miércoles, 2 de junio de 2010

Cabronadas y pamplinas

Con los años uno se va haciendo a todo, aunque la verdad, el Ser Humano no deja de sorprenderme. Casi siempre negativamente. Me niego a pensar que el hombre sea malo por naturaleza, pero que difícil es no caer en la tentación de creer que la buena gente es un accidente. Será porque esos están ocultos por esa cantidad de hijos de puta supinos que como satélites giran en torno a nosotros diariamente. Entre esos satélites y los que viven sobre la tierra intentando no putear a nadie y dormir tranquilos por las noches hay un enjambre de gilipollas integrales que se dedican, como si de borrascas se trataran, de hacernos llover una cantidad de idioteces que, a menos que lleves un buen paraguas de paciencia, te salpican y empapan hasta hacerte pararte y cagarte en todo y en todos. Y entre cabronadas y pamplinas vamos sorteando los charcos y el fango de sus babosas intenciones.
De cabronadas.
La maestra indiscutible, porque lleva siglos de experiencia, es la Santa Madre Iglesia Católica Apostólica y Romana.
Al fin salen a la luz pública y de manera masiva la cantidad de abusos y violaciones de niños y mujeres de estos guardianes de la moral privada. Mucha gente lo decía en los corrillos de tertulia y plaza pública, pero con la boquita chica y tapándosela con la mano. Una especie de teoría de la conspiración contra la Iglesia. Echarle basura encima a una institución que mucha gente odiaba y a la vez temía por el poder sobre la vida, la muerte y después de la muerte que tenia durante el pasado.
Eso decían, que eran mentiras comunes, leyendas urbanas, algo que todos decían pero que nadie conocía de primera mano. Claro quién iba decir en voz alta: “ A mí me tocaba Don Pascual” o “El padre Felipe me ha hecho una barriga”. El linchamiento público habría sido inmediato y el tiempo que iba a tardar el valiente en dar con sus huesos en la cárcel por una u otra razón, verdadera o inventada, sería el justo para que la pareja de la Benemérita le fuese a visitar.
Pero ha llegado el día en que se ha destapado a toda la caterva de fariseos que, como dijo el propio Jesucristo son sepulcros blanqueados por el sol. Blancos y limpios por fuera, pero por dentro llenos de podredumbre.
Aquellos que amparados por el miedo de sus víctimas, la autoridad de sus personas y el poder de su institución, han destrozado los cuerpos y las vidas de miles de niños en internados, campamentos y sacristías. Ahora el Santo Padre dice pedir perdón. Bonitas palabras para pasar página sobre un delito tipificado por todas las democracias mundiales. Quizás trata con eso de que, soportando sobre sus espaldas el peso de la culpa, libere al resto de su jerarquía de tener que pedir perdón y pagar por los crímenes que han cometido. Las víctimas se quejan y con razón de no ver en esas palabras ni arrepentimiento ni una mano dura que corte las ramas podridas de ese árbol moribundo que es la iglesia católica. El mes pasado en una carta pastoral a la iglesia irlandesa, Ratzinger ha dado un “rapapolvo” ligero sobre el asunto. A partir de ahí surgen más y más denuncias, y las que vendrán. ¿Y a dónde van esos pederastas violadores indeseables? A otra diócesis donde no se les conozca. Esa es la justicia del Vaticano. Repudio no, encubrimiento.
No es que sea menor el delito en un seglar pero... en aquellos que se suponen los guardianes de la moral de sus adeptos, aquellos que les juzgan y condenan tanto en la vida como en la eternidad por cuestiones similares, tienen además el agravante de alevosía. En fin, que las noches en los colegios religiosos y seminarios sean plácidas y no películas de terror.
De Pamplinas
La verdad es que ya estoy hartito de vivir en esta burbuja de lo políticamente correcto y del Homo Eufemisticum.
Desde que a las personas de raza negra dejamos de llamarles “negros” por “de color” (vamos que los blancos no son blancos sino transparentes), digo yo, a los chinos había que llamarles “de color” especificando “de color amarillo” o a los beréberes “de color canela” o a los blancos deberían llamarnos “de color vainilla” o “rosado” o “de color canela claro” si son muy morenos. Habría que especificar el tono de color y así tendríamos a personas de color negro tirando a marrón o negro tirando a marrón claro. Tampoco se puede decir que “la cosa está negra” o “ha sido una semana negra” por que a algunos idiotas se le ocurre que puede insultar a algún colectivo que, por cierto ya no son negros sino de color.
También quieren quitar de nuestro léxico las inoportunas frases consideradas xenófobas o racistas como “engañar como a un chino” (que digo yo que conociendo a los chinos cualquiera los engaña) o “trabajar como un negro” (eso es lo que quisieran la mayoría que deambula sin rumbo por nuestras calles, trabajar), bueno son frases ya anacrónicas que también se pueden cambiar por “engañar como a un niño” (conociendo a los niños cualquiera los engaña) o “trabajar como un obrero” (eso es lo que quisieran la mayoría que deambula sin rumbo por nuestras calles, trabajar).
Sin embargo sí queda bien si los propios “de color” de autodenominan “Black Power” (poder negro, sí, no “poder de color” que es como ahora les llamamos) y lo mas gracioso es eso mismo, que a los que nosotros tememos llamar “negros” les importa un pepino eso del nombrecito.
Quitar algún escudo heráldico de alguna Comunidad Autónoma por llevar cabezas de moro, al considerarlos insultantes hacia una comunidad concreta. Vamos es como si sacásemos de su tumba a Colón (ahora que sabemos donde está) o a Isabel la Católica por los 400 años de conquista, y los tirásemos a una escombrera. Rizar el rizo, o ser mas papista que el Papa.
¡Cuanta pamplina señores!
Y ya con las tonterías sobre la igualdad y la paridad es que me tiro al suelo y pido un taconeo en mis lomos.
Y no es que esté en contra de la igualdad, ojo. Estoy en contra de la tontería y el hacer por hacer. Por que se note que se hace algo aunque no valga para nada.
Mira que soy de izquierdas. Mira que apoyo al gobierno del PSOE porque prefiero mil veces las tonterías , pamplinas y “ahorasís ahoranos” de Zapatero que un día bajo el gobierno de la fachorrada PePeista. Pero es que me puede.
Pase que Miliki tuviera que cambiar la canción de “Los dias de la semana” porque sonaba mal aquello de:
Þ Lunes antes de almorzar una niña fue a jugar pero no pudo jugar porque tenia que planchar. Asi planchaba... (letra completa)
Pero es que la han cambiado tanto por esta pamplina de la ley de igualdad que ahora suena así:
Þ Lunes antes de almorzar un marido fue a correr pero no pudo correr porque tenia que planchar. Asi planchaba... (letra completa)
Y así ese marido sigue sin poder hacer todo lo que le apetecia hacer porque tenia que hacer de todo en casa. Y no digo yo que esté mal que haga, pero ¿podria acompañarle la esposa tambien no? O al menos un dia uno y otro dia la otra. Mientras ¿qué hacia la mujer? Ver “Salvame” quizás. Pues vaya mierda de ley de igualdad, ¿Igualdad para quién?
La señorita Ministra de Igualdad, Bibiana Aido, (que yo me pregunto porqué no le han bautizado Ministerio de la Mujer que es un nombre más acertado, porque en ningún momento se pide nada para los hombres, que somos según dicen iguales), la Srta. Ministra como digo, se tiene que pasar el dia como los abogados de la SGAE (espero que no me cobren por usar su santo nombre) revisando canciones y cosas por el estilo. Lo último ha sido apoteosico cuando ha hablado de modernizar los cuentos infantiles, el de la Cenicienta por ejemplo, por sexistas. Es como si revisasemos los clásicos y los rescribiésemos. En La Iliada de Homero, (se cree que Homero era mujer) Páris seria seducido y secuestrado por Helena y Aquiles seria en realidad una mujer que luchando por los derechos de sus iguales querria destruir Troya, antro de machistas ojijuntos y barbaros.
Si estudiamos el cuento de Cenicienta tenemos que tener en cuenta algunas cosas (todos conocemos su argumento, y si no, al videoclub). Lo primero es que solo conocemos, me refiero al público general, las dos versiones más recientes de este cuento, las de Perrault y los hermanos Grimm, de 1697 la primera y de 1812 la segunda, que varian solo en algunos mínimos detalles. Curiosamente esta historia se conoce por muchos nombres en paises y culturas muy alejadas tanto en distancia como en el tiempo siendo su versión más antigua la egipcia “Rhodopis” del siglo 6º a.C. y la más exótica la china “Yen sen” algo posterior. Incluso los indios de Norteamérica tienen una Cenicienta. Todos los cuentos tienen una enseñanza. En la Cenicienta en todas sus versiones es el triunfo de la bondad, la perseverancia y el trabajo honrado sobre las adversidades que nos sortean y que al final dan su fruto. Vamos lo que viene a decirnos que hay que seguir siendo buena gente por mucho hijo de puta que venga a jodernos el dia porque al final tendremos una recompensa (yo no lo creo pero bueno, como ya hay muchos hijos de puta en el mundo y a mi me gusta ser exclusivo, no tengo más remedio que joderme).
Pues bien, la señorita Aido y su gabinete de Censores New Generation solo se ha fijado en que la pobre muchacha trabajaba en casa como una esclava y que, según el gabinete después de sesudas investigaciones, su unica misión en la vida es encontrar un buen marido, osease el Principe, que la quite de trabajar.
Vayamos por partes, como dice Jack el Destripador:
1. Cenicienta trabajaba en “su” casa. Que digo yo que si no se tiene para servicio domestico, el polvo lo tiene que quitar una en su propia casa.
2. Quien mandaba a trabajar como esclava a Cenicienta era su puñetera madrastra. No era un padre machista y maltratador. Y las que se reian de ella no eran unos hermanastros abusones y acomodados, eran dos tiparracas con bucles y volantes.
3. Si el trabajar hasta que un principe te saque de allí y te haga pegarte la gran vida (ojalá yo encontrara una “principa” que me quitara de levantarme a las 6’30 y me tuviera en una hamaca en un chalet en Sotogrande) ¿porque cojones va a besarle la mano a Leticia Ortiz (perdón, Su Alteza Real la Princesa de Asturias) por haber hecho lo propio?
“Éngaya ome”.
Y no voy a hablar de la pamplina de tener que decir: trabajadoras y trabajadores, madres y padres, compañeras y compañeros (ojo que no se te olvide poner delante en femenino por si acaso)en cada mitin o en cada discurso o en cada boletín. Y si no, la socorrida @ que es lo mismo: trabajador@s , compañer@s , amig@s y gilipoll@s integrales que los hay en los dos sexos.
A mí que soy del E.G.B. de finales de los 70’s y primeros de los 80’s me enseñaron que cuando en castellano se escribe un plural en el que hay al menos un sujeto o sustantivo de genero masculino, se escribe genéricamente en masculino. Porque el lenguaje tiende siempre a simplificar y no a redundar. Porque los señores y señoras (señor@s) catedráticos y catedráticas (catedrátic@s), perdón, los puse al reves (es mi poso machista) no han tenido a bien el cambiar la regla por que no constituye ningun menosprecio ni insulto al sexo o genero femenino.
Tampoco para terminar voy a hablar de la rebuscada “paridad”. Sí, eso de que si en un lugar de trabajo, al menos en lo público, tiene que haber el mismo número de hombres que de mujeres. Otra pamplina más de mi querido gobierno socialista (seguiré votandolos mientras exista la derecha en este pais).
Esto quiere decir que si hay 6 plazas y se presentan hombres y mujeres a un puesto de funcionario, quedarán fuera todos los hombres menos 3 por muy preparados y por muy superiormente cualificados que se encuentren sobre la mejor de ellas por que ha de haber paridad. ¿Es igualdad eso? Yo personalmente no lo veo, porque ante un concurso-oposición no se deberia mirar el sexo del participante ¿O sí señorita Ministra Aido? Tal vez usted esté de Ministra en base a esa paridad porque habia que rellenar los ministerios con una mujer , tuviera la capacidad que tuviera y la siguiente en la lista era Su Ilustrisima.
Ay, cuanta cabronada y cuanta pamplina.
Esto merecerá seguro una segunda parte.

jueves, 8 de abril de 2010

Irish connection

Dije que iba a explicar algún día aquello de la “conexión irlandesa”. Pues bien, todo empieza a eso de mis nueve añitos chispa más o menos. A mi vecino de enfrente que era de mi edad, sus primos de Francia le traían todos los años un comic o dos de “Asterix el Galo”. Yo no sé porque me atraía tanto aquella historieta, que para colmo venia en francés y no me enteraba de nada, pero lo cierto es que me caía simpático. Unos años más adelante encontré en la biblioteca del colegio unos comics pero en español. Al fin me enteraba de que iba la cosa y el interés se incrementó. Yo me imaginaba el lugar y me evocaba bosques oscuros y bruma sin haberlo visto nunca. Por entonces no había internet y no tenia la posibilidad de buscar nada que no viniera en algún libro. Todo estaba en mi imaginación. ¿De dónde lo sacaba? Vete tú a saber. La “Irish Connection” quizás.
Ya lo se, Asterix es francés, de la Armorica para más señas. Pero es celta y todo tiene su, como dice mi hermana Medb, causalidad. Por el año 86 salió al cine la película Highlander que aquí se conoció como, Los Inmortales. No es una película de culto pero a mí me impactó. Al fin ponía “rostro” a esa tierra que me atraía tanto. Aunque tampoco era Irlanda si que estaba cerca. Ya por entonces el sonido de una gaita me hacia transportarme a un paisaje verde, niebla y lluvia. Irish Connection.
A finales de los 90 me entero de que en Chiclana, en la Batalla de la Barrosa o de Chiclana acaecida el 5 de Marzo de 1811, se enfrentaron las tropas anglo-portuguesas contra los franceses. Lo que en realidad me atrajo fue que un regimiento era irlandés. ¿Por qué? Pues porque yo tenia el convencimiento de que muchos quedaron aquí o dejaron aquí su semilla. El 87º y 89º Regimientos de Royal Irish Fusiliers desembarcaron en lo que hoy se conoce como Torre del Puerco y pusieron en fuga a los franceses del Mariscal Víctor que asediaban Cádiz. Su arrojo les valió el sobrenombre de “Faugh a Ballagh” Limpio el camino, por una canción de guerra tradicional irlandesa. Hasta aquí la historia.
Ahora es cuando empiezan de nuevo las causalidades. Por un lado, mi abuela materna tenia como segundo apellido Mey. Después de buscar en libros de heráldica y apellidos, una aficción mia, no pude encontrar nada acerca de los Mey en España o America. A mi el apellido me sonaba a “May” Mayo en inglés, pero según transcripción fonética al castellano. Ha sido muy común en todo el mundo y en España en particular esa forma de escribir lo que no se conoce y hacerlo propio. Ejemplos hay miles: del inglés futbol (football), enfatizar (to enphasize) y del frances popurrí (potpourri), etiqueta (étiquette). Tambien los ingleses por ejemplo han usado palabras extrañas a su idioma siguiendo su transcripción fonética. El mismisimo whiskie es una transcripción del gaélico escocés Uisce que significa agua y el famoso parque dublinés Phoenix Park (el Parque del Fénix) es una mala transcripción del fionn uisce pairc “el campo del manantial”.
Menudo tostón para explicar lo que puede haber pasado con el apellido Mayo al pasar al castellano y escribirse tal como un paisano lo oiría de labios de un hijo de la Gran Bretaña. Aunque resulta que Mey tal cual existe.
Tenemos a mi abuela entonces, que además de apellidarse Mey, resulta que tiene una historia particular que es digna de que la cuente aquí. Mi bisabuelo Sebastián Ramírez se casó con Maria Mey y tuvo dos hijas: Leonor e Isabel. La dos eran de tez blanca casi marmórea, ojos grises mi abuela y azul intenso Isabel, el pelo veteado de pelirrojo mi abuela y rubio su hermana. Habían salido, según decian ellas, a su madre. Maria murió y mi bisabuelo se volvió a casar. Tuvo dos hijas más: Rafaela y Maria. La fisonomía de mi bisabuela y sus hijas no eran muy típicas andaluzas que digamos y eso siempre me llamó la atención. El apellido, ya lo dije antes, muy exclusivo.
El otro componente de esta causalidad es casi más inquietante. Andaba yo trabajando en la cerca de mi chalet. Tenia entonces puesta la placa que da nombre a la finca: Èire. Se me acerca una señora de extraño acento y me pregunta si mi mujer o yo éramos irlandeses. Ante mi cara de asombro me explica que su marido lo es y que viven a unos cientos de metros. Que cada vez que pasan por allí y ve el nombre piensa que allí vive un paisano. Quedamos en ir a su casa para conocerle dado que a mi me gusta tanto su país. Cual no será mi sorpresa cuando Paddy, que así se llama, me comenta que es militar retirado y pertenece al Royal Irish Regiment, descendiente de aquellos fusileros que desembarcaron a algunos kilómetros de allí casi 200 años antes “despejando el camino” de franceses. ¿Es o no es una causalidad?
The Irish connection.
Un par de años más tarde tuve la suerte de visitar Dublín por una semana y allí me encontré con la tierra que amaba sin saber porqué. Quise visitar el National Heraldry Museum donde te buscan tus antepasados irlandeses de cualquier parte del mundo y tus orígenes en la isla. Por desgracia estaba cerrado. De todas formas tomé la dirección y una vez en casa les escribí. Me contestaron que efectivamente el apellido Mey es irlandés y del condado de Westmeath en pleno centro de la isla esmeralda. Por desgracia para saber quién eres debes tener el nombre de tu antepasado y alguna fecha.
Mi asignatura pendiente es buscar en los archivos parroquiales el nombre de aquel Mey, mi tatarabuelo, y de la fecha en que inscribió a su hija Maria o quizás Mary, o ya divagando, Muirin Ò Miadhaigh que es como se escribiría en gaélico.
Atención, bajando a la tierra. El caso es que el año que viene por estas fechas se celebrará el II Centenario de la Batalla de Chiclana y para entonces espero haber aclarado el tema, para bien o para mal.
Quizás el hecho de no zanjar el tema sea el miedo a que todo sea un chasco al final.
De todas formas, como idea romántica no está nada mal.

martes, 2 de marzo de 2010

Que buenos son los hermanos de la Salle, que buenos son que nos llevan de excursión

Aunque no lo parezca yo me eduqué en un colegio de curas. San Juan Bautista de la Salle-San José de Chiclana de la Frontera.

“Sinite párvulos venire ad me” rezaba a la entrada. Dejad que los niños se acerquen a mí, la frase que según el Nuevo Testamento pronunció Jesús de Nazareth. Una frase que en manos de los educadores de aquel centro, tanto laicos como religiosos, era una sentencia que a mi se me hizo tan simpática como compararla con el “Arbeit macht frei” (el trabajo os hará libres) del campo de exterminio de Auschwitz. ¿Para qué querrían que los niños se les acercaran, me preguntaba yo, para darnos mejor el bofetón?

Porque los “hermanitos” y los no hermanitos nos soltaban un bofetón a las primeras de cambio.
Todo empezó en parvulitos. A la tierna edad de 5 años me llevé mi primera “guantá” y alguien dirá: “Algo harías”. Sí, con cinco años habría yo hecho algo para merecerla. Pues fue porque, rezando a la hora de salir, el compañero empezó a sacarme cosas del pupitre y la “seño” me pilló guardándolos y, ¡oh horror!, saltándome el avemaría. Toma castañazo en “toa” la cara. Al día siguiente evidentemente cuando sonó la sirena, (porque en mi colegio íbamos a toque de sirena, que parecía que iba a desencadenarse un bombardeo) el nene no quería entrar. La señorita con una sonrisa de oreja a oreja le dijo a mi madre: “No te preocupes que yo ahora le doy un juguetito hasta que se calme y lo tengo a mi lado”. Los cojones. En cuanto cerró la puerta me zarandeó del brazo y me dio un cogotazo y “pal” pupitre. Y así a partir de ese día no solo le cogí a la señorita un miedo visceral sino un odio atroz y un deseo de venganza en todo mi ser que me llegaba hasta el alma. Deseo insatisfecho que hoy quiero saciar al menos escribiendo esto. Señorita Luli, va por usted esté donde esté, ojalá no sea torturando niños.

¿Pero, todos los niños éramos tratados igual? No amigo mío. En el colegio de La Salle de mi época habíamos dos clases de niños. Los hijos de comerciantes, ediles o gente bien de Chiclana y el resto, los hijos de trabajadores. Nos diferenciábamos hasta en la forma de llamarnos. Los niños bien eran llamados por su nombre de pila, el resto solo teníamos apellido. Una forma de impersonalizarnos digo yo, o de demostrar que con los otros tenían esa confianza que da el dinero que tenían en el banco. Y es que en aquella época el trabajador no tenia chalet, ni dos coches, ni se iba de vacaciones una semana a un hotel en Salobreña. En aquella época sí, había diferencias sociales y bastantes.

Y como párvulos, cada curso tenia su torturador, digo educador. En primero Don José Antonio que ya el nombre da miedo. Su hobby era caminar por la galería porticada con su metro y medio de estatura arriando patadas a quien osaba subir los escalones y adentrarse en sus dominios. Cual amo del calabozo no permitía ni tan siquiera el sentarse en la escalinata. Su adlátere era Don Tomás, el de segundo curso, un señor gordo con muy mala leche y una regla que era como un látigo. Como si fuera el Cid Campeador, dominaba el arte de la esgrima y de un solo mandoble te enviaba los deditos al otro barrio. Porque en mi época si charlabas en clase no te mandaban una notita a casa. Te llamaban de ipso-facto y tenias que extender la mano como si te fuesen a dar algo. Y vaya si te daban, 20 reglazos en “toa” la palma. Y ni se te ocurra quitarla. Cada “plas” nos dolía a todos como en carne propia. Todos teníamos una experiencia para sentirnos identificados con el supuesto malhechor. Recuerdo entre sus lindezas la de hacer que un alumno sangrara por el oído de una bofetada o romper su varita mágica en la espalda de otro. Un héroe de leyenda. De leyenda negra.

Tercero fue como un sueño. Nos llegó desde la ancha Castilla un hermano que acababa de salir de la mili. El hermano Javier. Un autentico educador. Nos trataba como lo que éramos, niños, simple y llanamente. Era un maestro, un amigo y un compañero. Nos castigaba cuando lo merecíamos, nos suspendía cuando no estudiábamos, jugaba con nosotros en el patio ante la inicua mirada del resto de las SS, nos ayudaba cuando lo necesitábamos y siempre hablaba con todos. Y cuando digo todos quiero decir a todos, porque para él no había ricos ni pobres, todos teníamos nombre. Repetimos con él en sexto curso y ese año se marchó y con él el buen rollo en clase.

Pero entre tercero y sexto, lógicamente estaba cuarto y quinto. En cuarto Don Juan Miguel, un hombre alto como el asta de una bandera, con la cara picada y el alma llena de agujeritos. Todo un hombre que con sus 1’90 casi de estatura me dio un bofetón y me lanzó desde su mesa hasta la segunda fila de bancas porque como no sabia hacer unas cuentas le dije que las dejé para que me las explicara en clase. Se asustó, más por lo que le pudiera caer que por lo que yo pudiera haberme hecho, porque lo primero que hizo cuando me levantó fue decirme que no se lo dijera a mi padre. Tambien recuerdo cuando estuve toda una tarde de rodillas limpiando una mancha de tinta en el suelo porque al ir a coger un tintero (estábamos haciendo manualidades) alguien lo dejó abierto y yo me comí el marrón al derramarlo. De nada valieron las lágrimas ni los “esques”, me cogió del cuello y me hizo arrodillarme y trapo en mano me tuvo frotando toda una tarde. La tinta no se quitó, te jodes mamón.

El de quinto, Don Javier, ni fu ni fa. Si no te interesaba el fútbol eras como el polvo de la tiza que caía de la pizarra. Ese año con no olvidarte el chándal ya pasabas desapercibido. Fijaos que no me acuerdo ni de la cara, solo que tenia bigote. Aprovecho este vacío para recordar a los hermanos directores. El hermano Maximiliano, tieso, seco y alto como un palo y un carácter que ya lo quisiera Torquemada. Él fue quien descubrió en mi al ateo que soy. Ya en tercero me decía: “Rodríguez, usted no tiene fe alguna”. Y yo me preguntaba que eso donde podía verlo. Yo no veía que me faltaba nada. Bueno quizás era porque en clase de religión le salía con preguntas trascendentales como:“Si al principio no había nada ¿Dónde estaba Dios? o que yo no entendía que Dios fuese tan bueno y amoroso y dejara que los negritos de África tuviesen hambre y enfermedades. Se ponía rojo hasta la calva y me mandaba a callar no fuera según él a contaminar al resto de mis compañeros. Cuando venia el hermano visitador, una especie de supervisor, me ponía en la última fila y me decía que ni se me ocurriese levantar la mano para preguntar tonterías.

En sexto, aparte de otros porque ya en ese curso empezabamos a tener varios profesores, nuestro Némesis se llamaba hermano Fermín, un autentico nazi. Por una "h" que no escribieras en "hacia" te podias dejar la patilla o perder la coronilla de un coscorrón. Eso era lo más inocente. Este buen hijo de la Santísima Iglesia Catolica nos cogia de la pechera para zarandearnos e insultarnos por cualquier cosa que al "obersturmanführer" no le pareciera bien.
Se nos murió el angelico. Ojalá esté en Cielo que allí seguro que no iré yo.


En séptimo me tocó el hermano Diego, uno que venia de progresista pero que solo le reía la gracia al poderoso. Se le ponía el bigote tieso cuando venia el padre de alguno que tuviese un negocio boyante en la ciudad. Corría por el pasillo como la novia a la que el novio viene a visitar después de tres meses embarcado, para recibirlos y acompañarlos hasta el despacho de la jefatura de estudios, y mano en hombro se reía como si estuviese hablando con Gila de tú a tú. El resto, espera en la salita y si puedo bajo.

Los lunes fila en el patio y a formar y cubrirse como en un cuartel. Todos los días padrenuestro y avemaría al entrar y al salir. Y como colofón aquella cantinela: “San Juan Bautista de la Salle, ruega por nosotros”. Y yo pensaba, nosotros te rogamos por nosotros mismos.

Y cuando nos ponían anualmente la película de Mel Ferrer “El señor de la Salle” y yo veía que aquel hombre bueno cuidaba y ayudaba a niños pobres y recibía palizas e insultos de su coetáneos y me preguntaba: ¿Habrán visto estos la película? Quizás cuando empieza se quedan dormidos o se van a hacer otras cosas y se pierden lo que es ser un “hermano de la Salle”.

Octavo y Don Francisco, mi maestro. El único que me ha enseñado algo. Con más buena intención que otra cosa. Llevaba una carpeta enorme llena de papeles y apuntes y guardaba los exámenes y trabajos de todos los cursos que había tenido bajo su mano.

Llegó tambien la época que tenia que hacer la confirmación y estando en un colegio de curas aquello era un acontecimiento. A primeros de curso pregunté al hermano Diego si aquello era obligatorio y al bueno del hermano se le ocurrió decir que no, que era un acto libre. Libre, al fin una palabra esperada por mí tantos años en aquella mazmorra sin cadenas ni paredes húmedas. Decidí por mi cuenta y riesgo que no haría la confirmación y me desligaría ya por fin de la religión en general y la católica en particular. Riesgo si, porque me costó el Graduado Escolar. Como lo oís. Resulta que el hermano Diego me daba religión y matemáticas. Ni que decir tiene que me dijo a las claras que no esperase aprobar ni una de las dos. Yo de la de religión pasaba totalmente pero era condición sine qua non para aprobar el curso y por ende toda la primaria. Me quedé para Junio y la respuesta cuando fui a hacer el examen de recuperación era que estaba muy liado con la fiesta de fin de curso y que mejor en Septiembre. Entonces no había sindicato de estudiantes donde acudir. Mi venganza fue cuando aparecí en Septiembre a decirle que se quedaran con sus exámenes de recuperación, su religión y bienaventuranzas y su Graduado Escolar. Yo ya para entonces había entrado en la Escuela de Formación Profesional de Puerto Real y había ingresado con un examen de cultura general que me salió, modestia aparte, de lujo. Y así se lo restregué por “to” la cara al hermano Diego que después corrió detrás de mí como aquella novia que yo imaginaba detrás de su novio el embarcado para que hiciese el examen de recuperación. “Ya pa qué” dije yo.

No he vuelto a entrar en sus instalaciones desde hace 25 años.

Y allí se quedaron, los hermanos de la Salle y sus maestros, las columnas de la galería y los grifos de agua que casi nunca funcionaban, los bofetones y los reglazos, el colegio y los hijos... de la Santa Madre Iglesia. Amen.

martes, 23 de febrero de 2010

Uladh. El origen de todo.

Hace algo más de 10 años comencé a adentrarme en el mundo de la informática. Casi al mismo tiempo me fui metiendo en esto de Internet. Os digo la verdad, yo no sabia ni como se encendía la torre y la apagaba casi desenchufándola. Y ya no digamos Internet. Yo me pensaba que aquello era “invención diabólica”. La primera vez que entré en una sala de chat creía que me estaban observando por alguna cámara del estilo Gran Hermano (y eso que aun no estaba comercializado lo de las web-cams a nivel messenger) o que me iban a averiguar la dirección de mi casa.
Lo sé, era un pavo tecnológico, pero mis experiencias en informática se reducían a aquel “Sinclair Spectrum plus” de mi adolescencia donde hacia programitas en Basic y solo servia para jugar a marcianitos después de cargarlos varias veces de una cinta magnética enchufada a aquel reproductor típico de los cursos de ingles.
Como anécdota os diré que me tuve que buscar un viejo televisor de 14” en B/N por que mi padre decía que las rayas horizontales que salían en pantalla mientras salía el mensaje “loading”, iban a escacharrar la tele de casa.

Pues me metí a Internet, y empecé a chatear por un programa que algunos conoceréis que se llama Script y es como una pizarra donde entras en los distintos canales. En esa época entraba por el canal Terra. Me metía en salas digamos, por llamarlas de alguna manera, provinciales. Mi nick era Ulster (algún día os contaré la “conexión irlandesa”) y entraba en #Asturias o #Valencia. Lugares apartados donde charlar con gente de otras zonas, quizás por ese miedo a encontrarme a alguno un día por la calle.
Había en el canal una sala llamada #camelot y su nombre me atrajo. Resultó ser un lugar en el que a priori se llevaba un rol medieval, es decir, te creabas un personaje, una historia que contar y hablabas (escribías) como si fueses un caballero de la Tabla Redonda o un vulgar asesino a sueldo, un elfo inmortal o un bárbaro del norte. Dije a priori porque cuando entré me di cuenta de que allí solo había “niñatos” con muchas ganas de ligar, por llamarlo finamente, y pocas de jugar a espadas.

Allí me cambie el nick a CuChulainn, uno de los héroes mitológicos de Irlanda, ya que iba más acorde a un personaje que el de un lugar como era Ulster. Un día hablando con una chica que se hacia llamar Igrein como la madre del Rey Arturo, coincidimos en que aquello era una mierda de canal que no cumplía las expectativas de lo que buscábamos. Había un tal Belisario que nos invitó a entrar en una sala llamada #Ruinas y allí los tres conversamos sobre la decadencia de aquel #camelot y la necesidad de crear un salón donde primara el rol y se colmaran nuestras necesidades freakis.

Antes de seguir, quiero hacer un alegato. He usado la palabra “freaki” o friki, sin la connotación peyorativa con que solemos usarla. Aunque no está aceptado por la RAE, la palabra que en ingles significa: extraño, extravagante, estrafalario o fanático, se usa en español para designar a aquella persona que se exhibe por su físico extravagante o mostrar una actitud que causa risa. Todos conocemos esos personajes que aparecen en algunos canales de televisión de dudosa calidad y moralidad.
La otra acepción corresponde a personas que muestran un interés especial por un tema específico del que son especialistas y que dominan y que por ello puede llamar la atención de otras personas. Va de un simple hobby a casi ser una forma de vida.
Pues bien, esta última acepción es a la que me refiero con todo el respeto a quienes juegan (porque no deja de ser un juego) a este tipo de recreaciones medievales por chat.

Sigo la historia.

No éramos unos frikis al uso. No estábamos interesados en Tolkien ni en el manga ni literatura fantástica. Nos unía el gusto por la cultura celta y germánica, la mitología y la historia.
Y así nació #Kaupang, el mercado anclado en una playa de la vieja Noruega del siglo X en plena era vikinga. Nos juntábamos muchas noches un par de horas a recrear, con nuestros personajes creados para ese fin, lo que seria el día a día en una ciudad del norte de la Europa Medieval. Escribíamos como hablarían, como actuarían, como lucharían, etc. Se nos fueron uniendo otros colegas que fueron haciendo aquello cada vez más grande.

Los problemas con el tipo de administración por medio de un robot de Terra nos hizo marcharnos a otro llamado Irc-Hispano que era administrado por operadores “humanos”. Son los que llevan el signo @ delante del nick (apodo) si habéis entrado alguna vez en un chat. Aquí entramos a un canal que ya estaba creado y que se llamaba #Pendragón. La temática era la Saga Artúrica y nuestros personajes, que ya habían cambiado el nombre, pegaban más que en otros canales más fantásticos. Lo administraban unos operadores que se hacían llamar “Dragones Rojos” y la ciudad imaginaria se encontraba a orillas de un lago en el sur de la vieja Inglaterra. Nosotros nos instalamos al otro lado del lago. Como el ambiente en #Pendragón estaba basado en la caballerosidad y nosotros usábamos unos modales más rudos como buenos bárbaros, siempre estaban amonestándonos y hubo hasta alguna que otra expulsión. No podían negar que roleabamos estupendamente y nos ceñíamos a la perfección a nuestros personajes. Conocíamos a la perfección la cultura a la que jugábamos, su mitología y hasta frases en noruego. Y lo que era peor, conocíamos la leyenda artúrica casi mejor que ellos. Pero las normas de #Pendragón nos excluía y decidimos marcharnos de la sala y crear una propia.

Una noche recreamos el incendio del asentamiento en Pendragón y partimos con algunos de los que nos eran afines a una sala que ya habíamos creado y que seria nuestra “casa” durante los próximos casi 8 años.

Tyrhavn, la bahía de Tyr, asomada a un fiordo de la costa norte de Islandia.
Yo ya para entonces ya me llamaba Uladh, Igrein se llamaba Medb y Belisario era Sigurdr. Teníamos una fama en los canales temáticos de rol medieval y éramos respetados en ellos. Nuestra forma de rolear tan realista y coherente, nuestra hermandad y la cohesión entre nosotros nos hacían lideres en ese mundillo. Por aquel entonces nuestro canal estaba lleno todas las noches con muchos personajes vikingos y no tanto (permitíamos jugar a gente que traía personajes fantásticos siempre y cuando su rol no afectase a una credibilidad en el ambiente nórdico del canal)
Quiero recordar a nuestros (ya que así no teníamos) “hermanos”: Connle, Hrotgar, Kveldulv, Erlender, Kerish, Wulfgard, y a ellas Freya, Sailchuak, Morgana, Ysthariel, Khayla, Leanan. Y a nuestra archi-enemiga (mi gran amiga) Rilwane.

Todos ellos hicieron durante esos años que el canal floreciera y que las conversaciones se convirtieran en historias, las historias en una saga y esa saga quizás un día (si la acabo y la publico) en una novela. No nos redujimos a crear un canal para charlar. Nuestros personajes saltaron de la pantalla y la imaginación a la vida real.
No, no nos vestíamos de vikingos y salíamos a la calle a dar el cante, ya lo dábamos algunos con las pintas, medio jevy medio punk. Se trataba de que nuestra relación traspasó lo virtual para hacerse real. Nos llamábamos por teléfono los más alejados, se veían los más cercanos y nos queríamos de verdad. Nos queremos. Recuerdo con cariño cuando estuve en Madrid un fin de semana en casa de Connle en marzo de 2004 cuando las manifas de Astilleros y Bazan (ya os contaré de aquellas luchas). Que puntazo de tío. Un guerrero que tenia un corazón de oro. Tambien recuerdo cuando vino a verme a mi casa mi hermana Medb (tambien os contaré lo que me pasa con esta mujer. Joer os debo muchas cosas que contar). Vino con su familia en la autocaravana. La apreté como si me la fuera a meter dentro del alma. Hasta lágrimas nos costó.
Jamás les llamé por sus nombres “reales”. No es que tomáramos la personalidad de nuestros personajes, es que nuestros personajes tomaron tanto de nuestro yo real que en contraprestación tomamos nosotros sus nombres.
Es por eso que yo soy Uladh y normalmente omito el que figura en mi Partida de Bautismo, que es el que uso “administrativamente”. Tanto tiempo fui Uladh que ahora me es difícil desprenderme de él.

Hace casi dos años que dejé aquel mundo y aun lo hecho de menos. Hecho de menos a esa gente que me hacia soñar con calles embarradas y cubiertas de madera y salitre, con acero ensangrentado y litros de hidromiel al calor de un fuego.
Hoy la mayoría son un numero de teléfono en mi agenda que me prometo llamar algún día. Ellos seguirán sus vidas como yo la mía. Con sus trabajos, sus estudios o sus desempleos, sus familias y sus hijos (quien los tiene)
Hace unos días volví por Tyrhavn. Pensé que no existiría ya, pero allí estaba. Eterna. Encontré a Kerish que empezó con 14 añitos creo y ya tiene “teitantos” y a Morgana. Me dicen que alguna vez, como vagabundos de un mundo virtual, se pasa por allí alguno de los viejos habitantes. Se resisten como yo a olvidar.
Quién sabe si algún día volveremos a reunirnos todos en el fiordo, como llamábamos al canal. Yo quisiera y espero lograrlo. Lo que si se es que Uladh ya no regresará. Su historia acabó para Tyrhavn el día que decidió marcharse y no debe regresar. Tan solo lo hará a través del recuerdo.

Os lo debía.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Carta abierta a un Dios inexistente

Estimado Dios:

No creo que exista, eso quiero dejarlo claro desde el principio, pero haré un ejercicio de imaginación, como si escribiese una invitación de cumpleaños al Rey aun a sabiendas que ni la leerá ni vendrá. Tan solo decirle que usted, no se como tratarle e imagino que es lo suficientemente educado el trato de usted, en su trabajo o gestión deja mucho que desear.

Para mostrarle el porqué de mi reflexión le recordaré algunas de las lindezas de sus obras y usted mismo haga un acto de meditación y dígame si estoy o no en lo cierto.

Cabria que me incriminara el que yo cometa fallos en mi vida diaria y tampoco cumpla todos los objetivos que me son encomendados pero en mi descargo le recuerdo que yo soy un simple mortal, humano, falible y sin más poder que mi libre pensamiento y dos manos que, si bien son un milagro de la naturaleza solo digna del ser humano, tiene sus fallos y limitaciones. Usted en cambio es, por que usted así lo quiso: Único, infinito, eterno, inmutable, omnipresente, omnisciente, omnipotente y soberano. Dicen tambien, aunque tengo mis dudas, que es: Justo, amoroso, santo y coherente.

A pesar de sus virtudes y empezando mi lista de fracasos, le diré que es usted un irresponsable, un soberbio cruel y despiadado, incompetente y arbitrario. Indolente, imprudente y olvidadizo por no decirle dejado.

Creó usted un mundo perfecto en donde podríamos vivir con holgura y en paz todas las criaturas concebidas tambien de su pródiga mano. Se le olvidó hacer una naturaleza menos catastrófica y alocada. Un fallito sin importancia de no ser porque tenemos que vivir inmersos en ella y a su merced. Digamos que es la hija rebelde a la que habría que domar. Un trabajo enorme al que no está dispuesto a atender.

Se le “rebotó” uno de esos seres perfectos que creó, esos ángeles cuya misión es estar cantándole alabanzas y regalándole el oído por toda la eternidad y en lugar de castigarlo o contenerlo en una esquina alejada de su limpio Cielo, nos lo envía a la Tierra, a tentarnos y mortificarnos. Tiene usted un sentido de la limpieza un tanto exclusivo, la basura al cuarto invitados.

Crea usted al ser humano a su imagen y semejanza, nos da libertad de pensamiento y elección pero luego nos prohíbe creer en lo que queramos y nos oculta las cosas que a usted no le interesa que sepamos. Eso sí, cuando lo averiguamos por nuestra cuenta nos echa del Edén. Si es usted omnipresente, debió cuidar más el dichoso arbolito. Estaría usted en otras cosas.

Elige usted un pueblo concreto, el resto no merecíamos esa condición demostrando una vez más el amor del que usted se vanagloria por los siglos de los siglos. Envía a ese pueblo a destruir y matar al resto de desgraciados individuos que tienen la desventura de no entrar en su infalibles planes. Otra prenda de su amor y sapiencia.

Pero es que dentro de ese pueblo escoge usted de entre los más piadosos y que le son más fieles y no los premia sino que, muy al contrario, les somete a pruebas inhumanas y vejaciones dignas del más oscuro de los psicópatas. Les hace pasar hambre y calamidades, torturas sin cuento, llagas y enfermedades y hasta les envía un par de veces a matar a sus propios hijos. Pero que se puede esperar de alguien que envía a su propio hijo, su único hijo (aquí se lía usted un poco ya que antes nos dice que todos somos sus hijos pero parece que se queda con el predilecto, quizás por que era el único que sabia convertir el agua en vino y el resto se lo bebe sin más) a morir tras cruel tortura. Y dice que es por salvar a la humanidad. Dos mil años después vemos que el pobre Jesús murió para nada, de haberlo sabido seguro que se habría largado a malgastar su vida como cualquiera esperando la vejez y la jubilación montando una taberna en Jerusalén justo al lado de la piscina municipal. Un negocio boyante y fructífero.

Tiene usted un sentido del humor muy particular. Decide inmolar a su ojito derecho para salvarnos de algo que usted mismo ha creado y permitido. O las bromas se le estaban yendo de las manos o los milenios se le echaban encima. Eso era cuando usted se manifestaba y nos dignaba con su presencia. Aquellas pobres gentes tuvieron la suerte de disfrutar de su infinita presencia, la mayoría de las veces para “acojonarlos” con llamas ardientes y plagas bíblicas todo hay que decirlo. La Humanidad era entonces como un niño pequeño que balbuceaba, se lo hacia todo encima y necesitaba su omnipresencia. Y allí estaba usted como buen padre para reñirles cuando se portaban mal, aunque tal riña supusiera un diluvio universal o una lluvia de azufre y hielo. Es que usted no mide su fuerza y se le va de las manos. Pero lo importante es la enseñanza.

Lástima que esa enseñanza, como suele sucedernos a los padres mortales menos omniscientes, trae una réplica en el comportamiento de los hijos y así, al igual que los nuestros que si les castigamos cruelmente repiten ese procedimiento en los amiguitos del colegio, sus amados hijos lanzaban azufre y fuego contra los compañeros de otras naciones. Y usted no hacia nada, porque seguro que estaba ocupado inventando calamidades para probar cuanto le querían y cuanto eran capaces de soportar por su divina gracia.

Tiempo después, al crecer ese niño malcriado que es la Humanidad, nos dejó usted un poco más abandonados. Nos hacíamos mayores y quizás le aburríamos un poco. Ya no éramos tan graciosos y dejó de visitarnos. El trabajo, las preocupaciones, ya se sabe. Es usted un ser muy ocupado, ser Supremo tiene que ser duro. Pero no nos dejó solos, no. Nos dejó unas “niñeras” magnificas. Una especie de institutriz de las de antes. La Iglesia se llamaba, y se llama, porque como no estamos considerados mayores de edad aun tenemos tutor.

Como buena institutriz es inflexible, casta, perversa y anticuada. Nos guía moralmente y nos indica en cada momento qué tenemos que hacer y nos colma de prohibiciones. Nos castiga si no seguimos sus enseñanzas. Mientras, usted nos ha dejado totalmente a su merced. Ya no quiere saber nada de nosotros. Usted ni está ni se le espera. Eso sí, su institutriz nos sigue castigando y maltratando y usted que nunca ha sido buen padre, ni se entera ni quiere saber nada. Sufrimos no obstante de las negligencias de su incompleto trabajo, de su falta de previsión y su cínico humor. Es usted un mal padre y yo, si fuese hijo suyo, renegaría de usted.

El consuelo es que usted, sencillamente, no existe. La Iglesia nos habla de que tenemos un padre bueno y amoroso, que tambien se enfada a veces, pero que no podemos ver y tenemos que creer en su existencia aunque nunca le hayamos contemplado. Aquí no hay pruebas de paternidad ni libro de familia al que agarrarse. Entre tanto nos asusta con las llamas de un infierno, la ausencia de su divina figura (por otro lado algo a lo que estamos acostumbrados) y el ostracismo.

Mire usted, por mi se queda usted con sus amados hijos, su siniestra institutriz, su Cielo y su Edén. Déjeme con mi mísera existencia sin su divina presencia.

Con afecto y cada vez más convencido de su inexistencia, se despide su oveja descarriada.

domingo, 31 de enero de 2010

Veinte años ¿no es nada?

"Volver, con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien.
Sentir, que es un soplo la vida, que veinte años no es nada, que febril la mirada errante en las sombras te busca y te nombra.
Vivir, con el alma aferrada a un dulce recuerdo, que lloro otra vez."

Así reza el tango que cantara el maestro Gardel, y yo me pregunto si veinte años no son nada.

El viernes celebramos el 20 aniversario del curso de Aprendices de la Factoria de Bazán-San Fernando, Promoción del 90. Estabamos casi todos. Algunos, un par, porque hace mucho que dejaron la empresa y otro par por que no pudo o no quiso asistir. Pero se podria decir que estabamos todos.

Había compañeros que veo a diario, otros que veo de vez en cuando y alguno que no he visto en años. Aunque parezca mentira. La factoria es muy grande, hay turnos, oficinas perdidas en edificios grandes, compañeros que han sido destinados a la otra factoria ubicada al otro lado de la bahia, etc... La vida de un astillero.

Hicimos un almuerzo y charlamos, nos reimos, nos contamos que era de nuestra vida y en donde estabamos ahora ocupados. Alguien trajo la orla donde figuran nuestra fotos de entonces ¿Seria para amargarnos el postre? Y yo que al principio del almuerzo decia qué poco habiamos cambiado. Un poco de barriga alguno, bastantes canas los más, pero poco.

Será que yo los veia con ojos de veinte años después y a lo mejor la vista me falla, el caso es que viendonos en la foto sí, como dice la canción, "como hemos cambiado". Teniamos la mayoria 20 años. Recién salidos de la "mili", aquella fria mañana nos presentamos en los servícios médicos de la empresa. "La Bazán", como la llamaban (y la llamamos todos aunque ya se llame Navantia). Era el 1 de Febrero y todos estabamos nerviosos e ilusionados. Viendo las fotos veo las caritas afiladas de esa adolescencia que algunos aun arrastrabamos.
"Como el escudo del Betis" que dicen por aquí.

Estuvimos un año casi de aprendices, luego han pasado miles de cosas. Convenios laborales reñidos a pelotazos, huelgas, barcos (no muchos pero hubo), más o menos trabajo, fusiones empresariales (Bazán+AESA=IZAR), crisis del sector naval, traiciones gubernamentales, más luchas en la calle a golpe de hoguera y pelotas de goma y por fin Navantia.

Ahora, cuando se nos presenta un futuro incierto en el año de la crisis económica mundial, en el que no sabemos aun si continuaremos el auge de los últimos años o volveremos a tener que salir a la calle a vernoslas con la reala soltada por el Gobernador Civil para callarnos a tiros, miro atrás y digo:

-A veces parece que fue ayer, pero han pasado 20 años y sí, dan para mucho.
Gardel cantaba muy bien pero no tenia ni idea.

lunes, 25 de enero de 2010

El mundo está lleno de gilipollas

¿Lleno? Es que no se cabe vamos.

Hoy he estado de compras en "Mercadona". Para comprar los "mandaos". No voy a comentar la de cámbios que hacen en la ubicación de los productos porque sé que es marketing y está hecho para que no nos acostumbremos a ir directos a lo que nos hace falta y nos demos un "voltio" por el "super" y así nos llevemos de paso lo que no habiamos ido a comprar.

Pues eso, que ya estabamos en la cola con el carro casi lleno y se nos pone detrás un matrimonio madurito con su carrito. Cuando ya estabamos colocando las cosas en la cinta me acordé de que me faltaba por comprar piña en almibar. Me da mucha rabia el que me dejen en la cinta a punto de pagar y se vayan a por el último producto que se ha olvidado, pero como sabia donde estaba exactamente y estaba a dos zancadas, me ofrecí a ir en un salto.

En el interin se acercó por lo visto un chaval y pidió amablemente que si le podia dejar pasar por que llevaba solo una bandejita de carne de pollo. Mi mujer y yo siempre solemos dejar pasar a los que "solo llevan una cosita", a veces hasta incluso a los que por corte se quedan ahí con cara de perrito abandonado. Pues como es lógico: "Sí, claro pasa".

El fulano de detrás, por que en este momento dejó de ser un señor para convertirse en un fulano, se molestó. "Deberias haberme preguntado a mí si le dejabas pasar".
Mi mujer, siempre prudente, ni se molestó en contestarle. Y en esas llegué yo. El fulano estaba con cara de perro pachón y su rúbia y peinada esposa de labios rojos de brocha y collar de perlas nos miraba con la cara que ponia la Señorita Rottenmeyer cuando Heidi se arremangaba la falda y subia al sofa a hacer la cabra.

Me enteré de lo que habia pasado entre bolsa y bolsa, a susurros. Mientras metia la botella de Ribera del Duero, le eché una mirada asesina. Me gusta que se note que me caes como una patada en los cojones. Le decia a mi mujer que porqué esas cosas no pasan cuando estoy yo, sino que me pilla siempre como el perro del cazador, que saltaba la liebre y le pillaba cagando.

Esperaba la mínima reacción del individuo, es que ya de fulano se me habia puesto en "individuo mode", pero no. Aguantó el tio, porque era gilipollas pero no tonto. Con cazadora de cuero, dos argollas en las orejas, bigote y perilla, aunque no sobrepase el 67 del metro, el tio que vestia chaqueta de ante y pantalón de lana se pensaria que en algún sítio tenia que guardar una navaja.

Ya me pasaba cuando tenia el pelo hasta los hombros que hasta los gorrillas me cedian el paso. Pensarian que era un jefe de la mafia gorrillera.

En estas que llegó un hombrecillo con un cartón de huevos. Se habia equivocado en la talla o algo, lo cierto es que los iba a devolver. La cajera amablemnete le dijo que entrara y los dejara en su lugar y que mientras le haria la devolución. Mientras, nosotros ya recogiamos la última bolsa y recogiamos el ticket, la chica dijo que esperasen un segundo que hacia la devolución y enseguida estaria con ellos. El individuo, convertido en gilipollas oficialmente, se molestó de nuevo y puso una cara de "joer con la plebe, que subiditos están". Dio un resoplido y se limitó a decir: "Bueno, está bien, lo que tu digas". Se notaba el sarcasmo.

Salió el de los huevos, de gallina, y la señorita le dijo que pidiera permiso al gilipollas por que ella solo podia hacerle la devolución pero el permiso se lo tenia que dar el "señor".

Les dejé allí, la chica cobrando, el hombre de los huevos mirando al gilipollas y el gilipollas haciendo como que aquello no iba con él y de porqué le preguntaban tonterias. Se cerró el ascensor y mirando a mi mujer dije... "Gilipollas". El chico que bajaba con nosotros para reponer carros sentenció: "Algunos vienen a desahogarse al super lo que se tragan en casa".

Homo Sapiens vs Tontus Gilipollas. Gana el Gilipollas por que son mayoria.

viernes, 15 de enero de 2010

Haiti

Después de ver la tragedia humana que se está viviendo en Haití a consecuencia del terremoto, de ver por televisión los cadáveres, los heridos, las personas atrapadas y los miles de edificios derruidos, me acosté con un comentario del Sr. Obispo de S. Sebastián Monseñor Munilla.

"Lamentamos muchísimo lo de Haití pero igual deberíamos, además de poner toda nuestra solidaridad y recursos económicos con esos pobres, llorar por nosotros y por nuestra pobre situación espiritual. Quizá es un mal más grande el que nosotros estamos padeciendo que el que esos inocentes están sufriendo". [sic]

No diré ya que esto es una vergüenza, que lo es, viniendo de cualquier persona, o un acto de irresponsabilidad y “diarrea verbal” en un personaje público, de gran relevancia en su comunidad y portavoz de una entidad de la importancia de la Iglesia Católica. Es simplemente la doble moralidad de estos hipócritas que se dicen poseedores de la verdad absoluta.

Ya escuché las declaraciones de su colega de Granada, Monseñor Martínez sobre que una mujer que aborta da derecho a cualquier varón a que la viole y abuse de su cuerpo. Declaraciones como esta me hacen comprender porqué desde muy pequeño me alejé de la Iglesia y de la religión en general. ¡Y yo me crié en un colegio de curas! Algunos dirán que por alguna mala experiencia he decidido vengarme y apartarme de ellos.

No fue mala una experiencia, fue el día a día de una doctrina caducada desde hace muchos siglos. La vergüenza y extrañeza al ver como quienes se hacían llamar salvadores de almas luego golpeaban sin contemplaciones a niños de corta edad y de cómo pedían para los niños pobres de África y nos mandaban con aquella jarrita amarilla de tapa azul de casa en casa y guardaban cálices de oro en sagrarios de plata.

¡La perra que he cogido! Pero mientras ONG’s, gobiernos de todo el mundo, voluntarios de todo tipo y aportaciones particulares se desviven por llevar algo de normalidad a aquel lugar que desde hace muchos años está, y nunca mejor dicho, abandonada de la mano de Dios... y de su representante legal en la Tierra, ése hombre "santo" vestido de casulla blanca y zapatillas cree que rezando en su imponente palacio neoclásico o asomado a una ventana con cristal blindado frente a miles de personas que le siguen boquiabiertos, y pregonando lo que él mismo no hace, se arreglará todo.

Y conste que hay muchas congregaciones trabajando allí desde hace mucho tiempo pero lamentablemente esos son iglesia y no la Iglesia. Seguro que me entendéis.

sábado, 9 de enero de 2010

SGAE, ese Dios que todo lo ve.

La niña bonita de Zapatero (jamás diré ZP porque eso es de fachorros, peperos y aznaristas y yo no soy de esa calaña). Normal, recogen los frutos de aquellas manifestaciones contra la guerra de Iraq en las que yo creí y pensé que eran inocentes al convocarlas. Hoy veo que tenían puesto un precio y ese fue el del canon contra la piratería.

Pero no están contentos los señoritos con que les paguemos un dinero por comprar productos que son de libre disposición y de los cuales pagamos el IVA correspondiente, que no es del 7% ni ya del 16%, ahora es el 18%, por si los usamos para hacer copias piratas.

Nos consideran ya de forma arbitraria piratas en potencia. ¿Donde quedó la presunción de inocencia? ¿Porqué tengo que pagar por un DVD en el que voy a "piratear" las fotos del último cumpleaños de mi hijo o el vídeo de la actuación de la niña en Navidad? Deberían devolvernos ese canon si no lo utilizamos para ese malévolo fin.


  • No está permitida la reproducción pública, préstamo, copia o difusión de una obra registrada.
  • Se pueden hacer copias privadas para preservar una obra.
  • No está permitido comerciar o ganar dinero con la venta de copias.
  • Está permitido el intercambio de "datos" informáticos a través de la red.
Resumiendo los puntos anteriores, si yo hago una copia de una obra que he comprado y por la que ya he pagado para verla cuando y donde me apetezca, y hago una copia para preservarla, y la guardo en mi PC y la convierto en datos informáticos que ya no son una obra original y comparto datos con otros internautas de manera completamente gratuita y altruista, y si esa persona tiene un programa en su PC que recopila esos datos y los combina de manera que al unirlos se vuelve a ver esa obra aunque no ya con la calidad de la original y la reproduce en un aparato adecuado. ¿Es o no delito?


Santa SGAE dice que sí, aunque como santa que es, ve pecado en todo lo que se hace. El abogado David Bravo (para ver sus estupendas discusiones en youtube solo teneis que poner SGAE), dice que no y la Fiscalia lo corrobora.

Encima, estos de la Santa Inquisici... digo de la SGAE, no son unos angelitos y para muestras, botones.

Se cuelan en una boda y les graban la cena para denunciarlos por poner "Paquito Chocolatero". Un juzgado sevillano les condena a pagar 43 mil € de vellón . Lo simpático es que fue denunciada por los novios por grabar en un evento privado y a puerta cerrada sin consentimiento de los organizadores y les salió por 60 mil euracos. Donde las dan las toman (espero que no me cobren por usar este refrán).

Para demostrar el corazón tan grande que tienen, aunque les sirva de bolsillo para la cartera, se llevan el 10% de la recaudación de todos los conciertos benéficos que son eso, "benéficos" y sirven para coger dinero para ayudar a personas que realmente lo necesitan. Ejemplo, un concierto de Bisbal para un niño con una enfermedad rarísima llamada "Síndrome de Alexander". La Santísima Sociedad General de Autores Españoles exigió su porcentaje del concierto para Juanma para llevarlo a EEUU y que no quede en estado vegetativo. La cifra, unos 5000 €. La presión mediatica les hizo recular y devolvieron el dinero. Pero lo tuvieron que devolver, señal de que antes no pensaban quedarse sin él.


Hay atracadores que van con pasamontañas y huyen de la Justicia y los hay que van con la cara descubierta y amparados por ella.


Hay otro frente que son los "artistas". Resulta que dicen que estamos acabando con la música y yo me pregunto ¿Qué música? ¿Con la vuestra? Mira, para empezar, aun llamando música a lo que algunos hacen porque usar las notas musicales es música, dudo que las multinacionales para las que trabajan quiebren alguna vez, para eso bombardean desde las cadenas "oficiales" de radiodifusión con los temitas que ellos dicen que son numero 1 y se lo inyectan por vena a los adolescentes que luego van a chillar como locos a los conciertos en los que sí que ganais pasta.

Si veis peligrar vuestros chalets de lujo, coches de alta gama e islas privadas, no os preocupeis, no hay años en lo que os quede de vida para poder gastar el dinero que habeis acumulado ya.
Es lamentable verlos como pedigüeños en televisiones para que compremos sus discos. Discos que cuestan un pastón para oir 14 canciones de las cuales solo una ha sonado en la radio y se ha hecho famosa, el resto no hay ni por donde cogerla y es sustanciosamente identica al resto de las otras 12 del CD y claro está, de los otros 6 "trabajos". Luego van a programas de TV y "cantan" en riguroso playback. Y si vamos a verlos en directo en un concierto, ahí es donde realmente "canta" todo, desafines, olvidos de sus própias canciones, un desatino vamos. Y luego se denominan artistas. Y critican a otros que cantan sus canciones en verbenas y B.B.C.'s (Bodas, bautizos y comuniones) y que no desafinan y se las saben oye.


Que lastimita me dan, verlos lloriquear delante de la Moncloa.
Hay que mantener la pirateria a raya. Huy, ¿o era una "raya" para mantenerse?

Si vais por la calle y se os ocurre tararear o silbar la cancioncilla de "rizitos dorados" o del cuarentón con carita de niño malo y barbita cana, CUIDADO, la SGAE puede pediros su porcentaje. Es una advertencia.

viernes, 1 de enero de 2010

Y llegó el 2010

Llegó como todos los años llegan, con sus campanadas, su cava fresquito y sus deseos de de paz y amor para la humanidad. Mira yo me conformo con que sea como el 2009 para mí. Por suerte la crisis no conoce donde vivo y que siga así.
Ya lo pasé bastante mal cuando en 2004 decían que nos cerraban la empresa.
¿Qué espero de este año?
Joder, no me quiero repetir pero, con que se repita el 2009 estaría bien.
Para el resto de seres vivos, bueno, lo de siempre más paz y menos dar por saco a la gente.
Sí, hay gente que disfruta dando por saco (por no decir por culo) a los demás aun cuando en ello no le vaya nada. Un ejemplo, esa gente que pide que se derriben las casas construidas irregularmente en Chiclana. ¿Es envidia, maldad o simplemente aburrimiento y ganas de joder? Creo que algunos lo tienen todo.
Con lo fácil que es vivir sin meterte en lo que hace el de al lado. Juro que lo he probado y se vive del carajo.
Te acuestas por la noche y... duermes. Sí, a veces eso es la prueba de la tranquilidad de tu espíritu. Yo duermo como un bebé.
A alguno le parecerá egocentrismo o incluso egoísmo, pero lo cierto es que a mi me importa muy poco lo que hagan u ocurra al otro lado de la puerta de mi casa.
Mi abuelo decía que la familia es la que duerme bajo tu techo. Que la única preocupación de un hombre debe ser que cuando de noche cierre la puerta de su casa estén todos acostaditos en sus camas.
No es que no me importen las desgrácias ajenas, lo que pasa es que no las disfruto como otra gente hace, ni me regodeo en la suerte de que no me está pasando a mí como hacen otros. Ayudo si puedo y si no, lo mejor es hacerse a un lado y dejar que lleguen los que sí puedan ayudar.

Y eso, que Feliz 2010 a todos.

martes, 24 de noviembre de 2009

Mi nuevo blog

Hoy me he decidido a hacer un blog de fotografia. Todo será en blanco y negro, aunque quizás alguna nota de color amenize la cosa.
Tengo mucha ilusión, es la primera vez que hago algo de esto. No escribir en internet, que eso desde hace mucho lo llevo haciendo, pero sí publicar mis fotos.
No espero críticas favorables, ni a decir verdad espero críticas alguna. A lo mejor ni las ve nadie. Yo se que estarán ahí y con eso me apaño. Ya os contaré.

domingo, 22 de noviembre de 2009

El comienzo

Todavia no tengo muy claro que voy a hacer con esto. No se si una especie de diario o un cuaderno de bitacora. Veremos lo que sale. Imagino que irá evolucionando según quiera ir contando cada día. No me voy a comer el coco ahora.
Espero que algún día, cuando lea entradas antiguas, me pueda reconocer o no. Al menos que me sirva para saber quién soy.
No voy a hacer una presentación porque seria muy largo y de poco interes. Lo importante es lo que pasa cada día.
Hoy no ha pasado gran cosa y como es muy tarde tengo pocas ganas de escribir.
Bueno, que empieze a rodar.