lunes, 22 de abril de 2013

La manzana de la discordia

 
 


A quién no le ha pasado alguna vez.
Yo tengo una experiencia demasiado reciente y es por ello que la traigo a colación.
Alguien que sin venir a cuento, sin tener idea, con demasiada mala idea mejor dicho, se mete en una historia y la destroza. Aquella persona cuyo único beneficio es el de sembrar la maldad, la desconfianza y destruir. Crear discordia en definitiva, tan solo por su incapacidad de asumir que es ella misma la que tiene un problema. La discordia nos persigue desde la infancia. Quien no ha visto el típico pequeño hijo de puta que se distrae haciendo pelear a los amiguitos, o desbaratando los juegos de los demás. Son, “La manzana de la Discordia”.

 

Eris y las bodas de Peleo.

El héroe Peleo se enamoró de la nereida Tetis. Como las nereidas, diosas del mar, eran muy volubles y esquivas, Peleo acudió al sabio centauro Quirón. Este le dijo que para poder conseguir a Tetis solo tenía que hacer una cosa muy sencilla, trincarla y no soltarla jamás, se convirtiera en lo que se convirtiera. Así, Tetis se metamorfoseó en muchas cosas, desde un ave hasta en vino, y cuando se transformó en calamar y se metió en una cueva, Peleo la agarró por uno de los brazos y la encadenó en la cueva hasta que ella se volvió a transformar en nereida y no tuvo más remedio que unirse a él, engendrando a Aquiles.

Pero claro, para que el niño no fuese un bastardo, Peleo quiso casarse y lo hizo en los dominios de su gran amigo Quirón. Invitó a muchos reyes y héroes y también quiso invitar a los dioses del Olimpo.

Pero he aquí que o se le olvidó o no quiso invitar a Eris. Esta era hija de la Noche y de Titán, hijo de Cronos, enemigos de los Olímpicos por cierto. Discordia, o Eris, era la diosa de la guerra y la venganza. Era madre de la Pena, el Hambre y el Olvido, de Dolor y las Disputas, de las Batallas, las Masacres y la Matanza, del Odio y las Ambigüedades, de la Mentira y el Desorden, la Ruina y la Insensatez. Con esos críos cualquiera la invitaba a una boda.

Pero que no fuera invitada no quiere decir que no se enterara de que había una boda. Alguien seguro que se lo dejó caer o quizás se enterase de refilón, lo cierto es que fue. Pero no iba a ir de vacío y buscó un regalo que la permitiera vengarse, pues eso era lo que mejor sabía hacer. Fue al Jardín de la Hespérides y tomó una de las manzanas de oro del árbol sagrado. Con una uña grabó en ella la palabra “kallisti”, o lo que es lo mismo: “Para la más hermosa”.

De pronto en mitad de la boda todo se oscureció y apareció Eris con sus hijos, dando por saco como cabía esperar. Imagino que todos se quedaron a cuadritos. Pero con toda la maldad de la que era capaz dijo que no pasaba nada y que pasaría por alto aquel olvido. No en vano era uno de sus hijos. Antes de marcharse dejó sobre la mesa la manzana y dijo: La dueña sabe que es suya.

Está claro, inmediatamente las tres que se consideraban las más bellas se tiraron como urracas a por la manzana. Las tres no eran sino Hera, Afrodita y Atenea. Que una era la Reina de los dioses y mujer (oficial) de Zeus, otra era diosa del amor y el sexo, y la otra la virginal diosa de la sabiduría, pero una manzana de oro le gusta a cualquier mujer.

El caso es que andaban ya las tres desentendidas de bodorrio y de la orquesta que tocaba ya “Paquito el chocolatero” y se sacaban los ojos por la dichosa manzana.

Zeus, todo digno y ecuánime, decidió intervenir para que dejaran de pelearse. Pero como suele ocurrir, se metió en un charco de consecuencias imprevisibles.

“Dinos entonces a quién de nosotras tres pertenece la manzana”. Zeus era dios pero no quería enfrentarse a tres de las peores y más pendencieras diosas del olimpo y queriendo escurrir el bulto y de paso evitarse una bronca, dijo que tenía al juez indicado. Fue al bosque donde el joven y hermoso Paris cuidaba su rebaño.

Paris era el hijo de Príamo de Troya y Hécuba. Príamo recibió el oráculo de que su hijo segundo causaría la destrucción de Troya y ordenó asesinarlo. Paris fue llevado por un soldado al bosque y en lugar de matarlo le abandonó y llevó a su padre un corazón de jabalí recién cazado. El niño fue rescatado por un pastor que le adoptó como hijo y por eso estaba donde estaba.

Paris, aparte de tener ya echado el gafe de ser el futuro destructor de su pueblo, no era muy espabilado. Cuando fue llevado a arbitrar en la disputa, las tres diosas le hablaron aparte sobre lo que le  ofrecerían si la elegía a ella. Hera le ofreció ser un gran soberano que reinaría el mundo, Atenea le ofreció ser un hombre sabio y Afrodita a la mujer más bella del mundo. Se ve que Paris estaba harto de acariciar ovejitas porque escogió a Afrodita, la cual le ofreció a Helena (y desencadenó la guerra de Troya, confirmando el oráculo y que Paris era tonto y cobarde pero tenía la novia más sexy y rubia del mundo).

Hera y Atenea no se quedaron de brazos cruzados y remataron su venganza entregando Troya a los aqueos.

Podemos ver una semejanza de este mito con los populares cuentos de Blancanieves y la Bella durmiente. La manzana además simboliza la sexualidad femenina por su parecido cuando se corta por la mitad, con el órgano reproductor femenino, (si no sabéis lo que digo echad un vistazo a las dos cosas y decidme que no).

 

Pero lo que me lleva a recordar el mito es como una persona puede, por simple diversión, romper una amistad, una relación o un entendimiento entre dos personas, sea por envidia, interés o simplemente por que: el que nace cabra acaba saltando en el monte.


1 comentario:

FREDERICKjoto BARRAZA dijo...

¡Hola! soy nuevo por aquí.

La manzana de la Discordia fue de las primeras leyendas que aprendí siendo un crio de unos once años.

Unos de los primeros concursos de belleza del que se tienen registros
es este Juicio de Paris, que a su vez es una metáfora:
¿qué es lo más hermoso que existe? la Inteligencia, la Fidelidad o el Amor?

Si yo hubiese visto o simplemente alucinado contemplar una Afrodita encuerada que según nos narra la leyenda era la apoteosis de la hembra perfecta, no hubiese ni mirado hacia las otras dos finalistas. Afrodita Venus continúa siendo la Miss Universo ¡de todos los tiempos!

Buenas noches