martes, 13 de noviembre de 2012

"Me ha mirao un tuerto"

Yo no sé si es que me ha mirado un tuerto, pero con mala leche. O que alguien ha cogido un muñequito de trapo y ha dicho: "Venga Antonio, te voy a dar pinchazos hasta en el cielo de la boca". O será que el ojo de Sauron está fijo en mi casa. Lo cierto es que llevo una rachita que, como se dice en mi tierra, "pa'mi se quea".

A los problemas laborales en que vivo desde hace un año, donde he perdido la paga de Navidad, y estoy a punto de perder el trabajo, se une una serie de catastróficas desdichas.

Pues si hace un mes el coche familiar me daba un susto y se llevaba de un plumazo los ahorros de varios años, este fin de semana ha sido de apoteosis. Sí, hace un mes el coche gripó el alternador y rompió la correa. Ésta se metió en la correa de distribución y la rompió también, dejándonos tirados con los niños en mitad de la carretera entre Cádiz y Sevilla. La broma pudo haber costado un dineral si llega a desajustar las válvulas del motor, aun así se llevó 1.200 €. Como dije, los ahorros de varios años, y en un momento en que el dinero no fluye como hace unos años en mi cuenta corriente.

Este fin de semana mi mujer me llama porque el coche pequeño, el que usa para moverse por la ciudad y que tiene sus años (más de diez) a pesar de que la verdad está muy bien, no arranca. Son las 8'00 de la tarde y están en la otra punta de la ciudad. Imagino que es la batería o la puesta en marcha. Si es lo primero, con comprar una batería nueva, listo. Se llevará sus 80€ pero bueno.
Así que voy a buscarlas en el otro coche, el familiar. Las encuentro y efectivamente parece ser la batería. La retiro y me la llevo para comprar la nueva antes de que cierren los comercios, que no es cuestión de dejar el coche abandonado a tomar por culo de mi casa. Antes de ir al comercio, por suerte, decidimos dejar a los niños en casa de los abuelos mientras. Digo suerte porque al arrancar el coche, a los 50 ó 60 metros, el coche empieza a hacer un ruido como si arrastrara ramas o algo. Me bajo y miro debajo. Nada. Arranco otra vez y el ruido sigue aun estando parado. Abro el capó y lo que me temía. De nuevo la correa, ¡tan solo a un mes de ponerla! Esto ya me parece una maldición. Y en la misma semana en la que estoy más jodido por culpa del trabajo. Porque no lo he dicho, pero el martes la policía nos la jugó. Nos permitió una manifestación por las calles de San Fernando hasta la sede del Partido Popular, tras el Ayuntamiento. Cuando la manifestación se dio por concluida, la policía que había formado una trampa en las calles aledañas, nos dejó salir a gran parte de nosotros y cuando tuvo un número que podía reducir, cargó con violencia sobre los que quedaron. Padres de familia de 52 años de media. "Terroristas" claro.

No sé hasta donde voy a aguantar. Sé que habrá muchos que estén infinitamente peor que yo, pero joder, mi vida es la que yo vivo y es la que me afecta directamente. Y me está poniendo a prueba.

Sauron mira para tu puta madre.

3 comentarios:

El Mago indignado de Oz dijo...

Amigo mío, mucho me temo que sólo me queda darte mucho ánimo desde mi ficticia tierra de Oz. Tenía noticia de la encerrona que os hizo la policía. No os amilanéis, eso es lo que buscan. Dos cojones y para delante.

Jota Esquivias dijo...

la vida es así te pone a prueba continuamente, y no nos sirve ya aquel refrán de " mal de muchos... por que los "tontos" ya no tenemos consuelo, y a veces, como tu dices, los " tuertos" andan por la calle mirando para todas partes, y no hay escapatoria, solo te recomiendo, que respires, que sueltes tres improperios, que mires a tu familia, y que pienses que tienes una inmensa suerte al tenerlos a tu lado, aunque sea con un coche gripado, o con poli zumbón, te diría que no hay mal que cien años dure, pero no viene a cuento, por que los noventaynueve restantes, lo vamos a pasar un poco "jodidos", muchos ánimos!!!!

Manoleitor dijo...

Antonio, la vida tiene momentos en los que se torna difícil. Si no fuera así, no naceríamos llorando.
Guardemos esperanza, que es un estimulante vital muy superior a la suerte.