jueves, 1 de marzo de 2012

A tí que te preguntas ¿Porqué Astilleros?


Vamos a ver. Me preguntas el porqué una industria como la naval resulta un lastre para el Gobierno.

Vamos por partes.



1º - El personal de los Astilleros ha sido y a la historia me remito, y es hoy día una masa importante. El hecho de que estén repartidos en varios puntos y fuertemente localizados hace que, en caso de ponerse de acuerdo, puedan convocar a miles de personas con que hacer presión mediática en situaciones como las que ahora estamos viviendo. Es capaz por sí sola de crear el caos suficiente como para desestabilizar un importante sector de la sociedad española. La siderometalúrgica, es decir, los mineros, los altos hornos y los astilleros, han sido siempre los que han salido a defender sus puestos de trabajo con sangre cuando ha sido necesario. Han protagonizado las más negras páginas de la lucha obrera en el último siglo. Han sido los ayudantes, si no los artífices, de los cambios del proletariado a la nueva clase obrera acomodada. Gracias a la gente de la siderometalúrgica, el ser obrero dejó de ser sinónimo de esclavo.

Por tanto, cuantos más personal de Astilleros haya más problemas podría tener un Gobierno. De ahí que la consigna de los últimos tiempos es, reducir personal.



2º - La reducción de personal hace que sea necesaria la subcontratación. Desde hace mucho, y en esto los sindicatos se encuentran un poco vendidos, los trabajadores fijos vemos que cada vez somos menos en favor de personal de contratas que hacen el mismo trabajo que hacía el personal que va desapareciendo. Lo ideal seria que la Empresa contratara directamente al personal que necesite por el tiempo que necesite. Que se convirtiera en contratista. Los que entraran a trabajar por tiempo limitado tendrían los mismos derechos y deberes que el personal fijo. La obra saldría por el mismo precio que antes.

¿Cuál es el problema de las subcontratas?

Primero, el nivel de formación. El Astillero, no supervisa el nivel del personal que emplea la “subcontrata”. No es su gestión. No es que sean más o menos trabajadores, que lo son. El problema es que un soldador con 20 años de experiencia en construcción naval no se puede equiparar a alguien que quizás el año pasado era camarero, o universitario.

Segundo, la concienciación empresarial. El contratado no ve al Astillero como algo suyo. Lo ve como su empleo actual. Que mañana puede ser el Hotel “Talycual”. Claro que hay personal fijo que no mira por el Astillero, pero imagina el que sabe que dentro de seis meses va a la calle y a lo mejor tiene que trabajar de reponedor del Carrefour o incluso marcharse a coger uva a Francia. Se la trae al pairo el Astillero y los que aquí se quedan. Con lo cual, el gobierno también gana ya que volvemos al primer punto, desunión de la masa obrera.



Pero el principal problema de la subcontratación es el siguiente.

El personal contratado malvive en precario bajo unos caciques, en su mayoría antiguos trabajadores, que se lucran con la miseria de unos trabajadores que para ganar algo tiene que soportar condiciones casi esclavistas (horas extras mal pagadas, horarios inflados, despidos a la mínima). Esta situación hace que haya un fuerte desequilibrio entre el personal fijo y el contratado que ve a los fijos como privilegiados. De ahí toda la literatura de comentario de periódico y la tertulia de bar en que, como ocurre con los funcionarios, el personal fijo solo va a fichar y el trabajo lo realiza el de fuera. Volvemos a la desunión de la masa obrera, “A río revuelto, ganancia de pescadores”.



Tenemos otro problema con las subcontratas y es el sangrado que supone en el precio final de la construcción de un buque. Aunque a priori se contratan porque el precio-hora de estas empresas es menor al precio-hora del propio Astillero, hay unas cláusulas que normalmente se suelen firmar que convierten a la subcontratación en un juego perverso.

Todo lo que se haga nuevo va al precio estipulado, pero las modificaciones no, esas llevan un precio añadido. En principio esto se hace para que la contrata cobre una especie de plus por equivocaciones o modificaciones a posteriori de su trabajo ya realizado, por culpa de la Oficina Técnica o por decisiones del Armador de última hora. Claro, el “sinvergoncerio” está en que se mandan a reparar o modificar cosas que no deben serlo. Es fácil, yo lo pongo de una manera y luego alguien dice que está mal o hay una modificación, lo retiro y lo cobro. Entonces cobro el trabajo hecho + las horas de retirarlo + el recolocarlo + el plus de reparación. Total, que el contratista se lleva su buen dinero y alguien habrá cobrado un buen regalo por dar el visto bueno a dicha reparación. Consecuencia, gasto extra para el buque, y mala fama para el Astillero. Resumen: Desunión en la masa obrera + déficit en el coste final + enriquecimiento de alguien de modo fraudulento.



Esto dirás que porqué no se denuncia. Pues porque es imposible demostrar. Aunque sea vox populi.



3º - Competencia desleal. Todos sabemos como son los coreanos y chinos. No me refiero a que tengan los ojos apuñalados ni la cabeza gorda y el pelo lacio. Me refiero a que hacen lo mismo que los demás países pero más rápido, más barato, aunque la calidad sea pésima.

Porqué lo hacen más rápido, porque contratan a 5 obreros por el precio de 1 europeo. Compran ingentes cantidades de material y lo acumulan para luego tener disponible cuando suban los precios en otros países.

Porqué lo hacen más barato, porque los 5 obreros cobran un salario ínfimo y viven de forma infrahumana, trabajando de manera sobrehumana. Porque el material que usan es de baja calidad. Porque no gastan en I+I+D y compran patentes con el superávit de sus ventas.



Todos sabemos lo que es comprar una herramienta en un “chino” y la calidad que tiene y aun así las compramos porque son baratas y lo que dura por lo que cuesta compensa, o eso creemos. Los armadores piensan exactamente igual. La mayoría tienen barcos con banderas en paraísos fiscales no solo para evadir impuestos sino por las escasas garantías que les solicitan para registrar un barco. Por si no lo sabéis, navegan por ahí miles de barcos que son prácticamente cadáveres flotantes que no pasarían una inspección. Como llevan banderas de países donde no se les pide ningún requisito y apenas recalan en puertos estadounidenses o europeos, la calidad se las trae bien floja.



¡Que más les da que los Astilleros españoles sean los mejor dotados en cuanto a infraestructuras, seguridad, calidad humana y tecnológicamente la mejor a nivel mundial!



4º - Moneda de cambio política. Tanto el PSOE como el PP, a lo largo de los últimos 25 años han usado a los Astilleros como piedra política para tirársela unos a otros. Unos para echárselos en cara a los otros por mantener una empresa tan grande que no gana dinero y otros para usar a los trabajadores como legionarios que, en virtud a que cuando nos tocan el pan y la sal mordemos como lobos. Como botón de muestra de como ambos nos han usado y de como no tenemos color político mas que el gris naval, van dos ejemplos.



En 2003 José María Aznar puso dinero en los Astilleros a espaldas de la CE y el exministro “socialista” Solbes, por entonces Euroministro de Finanzas, sacó de un cajón el expediente para decirle que había hecho algo prohibido y que ello acarrearía consecuencias graves. Deuda y multa, lo cual nos sentenciaba a desaparecer. Por suerte no sucedió.



Ahora en 2012, nos pasa factura la decisión del Ministerio de Defensa anterior que no cerró un acuerdo de nuevos pedidos del proyecto BAM (Buques de Acción Marítima) que salvaría a los Astilleros por bastantes años. Y es Rajoy quien ha estado en este año manteniéndolo como bandera para azuzar el avispero y calentar a la masa de la construcción naval. Hoy 1º de Marzo acaba de dar la clave de para qué nos ha estado usando. Nos han estado calentando los oídos con que los Astilleros de la Bahía de Cádiz sobraban. Con que al menos uno, sin decir cual de ellos, iba a cerrar. Nos ha intentado enfrentar entre hermanos, nos ha calentado bien las castañas y hoy ha dejado caer que quizás para antes de las elecciones andaluzas, donde ya no se las tiene todas consigo después de enseñar las orejitas de lobo con la “Reforma Laboral”, se podrá tener en marcha de nuevo el proyecto que recaerá casi por entero en las factorías gaditanas.



Somos usados por unos y otros, y no podemos hacer nada porque estamos en sus manos.



5º - Te preguntarás porqué somos deficitarios. Es bien sencillo y no es más que un claro ejemplo de macroeconomía de ida y vuelta.

Pongamos como primer ejemplo los barcos que se han hecho a la rimbombante pero inútil Armada de la Republica Bolivariana (Venezuela).

Se les pone un precio por barco y lo aceptan de buen grado por acuerdos de venta de petróleo a cambio. Pero para mantener a empresas españolas allí, los Astilleros tiene que soportar los manejos y tontadas del gobierno venezolano, de los militares venezolanos y de la hacienda venezolana.

Un barco que casi cuando está finalizado se tiene que pintar por completo por fuera y por dentro porque el Jefe de la Delegación de Venezuela, o lo que es lo mismo, el capitoste de turno, ha sido relevado y el nuevo quiere un color más claro para el buque. Una vez pintado se ve que ese color no sirve ya que no se camufla en el mar y se ve a millas. Todo este dinero no va a cuenta del precio del barco ya que este es cerrado y corre a cargo del Astillero. Como esta “gilipollez” que cuesta miles de Euros, cualquiera podría contarte cientos. Pero claro, lo importante en realidad no es ni estos barcos en sí ni los astilleros en particular, lo importante son los acuerdos de toda índole que se han cerrado gracias a esta venta de barcos. Pero la conclusión final es que los astilleros sufren perdidas.



El gobierno venezolano y sus distintos ministerios, que a pesar de ser todos del mismo país, color y tener el mismo Jefe Supremo, van cada uno a los suyo arrimando el ascua y los euros a su sardina. No hay que ser una lumbrera ni estar muy metido en diplomacia para saber la corrupción que hay en Venezuela y que desde los propios ministros que actúan como sátrapas hasta el último funcionario, pone la mano para recibir y el pie para retrasar cualquier cosa que le pueda traer beneficios económicos. Esto pasa en España también claro, pero allí es endémico. La cuestión es que parecemos al General Custer, y me vas a permitir la metáfora, entregando palos de fuego a cambio de pieles de búfalo. Solo que los que resultan damnificados por las criticas no son ni los que llevan abrigos de piel de búfalo ni los que ahora llevan rifles para cazarlos sino los que los fabricamos, porque resultan demasiado caros, a pesar de que las pieles que nos dan se vendan muy bien y alguno se esté forrando (léase Repsol YPF, CAMPSA, MoviStar, y muchas más entidades privadas que se reparten los beneficios que nosotros no percibimos).



Barcos para la Marina Española. Este es otro caso diferente. Aquí se hacen los barcos al costo porque son para consumo interno. No se les gana nada porque en el fondo el gobierno se lo saca de un bolsillo para ahorrárselo del otro. Es de lógica infantil. Aun así, el poso que queda es el mismo. Astilleros no gana, Astilleros tiene déficit, Astilleros no es rentable.





Cada día se facturan miles de millones en importación y exportación de material de defensa y última tecnología militar destinada también al sector civil. Pero ese dinero se pierde por que tiene que tapar esos agujeros que he dicho en los párrafos de más arriba. Ni imaginas la cantidad de dinero que factura el Ministerio de Hacienda con el IVA y aranceles de productos que se compran en Astilleros y la ingente cantidad que se exporta. Miles de millones de euros que se mueven en esta gran empresa a diario. Pero son otros los que se benefician.



La política neoliberal es tan cruel con la empresa pública que a veces casi es mejor ser deficitaria para no ser rentables y por lo tanto suculenta para ser vendida a especuladores.



Mi padre estuvo 35 años antes que yo, que ya llevo 22, en los astilleros y siempre anduvo entre el miedo a que los cerraran y la tranquilidad de un puesto “fijo”. Es la cruel realidad de esta empresa que lleva desde 1730, siendo una de las más punteras y una de las más perseguidas por los diferentes gobiernos de los últimos decenios.

sábado, 4 de febrero de 2012

Nos pertenecen

Comentario que puse en Facebook en la página de la revista "La aventura de la Historia" sobre una fotografia de un cuadro pintado por Adolf Hitler.
Vendido en una casa de subastas eslovaca un cuadro pintado por Hitler. La obra, "Paisaje marino nocturno", data de 1913, tiene un tamaño de 60 x 48 cm y partía con un precio de salida de 10.000 €. Un cliente anónimo de EEUU ha desembolsado finalmente 32.000 € por ella.



Este fue mi comentario:

"Se que me van llover críticas y ante todo quiero decir que estoy en el lado más contrario a éste personaje, a su ideologia y a los que hoy quisieran resucitarle. Dicho esto, mi comentario: Hitler no era ni más ni menos que una persona como otra cualquiera, que tuvo la suerte o desgracia de vivir en una época como el los inicios del S. XX en Alemania y al que le dieron todo el poder que nadie deberia tener. Creo que cualquier alemán de su edad con ese poder podria haber hecho algo semejante. Eso sí, el magnetismo que tenia en sus discursos (magnetismo alimentado por una situación en la que la demagogia y el patrioterismo bebia de la pobreza en que sumieron a Alemania los franceses) es incuestionable. Entre todos crearon al monstruo y él solo se dejó querer. Habrá quien diga de su perfil psicológico, pero, ¿nos atreveriamos todos a ser juzgados psicológicamente, y a posteriori? a lo mejor muchos tenemos un monstruito agazapado en nuestra alma que si tuviera caldo de cultivo y jornada de puertas abiertas... Vaya, este comentario se merece una entrada en mi blog...me pongo a ello."

Y vaya si me cayó. Bueno no me llovieron, tan solo uno me criticó, pero como viene siendo habitual fue por no leer todo el párrafo entero sino solo el inicio y el resto ya no le interesaba leerlo. Es habitual y aunque me jode, no tengo más remedio que acostumbrarme a ello. El colega comentarista me dedicó una mención especial en su comentario sobre lo injustificable de estos dictadores y me tachó casi de neonazi.
Evidentemente y como es de recibo, le contesté, con educación como no podia ser menos.

"Me temo que con tu sectarismo, no me apetece que me leas porque lo haces entre lineas y me tomas precisamente por lo que no soy... no se en que momento me viste defenderle ni a él ni a los suyos, ni a los que hoy creen ser sus herederos... pero bueno si no eres capaz de ver más allá de tu opinión, no me leas, favor que me haces. ;)

Tu aun crees en monstruos como el de Frankenstein. Yo solo he querido decir que tenemos un concepto equivocado de estos personajes siniestros y nos maravillamos de que no tenga cuernos y rabo, y de que sean capaces de acariciar a sus nietos con amor (no hace mucho vi una foto en la que el comentario a pie de foto era"Gaddafi, ¿un abuelo ejemplar?" porque se veia jugando con su nieto). Es que deshumanizamos a estos individuos y eso los hace más distantes. Favorece su aparición porque mientras no dan la cara se pasean entre nosotros como uno más. Tratamos de hacerlos diferentes a nosotros, los expulsamos de la condición humana porque tememos ser como ellos. Tememos que salgan afuera elo monstruo que todos llevamos dentro. Ese monstruo que haria por ejemplo, que por ese comentario mio de ayer, tu me mandasesa un paredón sin ni siquiera preguntarme qué he querido decir..no eres muy diferente a ese "patas cortas" por mucho que te disfraces de izquierdista.

  En ningún momento justifico a un dictador, ni a un asesino de masas. No se trata de una especie diferente a la nuestra. No son alienigenas, ni seres de otra época, podria ser cualquiera que hoy esté estudiando en una universidad, y que dentro de unos años este mandando batallones de la muerte o firmando actas de exterminio. De hecho conozco a pocos genocidas que sean analfabetos o como mínimo, sin estudios. Hitler, estudiante de Bellas Artes. Milosevick, sacerdote ortodoxo y Licenciado en Derecho. Karadzic, médico psiquiatra y poeta. Franco, General más joven de la historia por detrás de Napoleón tan solo (con 34 años), laureado por la Republica Española (curioso). Ceaucescu, ministro de agricultura (lo sé, para ser ministro no hace falta estudiar, pero no creo que llegue un cualquiera). Stalin, graduado con matricula de honor a los 14 años a pesar de ser georgiano en un mundo ruso (era ninguneado por alumnos y profesores por su acento) y seminarista gracias a una beca universitaria. Mussolini, periodista, profesor de francés, italiano, geografia e historia. No eran analfabetos, y de no ser por su acceso al poder quizás habrian pasado desapercibidos o incluso alguno hasta Premio Nobel. La maldad humana existe y está en todos nosotros latente, solo necesita una via de salida (poder), una situación (la ausencia de un mecanismo de control del poder o la inexistencia de alguien que castigue ese ejercicio de poder ilimitado), un pasado (traumas infantiles, situaciones penosas que causen una involución de la persona, o simplemente la maldad latente que antes dije y que se siente liberada) y un ambiente propicio (crisis politicas, económicas o de vacio de poder) que alza a estos personajes y los eleva a los más altos escalones del poder. Nadie que les juzgue por ello en el momento que perpetran su actos, como ocurriria con un asesino en serie o un simple ladrón, y gente por debajo que los apoyan, que se benefician y por que no, incluso que los adoran. Queramos o no, nos pertenecen a todos."

domingo, 8 de enero de 2012

Feliz 2012, a unos pocos


Se acabó un año más la fiesta de la hipocresía. La semana larga de los falsos abrazos, las falsas sonrisas y los falsos deseos de paz y amor. Se terminaron por fin esos siete días donde todos queremos el bien común y que no haya hambre en el mundo mientras pasamos cargados de bolsas del Corte Inglés esquivando al que con la mano alzada nos pide algo para comer. Del que se aprovecha de estas fechas en que todos somos bastante cándidos y gazmoños, para colarnos la imagen del niño sin zapatos, la cesta con dos euros bajo la nariz, el fin solidario. Del que nos asalta con la papeleta de su peña, o nos aporrea la puerta con una canastilla y una tira de numeritos, La fecha idónea para pagar favores o asegurarse futuros a golpe de cesta navideña con más o menos vino, o mejor o peor jamón (depende de a quién sobornamos y qué esperamos de ellos).

Período de amistad artificial con quienes en todo un año no hemos querido ni rozarnos. Lapso de reuniones familiares donde se soporta más que se tolera, donde se disimula más que se aprecia.
Una película de Berlanga hecha realidad. Ficticia como el árbol que adorna nuestro salón, y tan fugaz como la estrella que ponemos en el portal.

Se acabó. Ya podemos volver a las mentiras cotidianas. Ya podemos apuñalar al compañero. A volver a criticar al vecino al que hace una semana deseábamos Feliz Navidad. A despellejar al hermano. Podemos continuar durante cincuenta y una semanas más siendo unos miserables envidiosos, unos bordes y unos chismosos. A los que crean que el mundo acabará en este 2012, pues lo siento por ellos porque no volverá a tener otra semana de falsedad institucionalizada y patrocinada por Coca-cola o el Corte Inglés. A los que no se lo crean, ánimo que un año pasa pronto.

Y para los que soñáis con verme bajar la cabeza os regalo éste video que he hecho con todo mi cariño, aprovechando que los Reyes Magos deben estar aun descansando en un SPA antes de volver a Oriente. 


lunes, 21 de noviembre de 2011

A esos trabajadores y parados que hoy se alegran

Llegó el verano y se celebraban las bodas del Sol.

Se regocijaban todos los animales de aquel acontecimiento, faltando poco para que también las ranas fueran de la partida; pero una de ellas exclamó:

- ¡Insensatas! ¿Qué motivo tenéis para regocijaros? Ahora que es él solo, seca todos los pantanos; si toma mujer y tiene un hijo como él ¿qué nos quedará por sufrir?

Antes de celebrar un acontecimiento, primero ve sus futuras posibles consecuencias.
Esopo.



Dextra esse delendam.

Aquel perro


Anteayer iba por la carretera de camino a casa por una avenida
con varios pasos de peatones. De pronto, en uno de ellos me encuentro un perro
pegado al borde de la acera. Como veo que no viene nadie más me detengo un
poco. El perro pasa y cruza por el paso de peatones. Quizás a alguno le
sorprenda, a mí que he tenido muchos canes, no.

No me sorprende que un animal como el perro haga eso. Porque
es un animal gregario, tribal y jerarquizado. Este animal del que os hablo,
seguramente habrá visto muchas veces que cuando alguien se detiene en ese lugar
y sobre esas rayas blancas, los coches se paran. Seguramente habrá visto caer a
algún compañero entre las ruedas de uno de esos animales tan rápidos y con
patas redondas por no cruzar por esos lugares donde él estaba detenido a la espera, incluso se habrá sorprendido cuando un “maldito” felino,
enemigo íntimo, era arrastrado a la muerte y pisoteado por otros que no se
paraban ni a olerlo. Sus ancestros veían pasar a los grandes bóvidos por los
vados de los ríos y sabían que ese era el lugar menos peligroso, así se lo harían
saber a sus hijos y a los hijos de sus hijos. Animales de costumbres,
irracionales, pero inteligentes.

No me sorprende, no. Lo que me sorprende es que el hombre,
animal racional único e irrepetible, sepa lo que es un vehículo y el peligro
que entraña tanto conducirlo como ponerse delante; sepa que hay que cruzar por
ese camino de bandas blancas y que los coches se detendrán (o deberían); hayan
visto atropellos e incluso hayan protagonizado alguno, tanto como víctima como
de ejecutor; y sin embargo sigan cruzando por donde no deben.

Sí amiguitos, después de esta clase de educación vial
mezclada con un documental de la 2 sobre los orígenes del animal de compañía por
excelencia, trato de sacar una conclusión o moraleja: somos más tontos que un
perro. Aun a sabiendas de que algo nos puede joder, repetimos.

Conste que esta conclusión la saqué antes del día del
triunfo de Mariano. Era jornada de reflexión. Claro, ahora concuerda todo.

Feliz primer día de la Era Rajoy.

Dextra essem delendam.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Lo que nos espera


Este es el fabuloso plan de los Indignados y sus votos nulos o en blanco. ¿Acaso creían que los 10 millones de votantes del PP no se acordarían hoy de votar?
Ahora el indignado soy yo. Malo era Zapatero pero nos trajo libertades nunca imaginadas. Malo seria Rubalcaba que continuaría el dichoso bipartidismo y el guiño a los banqueros. Lo que nos viene a partir de mañana es nefasto.
Veremos lo que nos van a recortar. Tienen las manos libres para hacer lo que les plazca con la excusa de que todo es para frenar la crisis. Que todo lo que hagan a partir de mañana es culpa del país que han dejado los que se fueron.
Espero que a partir de mañana todos los parados que han votado a Rajoy con la estúpida intención de castigar a los que creen culpables de su situación, se presenten mañana lunes en la calle Génova a exigir su puesto de trabajo prometido.
Espero que a partir de mañana la Puerta del Sol se llene de indignados, a ver si hay cojones de ponerse ahora allí. Si el PSOE envió a los perros del Estado, esperad a ver que mandan estos. Yo por mi parte ya estoy preparado, son muchas las piedras que he lanzado, muchas las bolas de goma que han pasado silbando mis oídos.
Cuatro años nos quedan en las que vamos a echar de menos a ese que parecía tonto, al "ZP", al que dicen que nos ha llevado a esta situación, pobres ilusos. Cuatro años que nos van a devolver al pasado. Ya algunos lo están viviendo en sus carnes, en sus autonomías, ahora nos toca a todos.
A los que habéis votado en blanco, a los que habéis votado nulo, a los que habéis votado al PP como castigo, a los que ni siquiera habéis votado... Gracias.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

La fiesta de los muertos

Encontré en el muro de “Feisbuk” de mi amiga Marina esta pregunta que lanzaba al mundo. Y no me resistí a contestar, de ahí nació, con su permiso, este post.

No entiendo muy bien el sentido de esta fiesta. Es la fiesta en la que se recuerda los muertos? Eso es una fiesta?

A ver si no alimento la polémica y nadie se siente insultado pues jamás me meteré con las creencias o descreencias de nadie. La fiesta de los difuntos desde el punto de vista católico es, más que una fiesta, una tradición. La religión católica que hoy conocemos se gestó en el siglo III, pero las características que hoy reconocemos se crearon durante la Edad Media. Una época de calamidades, guerras, desastres y milenaristas que veían en las hambrunas, condiciones climáticas adversas, pestes y devastaciones por guerras, un fin del mundo próximo. Como siempre, el miedo a morir y desaparecer, en un mundo donde la muerte se veía en la calle, en la casa del vecino, en tu casa, en los campos, en cualquier esquina, una muerte solitaria y muchas veces cruenta y desagradable (con lo desagradable que pueda ser una muerte cualquiera) condicionaba la vida de las personas. Hoy ocultamos el rostro de la muerte, lo maquillamos, lo aislamos en un frío tanatorio, en un depósito, lo ocultamos bajo una sábana o palabras políticamente correctas (estaba muy malito, no se pudo hacer nada, se fue, nos dejó). La Iglesia se percató de ese miedo y lo aprovechó para arremeter contra los vivos haciéndolos culpables de esas desgracias. Sus pecados horribles eran los que habían hecho que el simpático dios que Jesús había anunciado se convirtiera de nuevo en el cruel azote del Antiguo Testamento, gestador de plagas, azufres y calamidades. Gestionó perfectamente ese miedo aumentándolo al ofrecer un infierno dantesco a aquel que por herejía o pecado, se alejara de ella. La cultura mediterránea está impregnada de la grecolatina clásica donde la muerte era un mundo de sombras sin cielo ni infierno. La muerte era el final de todas las sensaciones y también de todas las penalidades. Alejamos los cementerios de la ciudad y los ocultamos tras altas tapias porque aún tememos ese final. En nuestro interior sabemos que la muerte empieza con el olvido. Mientras haya alguien que recuerde nuestro nombre, no desapareceremos totalmente. Vamos a llevar flores a una piedra o a una losa de mármol con un nombre escrito, a veces incluso con el nombre de alguien a quien no conocimos del todo (como abuelos o tíos que no llegamos a conocer) a personajes que seguimos aunque nunca conocimos, puede que incluso murieran antes de nacer nosotros. Para finalizar, y antes de entrar en lo que es la otra fiesta (Hallowen) en los últimos años, se ha creado una parafernalia y un negocio alrededor de la muerte que como en la mayoría de eventos sociales, endeuda a los "agasajados" o a sus familiares directos. Pero ¿quién es el guapo que se libra de ello? Y respecto a las flores, bueno, no harán nada por el finado, pero es una representación física de los sentimientos agradables, tanto en el amor como en el recuerdo.

O sea que lo que se hace es ver en la muerte no la muerte en sí, o el fin del deterioro físico, sino el fin de los padecimientos, el descanso?

Exacto, pero un descanso que ninguno quiere tener cercano en el tiempo ni en su circulo. Además es una forma de mantener vivo el recuerdo para evitar la "muerte" total de la persona querida.

Lo de las flores, no sería más bien, enseñar al resto de la sociedad que ese muerto no esta olvidado por el que lleva las flores? El muerto no las ve. Tu ya lo recuerdas sin necesidad de llevarlas. Queda que los demás lo sepan. Somos animales sociales, hay veces que es importante para algunos que los demás sepan cosas.

Bueno en parte te doy la razón Marina, y lo explico. Quizás hay muchas personas que no, pero hay que admitir que sin embargo mucha gente utiliza ese día de difuntos precisamente para engalanar los nichos para que todos vean que es...e difunto no está olvidado. Yo de pequeño iba todos los años al cementerio con mi madre, mientras ella arreglaba lo de mis abuelos y mi tío, me gustaba pasearme por las calles y en el silencio sepulcral (nunca mejor dicho) leer esos nombres que nunca conocí, esas fechas lejanas, esas caras de algunos con foto, de personas que cuando se fotografiaron estaban alegres, con sus problemas etc.. Y hoy estaban detrás de aquella foto, siendo nada (sí, muy gótico por mi parte, pero nunca temí a los muertos, para mí son solo despojos y solo viven en el recuerdo de quien los quisieron u odiaron. Creo que desde siempre pensé que después de esto no hay mas que huesos) Pues en mis paseos escuchaba a las mujeres criticar al pobre fulanito que ya nadie le limpiaba la lápida, que vaya flores "chuchurrias" le han puesto a esta pobre, que mira ahora tiene la tumba llena de flores y cuando estaba vivo no le quería. Y afuera, una gitana vendía ramos, y decía llévele al pobre un ramo bonito que la gente vea lo bien que lo cuidan. etc... Hay mucho de presentación social en los de las flores de este día. Igual que en los entierros, cuantas más coronas lleve el difunto, más cariño y/o prestigio social tenia. Un pobre solitario, desgraciado o no muy querido, llevará pocas coronas o ninguna y su tumba estará vacía de flores en día de difuntos. Mi madre tiene un dicho para cuando alguien se comporta muy mal "Que poquita gente va a llevar" al entierro se supone claro.

No seré yo quién critique un acto social, que al fin y al cabo es lo que es el día de difuntos. Y cada cual ira con sus propias creencias, sus propios sentimientos... habrá quien llore cada día a su familiar y nunca quiera a ir al cementerio y quien va visitar y llevar flores a un marido al que nunca quiso solo por el que dirán.

Hallowen. La fiesta celta de Samhain, la germana de Walpurgis, resumidas en la de "All Hollow even" la víspera de todos los santos. Las culturas norteñas, al contrario de las mediterráneas tienen un concepto distinto de la muerte. Para los celtas la muerte era solo un paso hacia otra vida. Era común que se dejaran deudas e incluso venganzas para la otra vida. Se estaba en una especie de limbo hasta que se renacía de nuevo. El número de vidas era finito, por tanto era necesario que una vida se extinguiera para que surgiera otra. Pero había más almas que vidas. Por tanto los muertos solían aprovechar los día en que el tenue velo entre lo real y lo irreal se hacia invisible para intentar cambiar un vivo por él. Estos día normalmente eran los días de cambio. Los celtas pensaban que en los momentos de cambio solían pasar cosas asombrosas. el cambio de un día a otro, el cambio de la luz diurna a la nocturna y viceversa, el cambio de estación y como no, el cambio de año. Nadie salía ni hacia nada al amanecer o al atardecer, ni en la media noche, ni los días señalados como cambios de estación o año. Por eso se encendían hogueras esos días y la gente solía permanecer junta haciendo mucho ruido para que la noche se acabara pronto. Nadie abriría su puerta en Samhain, el día que cambiaba el año, porque podría ser un muerto que buscaba vivos. Porque los muertos envidiaban a los vivos y solían querer estar cerca de ellos para sentir la vida cerca. Se cuentan leyendas de gentes que no hicieron caso de la advertencia y tuvieron que dar de beber y cenar a muertos que se presentaron en sus casas. ¿De qué manera se puede evitar a la muerte que traen esos finados? Haciéndoles creer que eres uno de ellos. De ahí que la gente se disfrace de muerto o fantasma en su sudario. También es una manera de espantar el propio miedo. El origen de la calabaza es simpático. Jack O'Latern era un cachondo tan bromista que el propio demonio le pidió que se fuera del infierno. A cambio éste le procuraría almas para llenar su lugar. Desde entonces vaga la noche de Samhain con una calabaza vacía iluminada con un ascua del infierno (en Europa anterior a la conquista americana era un nabo hueco). Durante la noche de Hallowen, los niños salían a asustar a los mayores. En los años 30 en la zona de Chicago y Boston (de raíces irlandesas) los niños huérfanos, hijos de borrachos y prostitutas se reunían para hacer de las suyas. Llegaban a quemar almacenes y a liberar al ganado en los corrales (a tanto llegó que hubo que prohibirlo y todo). Algunos adultos pactaban con ese ejercito de niños salvajes para que no les hiciesen nada y les daban chucherias y dinero, de ahí lo de "truco o trato", traduciendo Trick como gamberrada, más que truco. Desde hace unos años nos está llegando la moda de Hallowen a la católica España, levantando el vello a algunos puristas. También se quejaron cuando el gordo del traje rojo invadió nuestra Nochebuena y dejó a un lado el Belén (o compartió espacio) cambiándolo por un árbol de Navidad (cuando llegue esas fechas haré otro post sobre la Navidad y sus tradiciones) Hoy hay una lucha en los balcones de nuestras ciudades entre los que cuelgan a Papá Noel o a Los Reyes Magos. Y ya están ganando terreno los que ponen un paño rojo con un Niño Jesús reivindicando la Nochebuena tradicional por lo estrictamente religioso. Nos invadió la coca cola y el McDonnald's. Nos invadirá Hallowen pese a quien pese. Pero es que nosotros oímos una fiesta y nos apuntamos, y tampoco es nada malo. Nos gusta un disfraz, salir por la noche y hacer ruido. Los niños se lo pasan bien y no pasa nada.

Se me quedaba en el tintero un tipo de celebración que aquí en España no conocemos apenas y es la manera de pasar esa noche en Centroamérica. Ahí lo más típico es llevar comida a los seres queridos y los disfraces, adornos y juguetes con forma de calavera o esqueletos. Los habitantes precolombinos guardaban a sus muertos momificados y los sacaban una vez al año para que compartiera ese día con ellos como cuando estaban vivos. De ahí el culto a los huesos más que a los cadáveres o fantasmas, y el hacer grandes comidas para todos los muertos de la familia. Como veis la idea es que perdure el recuerdo de los que se fueron. Eso es algo que sabemos desde que somos humanos. Los egipcios tan religiosos y místicos los sabían, por mucho que reces, si te olvidan, no exististe. Ramsés II hizo que se grabase su nombre el triple de profundo que lo normal para que la arena del desierto no lo borrase y su recuerdo perdurase siempre. La familia de Akjenatón, el hereje, fue borrada de los cartuchos y anales, y de no ser por fuentes extranjeras y por la suerte de encontrar sus tumbas intactas, hoy solo se conocería una dinastía sin nombre en mitad del Imperio Nuevo. La muerte es el olvido. La vida eterna, el recuerdo. Buen final este.


jueves, 25 de agosto de 2011

La visita del Santo Padre

Valga esta declaración de intenciones a título personal, como descripción y exposición de lo que soy.


Soy ateo, si señores, ateo desde que nací, porque no tengo en mi memoria un recuerdo de haber creído alguna vez en la existencia de Dios. Fui bautizado, porque evidentemente mis padres son católicos y además nací en plena Dictadura, con lo cual el ser católico era algo que iba con el ser persona y ni se lo planteaban. Estudié en un colegio de los Hermanos de la Salle, algo que no me influyó ni para ser cristiano (evidentemente), ni para ser ateo, lo que sí es cierto es que no supieron inculcarme la fe. Y lo intentaron, porque era su trabajo, además de enseñar álgebra o Lengua Española. Y ¿porqué se me quedó tan bien el saber hacer una multiplicación o acentuar una palabra, o que Felipe II mandó construir El Escorial y sin embargo no se me impregnó nada de su creencia? Porque no seamos ilusos, las creencias o mejor dicho la facilidad para ser permeable a una serie de creencias se imprime en la primera infancia por influencia de los que te rodean.

Quizás es que mis padres a pesar de ser católicos no son religiosos. Son como esa mayoría de ciudadanos que bautiza a sus hijos porque si no eran "moros" (así se dice en Cádiz a quien no estaba bautizado), que hace que sus hijos hagan la 1ª comunión porque toca y por lo monas que van ellas y lo guapos que van ellos, por que es un evento social. Que se casaron en una iglesia por que no había otra manera, y no casarse era vivir "arrejuntados" y eso era dar que hablar al vecino y avergonzar a la familia. Que aun no yendo a misa se persignan al pasar por la puerta porque es algo que se hace, como el decir Jesús al estornudar o el decir "Dios quiera que...". Se hace y punto, todo el mundo lo hace y nadie se lo pregunta. En mi casa se iba a la iglesia a los eventos familiares (bodas, bautizos, comuniones y entierros), se iba a ver las procesiones en Semana Santa y se ponía el portal en Navidad, hasta ahí la religiosidad. Era parte del folklore andaluz y español de un ciudadano de la segunda mitad del S. XX.

Quizás estos religiosos no supieron mostrarme la verdad de su religión porque quizás ni ellos mismos sabían explicarla. Se tiene Fe porque sí. La Fe no tiene una razón porque en sí misma la Fe es la negación de buscar una razón. Es creer sin necesidad de preguntarte por qué. De lo contrario no seria Fe, seria raciocinio o gnosis. "La Fe es la certeza de lo que se espera y la evidencia de lo que no se ve" (Heb 11:1). Quizás yo sea demasiado incrédulo o "negacionista", pero al igual que no creo en un Dios o Ser Supremo que crea y destruye, que juzga y arbitra, que permite o rechaza con actos humanos, tampoco creo en un dios irracional, universal, incorpóreo llámenle unos Naturaleza, Gea o Pachamama. No creo en la vida después de la muerte, ni en la reencarnación. Cuando morimos, morimos simplemente y nuestra carne y huesos se pudren y desaparecen para siempre. No existe el alma, ni un hálito diferente que nos diferencie de un perro, una mosca o una cebolla. Tenemos unas características diferenciadoras que nos hacen pensar y ser conscientes de nuestra existencia y un lenguaje elaborado, poco más. Lo cual no significa que hayamos sido creados por algo o alguien supremo. No creo en espíritus, entes, fantasmas, duendecillos o marcianos. Soy un incrédulo total y recalcitrante y no se me ha tenido que morir nadie ni me ha abofeteado un cura (curiosamente fueron seglares los que más me abofetearon en el colegio desde los 5 años) ni me ha violado un marciano para ser un incrédulo (casi mejor que Ateo, ya que muchos que se llaman ateos curiosamente odian a ese dios en el que paradójicamente no creen).


En mi entorno algunos me han llegado a decir que no creer en nada debe ser penoso y triste. Todo lo contrario, no puede ser triste no creer en algo en lo que no creo, valga la redundancia. Triste es para mi creer y perder la Fe, por eso yo nunca intentaría quitarle la Fe a nadie ni con argumentos ni con latigazos. Mucho menos con insultos. Cada uno es libre de creer en lo que quiera. En dioses o seres ultraterrenos, en marcianos de ojos rasgados o duendecillos verdes, en un paraíso entre nubes o la trasmigración de las almas.


El problema viene cuando se exhiben esas creencias, no para la autocomplacencia ni siquiera para la llamada grupal de los fieles, sino para la ostentación, el insulto al diferente (que normalmente para ellos, vive en la oscuridad de la ignorancia) y la exaltación de los signos y símbolos para superponerse a los contrarios o intentar convencerlos. Tanto cristianos como musulmanes, católicos o ateos. La ocupación del espacio común para la celebración de actos que deberían ser privados.


A mí me da igual cuanto ha costado la fiesta del Santo Padre o la JMJ, ni quien la paga. Por desgracia, de mis impuestos se pagan las vacaciones de Sus Majestades, el sueldo de Camps y del alcalde de mi pueblo, la comida de un violador o de los organizadores de la matanza de Atocha y me tengo que aguantar. Lo que sí me molesta, y bastante, es que con una mano quieran bendecirme y con la otra me señalen por inmoral o por ser un pobre ciego que no ve la verdad que tengo delante, porque no seamos hipócritas, los creyentes convencidos (no los que creen a su forma ) y los que viven de eso (clero y seglares comprometidos) tienden a “evangelizar” como los ateos o anticlericales tienden a profanar los símbolos religiosos y a humillar a los beatos. Son los mismos perros con distinto collar.


Pero la diferencia entre unos y otros está en que los laicistas, o ateos, o anticlericales, o simplemente los que como yo no creemos, no pretendemos regular la vida de los creyentes, mientras que la Iglesia, la Conferencia Episcopal y el resto de organizaciones seglares como el Foro de la Familia, la JMJ, Legionarios de Cristo, Acción Católica, Opus Dei, Neocatecumenales, etc... pretenden decirnos a todos como vivir y como morir. Tratan de influir en los que legislan para que adapten las leyes a su manera de pensar. Una manera de pensar que es muy respetable, pero que es igual de respetable que aquella de los que no quieren vivir así.


Pongamos los tres ejemplos que más están enfrentando a religiosos y laicos. El aborto, la eutanasia y el matrimonio entre personas del mismo sexo. A ningún laico se le ocurriría exigir a nadie que abortase, que muriese o que se casara con otro de su sexo, si no lo quiere hacer. En eso radica la libertad, en permitir al otro que decida por sí mismo. Yo comprendería el que los seguidores de la iglesia siguieran los consejos, o doctrinas u obligaciones que sus líderes les impusieran. Están en ese club, en esa organización, en esa comunidad y deben, mejor dicho, tienen que hacer lo que de ellos se espera, seguir las directrices. Pero hasta ahí llega, el pretender gobernar las mentes, o las ideas morales de aquellos que no pertenecen a su congregación es manipulación. El decirme que yo, que no creo en su doctrina, no puedo abortar (si pudiera hacerlo), no puedo decidir cuando mi vida es un lastre, o con quien quiero compartir mi vida y mi cama, por que para ellos es pecado. Pues señores si es pecado para vosotros, para mí no y se me debe respetar. Iré al infierno de cabeza seguro, si creyera que existe claro, pero déjenme la libertad de elegir. Sean coherentes con lo que predican, según cuentan las Escrituras, Dios nos dio el libre albedrío para poder equivocarnos. Si de verdad creen eso, déjenme elegir.


La mayoría de los cristianos, católicos y no católicos, no van de apóstoles por el mundo, viven su vida y hasta critican esta actitud, pero los que más hacen ruido ( y aquí en estas dos últimas legislaturas hemos tenido bastantes ejemplos) son aquellos reaccionarios que se creen salvadores del mundo, apóstoles del mensaje divino, servidores de la fe verdadera. Los que si pudieran encenderían un infierno para castigar a los equivocados.


No me voy a poner a discutir sobre la certeza o falsedad de los dogmas, o si la Biblia es la Palabra de Dios redactada por su mano o simple literatura épica. Ni convencería a nadie de lo que yo pienso sobre el tema, ni nadie me convencería ya de lo contrario. Lo que sí me indigna es que antepongan esos mensajes y luego no lo lleven a cabo. Que fustiguen al rebaño y los descarriados, incluso a los que como yo hemos sido siempre cabras de monte, y luego descaradamente se exhiban incumpliendo lo que exigen para el resto.

Que pidan continencia con las manos sucias, que pidan generosidad con crucifijos de oro macizo y pisos en alquiler, que exijan respeto mientras escarnecen a los que no cumplen sus doctrinas, sean o no creyentes.

No todos los curas son pederastas está claro. Hay muchos creyentes, muchísimos, clérigos y seglares, que donan dinero y que se preocupan de los pobres y necesitados. Hay muchos cristianos respetuosos con quien no sienten como ellos.

El problema está en la curia católica que oculta a cerdos que fuera de ese ámbito estarían con sus huesos en la cárcel temiendo ir a las duchas. Que viven como príncipes renacentistas sin pudor en reflejarlos. Que desde púlpitos o micrófonos mediáticos arengan a los fieles a luchar contra los que “van por su cuenta” , en palabras del Santo Padre, convenciéndoles y evangelizándoles.


¿Que porqué no me meto con los musulmanes, Testigos de Jehová o luteranos? Porque no convivo con ellos, no son un porcentaje alto de mis convecinos, no se manifiestan para modificar leyes, no me vienen a captar para sus comunidades, no discuten conmigo sobre religión. Los musulmanes radicales se cargarían el planeta aunque estuviera habitado solo por mahometanos, los Testigos de Jehová solo están interesados en venderte libros, los luteranos... los luteranos ¡qué sé yo de los luteranos! Son católicos los que me rodean y los que tratan de ordenar mi mente.


Sí porque uno de los más manidos comentarios de los creyentes es “Cristo me hace ser mejor persona, mejor padre, mejor esposa...” ¿mejor? Quizás es que necesitabas ser mejor porque sí con Cristo o sin él. ¿Acaso yo por ser “increyente” soy peor persona, inmoral, mal padre, mal hijo, insolidario, maltratador o mal esposo? ¿Acaso una cosa lleva a la otra? Si creer en Cristo te hizo ser mejor persona, enhorabuena. Por ti y por los que te rodean. Yo me siento sin Cristo tan bello por dentro como tú.


Cuando en 1º de Formación Profesional le comenté al padre que nos daría religión que yo no iba a darla, lo primero que me preguntó fue que si estaba Confirmado. Le dije que no y que precisamente no tenia el Graduado Escolar porque me negué a hacerla y encima me negué a examinarme de religión (eso estando en La Salle) porque no podía examinarme sobre algo que no creía y que no debía ser una asignatura de un colegio. Corría el año 1983, 13 años en mi haber, y el fraile que nos daba religión también nos daba Física y química, algo que me gustaba, y me suspendió ambas diciéndome que ni me preocupara de ir en Junio ni en Septiembre. Evidentemente no fui. El sacerdote me preguntó que porqué razón yo no quería dar religión, que si era protestante o “testigo”, que supongo que el pertenecer a otro rebaño, al menos da tranquilidad al pastor. Ante su sorpresa le dije que era ateo... su respuesta fue: “pues no se te ve mal chico, de lo poco que te conozco te veo buen corazón. ¿Te hizo alguien algo en el colegio para que digas eso?”. Padre, le dije, el no creer en Dios no te hace un demonio o un animal. No me han hecho nada porque yo no tengo odio ni recelo hacia vosotros los curas, solo que no creo y punto. Simplemente es así. Me hizo la señal de la cruz como si conjurara una posesión y me sonrió. Fin de la historia.

Las ideas no nos hace odiarnos, lo hacen las personas, y todo se basa en la falta de respeto al contrario.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Sal del armario.

Salir del armario está de moda. Eso parece al menos. Es guay, es chulo, es lo más. Hoy sin duda abre puertas, y no solo la del dichoso armario.
No son pocos los que a voz en grito lo declaran a los cuatro vientos. No hace ni una generación, ser homosexual era algo que se debía ocultar. Y ya mirando más atrás ni te cuento. Se les aplicaba la ley de “vagos y maleantes” que aunque era del año 33, el 15 de Julio de 1954 se aplicó también a los que los del régimen y los del bigotillo de lápiz llamaban “maricones”.
No fue hasta la promulgación de la Constitución de 1978 cuando fue derogada completamente.
Verdaderamente fue una vergüenza el que por tu condición sexual te apalearan, raparan, purgaran, fusilaran, encerraran o ingresaran en un manicomio para “rehabilitarte” y devolverte al seno de los “decentes”.
Hoy por suerte está plenamente aceptada por la ley y por la sociedad sana y normal. La excepción claro está, siguen siendo los de siempre. La Iglesia cristiana, católica y no católica, la rancia derecha y porqué no decirlo, la sociedad pueblerina y machista de los pequeños núcleos rurales y no tan pequeños.
Son una minoría no desdeñable desde luego. Los homosexuales ya pueden ir con su verdad por delante. Los hay que la llevan tan al extremo que se cambian de sexo. En Andalucía hasta lo paga la Sanidad Pública, aunque no pague una reconstrucción mamaria en mujeres operadas de cáncer de mama o una endodoncia simple. Otros se conforman con parecerlo y también llevan su verdad por delante.
Como es lógico, la homosexualidad no tiene por que ser un cartel luminoso o el prisma verde de los Sims que vaya indicando a todo dios tu condición.
Hay muchísimas personas homosexuales que llevan su vida íntima como la propia palabra indica, en su intimidad.
Ahora llega el boom de la modernidad. La Televisión, que es un monstruo que pare monstruitos, y devora conciencias y vergüenzas, ha engendrado una figura televisiva de presentadores atractivos y ambiguos, cotillas amanerados y famosos (actores y cantantes) siempre en el objetivo de las cámaras y las lenguas viperinas.
Cuando un presentador, un cantante o un actor sale del armario su caché y popularidad se incrementa. Las mujeres que antes babeaban por él por ser un cachas guapo y resultón, al contrario de sentirse defraudadas o traicionadas, lo ven como a un héroe abanderado de la verdad, la honestidad y la sinceridad más pura. Y encima sigue siendo guapo y ahora sé por que tenia tanto estilo.
Curiosamente son pocas las mujeres que salen del armario. Y no porque no las haya, sino porque no serian tan bien aceptadas. Eso es así de triste y tajante. La mujer lesbiana no es guay, ni chula, ni estilosa, ni heroína. La sociedad no la acepta. Y esa no-aceptación viene especialmente de las propias mujeres.
Un hombre que decide salir del armario tendrá las puertas abiertas a todo. El hombre heterosexual se irá quedando relegado a la oscuridad machista y retrograda, la charla taurino-futbolera de tasca y olor a vino, la agrosexualidad. Algo que no será guay, ni chulo, ni estiloso. Es así y así habrá que aceptarlo.
Ya el feminismo y la “políticamente corrección” hicieron del primitivo macho ibérico una especie casi extinta. Y no es que sea algo malo, porque ya olía a rancio y a folclore trasnochado de película española de Alfredo Landa y López Vázquez. Pero también está arrinconando a un sector de la sociedad que, llevemos barba y bigote o no, tenemos que empezar a pedir perdón por ser lo que somos.
No te quepa la menor duda que estoy convencido plenamente de la igualdad de sexos y de la tolerancia para con las diferentes opciones sexuales. Pero considero eso de salir del armario una verdadera gilipollez. A mi no me importa lo que hace mi vecino cuando se mete en la cama, si se tapa o no se tapa, si se pone pijama o no se lo pone, si le gusta hacerlo encima o debajo, si le gustan gorditas o flacuchas, rubias o morenas, rapadas a lo brasileña o salvaje a lo portuguesa, si echa tres seguidos sin sacarla o es un cohete. Si me la trae floja lo de mi vecino imagínate lo que me importa qué hace Jesús Vázquez o Ricky Martín en su dormitorio. Pero parece que a la gente sí. Que es necesario airear la habitación y que pasen por ella, como por los aposentos de Isabel la Católica, la audiencia televisiva para admirar los devaneos erótico-festivos de los que siempre hemos sabido que lo eran pero siempre lo negaron.

martes, 11 de enero de 2011

Andaluces levantaos, ¿Quién dice que estemos sentados?

“El problema de esta señora (refiriéndose a la entonces Ministra de Fomento Magdalena Álvarez, nacida en San Fernando, Cádiz) es que tiene acento de chiste. Yo por ejemplo llamo a un hotel en Córdoba y es que no me entero de nada y es un problema de comunicación”.
—Montserrat Nebrera, diputada para el parlamento catalán por el PP, 10 de Enero de 2009—
“Los niños andaluces son prácticamente analfabetos”.
Ana Mato, diputada del PP por Madrid, en una entrevista a Punto Radio, 1 de Marzo de 2008—
“Era un subnormal total y un cretino integral”.
—Alejo Vidal Qadras, Eurodiputado del PP, en Octubre de 2007 respecto a Blas Infante (padre de la patria andaluza, asesinado el 11 de Agosto de 1936 por falangistas entre Carmona y Sevilla. Licenciado en Derecho, notario, historiador, musicólogo, antropólogo, escritor y periodista).—
“Zapatero derrocha el dinero de los contribuyentes para ir a Sevilla y dar... pitas, pitas, pitas”
—Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, en una declaraciones a Telemadrid en referencia a la subida del subsidio de desempleo agrario en Andalucía. 23 de Marzo de 2010—
Tambien Duran i Lleida, diputado por CiU y Luis de Rivero, presidente del Grupo Sacyr de construcción han dicho que el PER (plan de empleo rural) fomenta la vagancia de los andaluces.
Y para terminar, la perla de don Joan Puigcercos de Esquerra Republicana de Catalunya dice que en Andalucia no paga impuestos ni Dios mientras en Cataluña tienen instalada a la Agencia Tributaria.
Todas estas perlas forman un rosario negro y pesado que tenemos que aguantar los andaluces desde hace ya demasiado tiempo. Estas son las “desafortunadas” declaraciones de personajes públicos que tienen la desgracia o la estulticia de decirlas en un ente público. Pero ¿cuántos insultos pasan desapercibidos en la “oscuridad” del anonimato o la privacidad del comentario doméstico?
Tenemos los andaluces una losa grande y pesada que la historia reciente no ha hecho nada por hacer desaparecer. Vagos, graciosos; más que graciosos, chistosos. Siempre alegres y dispuestos a la fiesta. Viviendo de la limosna de los demás, de los demás españoles y europeos se entiende.
Y es que aun renquea la época en que los señoritos se paseaban a caballo por las plazas de los pueblos andaluces seguidos por una tropa de chiquillos harapientos, mugrientos y llenos de mocos, piojos y hambre, mucha hambre, peleando por los reales que con su bigote tieso dejaba caer el dueño de sus vidas y de la de sus padres. Aquellos cortijos desde donde se decidida la suerte de los andaluces que dejaban su sudor y su sangre en las tierras que nunca serian suyas, aquellos jornaleros como a los que hoy quieren quitarles el PER gentes que no han visto un labrantío en su puta vida, que no saben lo que es tener que sentarse en la plaza y esperar a ver si el capataz le dará hoy trabajo o no, esos capataces que hace unas cuantas generaciones ni les miraban a la cara porque eran inferiores.
Los andaluces de entonces no tenían nada suyo, nada propio salvo su cultura y esta cultura era considerada como a ellos mismos, algo de calidad inferior. Nos subyugaron, nos sometieron, nos avasallaron, nos dominaron, nos oprimieron y esclavizaron llevándose todas nuestras riquezas más allá de Despeñaperros. Y ahora dicen que no nos gusta pagar. Pagamos lo que nos corresponde. La lástima es que si aquí no paga ni Dios es porque a lo mejor no tenemos con que hacerlo. Porque los patrones se llevaron las empresas fuera de aquí atraídos por dádivas fiscales aunque luego contrataban andaluces “porque eran sufridos”.
Con el franquismo se creó una Andalucía diferente. Por una parte los grandes de España nos tomaron como coto de caza. Caza mayor, menor y humana. Robándonos hasta los niños. Y por otra el circo donde venir a que les entretuvieran con palmas y jamón. Nos tenían por pobrecitos, sumisos y agradecidos que con la gorra en la mano y la mirada en los zapatos decíamos a todo que sí. Esa imagen es la que ha quedado al resto de españoles y la que nos ha dejado la impronta a los propios andaluces. Las palmas, el flamenco, las procesiones, el Rocio, los olés, los “miarmas”, los “arsas”, los toros, las peinetas y los volantes, el chiste. Toda la panoplia de la España cañí de castañuela y pandereta, que el Régimen supo explotar durante la posguerra para entretener a las clases medias emergentes, con películas de copla y flamenco, de “Lolillas” de ojos brillantes y vocecillas chillonas y “Joselillos” de rizo en la frente y eterna colilla colgando de la boca.
—“Vamo Jozelillo, recohe lo burto que er zeñito Rafaé quiere que le cantemo un par de coplilla, ele.”
—“Osú Lolilla, ¿ara questaba en lo mejón der sueño? Vargame la Virgen de la Macarena, ten cariá.
Y mientras Lolilla se reia con los brazos en jarras, el Joselillo resoplaba haciendo muecas con la cara, entre las risas de los bien vestidos galanes y las señoritas repeinadas que normalmente no eran andaluces, claro.
Llegó el turismo y las suecas, y las muñecas gitanillas de Marín y el torito para encima del televisor. Hasta en Madrid o Barcelona lo andaluz era typical spanish para los visitantes de allende los Pirineos. Pero no con el gusto respetuoso por una cultura o un folklore, como iba a ser si ni los mismos españoles lo tenían, sino para echar monedas como si fueran cacahuetes a los monos.
Eso quedó en la mente de los no andaluces hasta hoy y, para que negarlo, en la de la mayoria de andaluces.
Olvidados quedaron los emperadores hispalenses Trajano y Adriano de origen plebeyo, que además de grandes militares fueron grandes constructores de edificios públicos (y usados gratuitamente por todos los hijos de la Gran Roma, señal de que no eran los típicos señoritos andaluces). Séneca, el filosofo cordobés y su desconocido padre, el escritor y orador Marco Anneo Séneca. El geógrafo Pomponio Mela nacido en Algeciras en el siglo I. El filosofo y médico cordobés Averroes y su discípulo judeo-cordobés Maimónides. Los literatos, desde el sevillano Antonio de Nebrija, que fue el primero en hacer una Gramática de la Lengua Castellana (que curioso, si no sabemos hablar el castellano y tenemos un acento de chiste) en el mismo año en que andaluces descubrían América para el mundo moderno (sí, digo bien, porque los marinos que iban en las carabelas y en la nao eran andaluces). El también sevillano Mateo Alemán, padre de la novela picaresca allá por el 1528.
El poeta cordobés Luis de Góngora de quien diría Cervantes: “Aquel que tiene de escribir la llave, con gracia y agudeza en tanto extremo, que su igual en el orbe no se sabe es Don Luis de Góngora, a quien temo agraviar en mis cortas alabanzas, aunque las suba al grado más supremo”. Los románticos, como el cordobés Duque de Rivas o el gaditano José Cadalso. El romántico supremo, el sevillano Bécquer: “Serpiente del amor, risa traidora, verdugo del ensueño y de la luz, perfumado puñal, beso enconado... ¡eso eres tú!”. Mi paisano y académico de la lengua española Antonio García Gutiérrez cuya obra, “El trovador”, ha sido la más aplaudida en su estreno en toda la historia del teatro español y mereció que Giuseppe Verdi la adaptara para opera y repitió luego con “Simón Bocanegra”. El también académico de la lengua, el granadino Pedro Antonio de Alarcón, autor de “El sombrero de tres picos”. El añorado y llorado sevillano Antonio Machado para el que no hay palabras que definan su poesía intimista y que dijo que la poesía era una honda palpitación del espíritu. El Premio Nobel de Literatura, el onubense Juan Ramón Jiménez (y resulta que somos analfabetos). Y con Lorca, Cernuda, Alberti y Alexandre llegamos al culmen. Y Gala.
Que decir de Picasso, de Romero de Torres, de Velázquez, de Murillo o Zurbarán. Músicos como Falla, Turina o Andrés Segovia y actualmente Sabina o Miguel Rios. Cineastas y actores, médicos y arquitectos, ingenieros y científicos, escultores y emprendedores. Y tantos y tantos anónimos o desconocidos que, lejos de los tópicos, han llevado el andaluz y el nombre de Andalucía a los más altos escalones del arte y la vida social y cultural.
No tengo que presumir de ello, pero la indigna inquina hacia una tierra que nunca pidió ser España ni quiso representarla, me hace aborrecer el vergonzoso yugo que nos colgaron sin pedirlo. Nunca exigimos reconocimiento derramando sangre como han hecho otros, pero ya va siendo hora de devolver la pelota al tejado de quien corresponda. No con bombas ni insultando al vecino, que bastante tiene con la que está cayendo. Lo hacemos como siempre lo hicimos, con palabras. Palabras que, bien dichas pero en andaluz, duelen más que puñaladas.
Porque ayudamos a levantar otras tierras dando mucho y pidiendo poco y se nos pagó con el desprecio. Es hora de levantar ya la cabeza y que nos de el sol en la frente, que el cogote lo tenemos ya escaldado. Y lo demostramos siendo la región con más desarrollo tecnológico, científico y social de occidente en un tiempo record. Justo el tiempo que nos han dejado respirar aire, libres. Cuando el maldito cacique explotador, el fascista obsceno y racista, el conservador clasista y retrógrado, el cura inquisidor y su ralea que nos mantuvo la cerviz oprimida, han comprendido que ya no hay marcha atrás. Que ya no somos sumisos, graciosos e inocentes, casi infantiles.
Pero para ello tenemos que mirar también dentro de casa. Abrir ventanas y airear las mohosas creencias que aun nos hace creer a muchos en aquella Andalucía que ya no existe. Que nos hace creer que los demás tienen razón y que hablamos un castellano “malamente”. Porque para muchos de aquí, pero muchos, de Despeñaperros para arriba son gente fina y hablan divinamente mientras aquí somos algo mejor que borricos. Siento vergüenza de aquellos que salen de Andalucía una semana y tratan de imitar un falso acento para no quedar mal y solo quedan en ridículo y en evidencia. Más aun de aquellos que van de graciosos de chiste rápido y hacen el “chiquito” con chascarrillos y exageraciones para despertar la risa y la amabilidad de los de arriba. Asco del que tiene que hacerse el andaluz más andaluz (no con orgullo) para ser simpático y ocurrente.
Y no, no me gusta la Semana Santa ni se me eriza el vello con una “levantá”. No tengo ni idea de flamenco ni se cantar un solo fandango, ni la diferencia entre Camarón y Antonio Mairena. No iría al Rocío ni aunque repartieran todo el oro que lleva encima a los visitantes. Las sevillanas si son aceitunas, vale. Solo toco las palmas cuando aplaudo y los toros me gustan sueltos en el campo o en un plato con patatas. Sin embargo me siento andaluz, hablo andaluz y soy andaluz. Porque ser andaluz es más que todo eso y ni Séneca tocaba los palillos, ni Trajano bailaba sevillanas, ni los Tartesios fueron nunca a la Feria, y eran tan andaluces como la Giralda o la Alhambra.
Para finalizar criticar los productos andaluces que más daño hacen a los andaluces. No me refiero a una comida o un adorno típico. La “ventana de Andalucía” como les gusta que la llamen. La televisión pública andaluza con su omnipresente Juan Ymedio (como coño se escriba) sacando a los pobres inocentes que llevaron en su cuello la carga de la servidumbre y la ignorancia, para servir una vez más de payasos de circo, disfrazándolo de servicio público altruista y caritativo, sacando en pantalla a nuestros venerables y respetables mayores para servir de risa y broma en una grotesca burla de sus escasos estudios y sus muy trabajados cuerpos (porque la mayoría tuvo que trabajar cuando aun no había derechos de los niños ni se conocía lo de “explotación infantil” pero si había hambre, mucha, mucha hambre), en un programa donde como si fueran gallinas o caballos los emparejan llenándose así de paso los bolsillos. Buscando la broma fácil y dando carnaza a los de fuera. ¿Escondemos a nuestros viejos? ¿nos avergüenzan? Me avergüenza quien se aprovecha de ellos para sacar tajada. Seria muy diferente un programa serio donde tuviesen la oportunidad de contarnos su vida, su trabajo de toda una vida, sus experiencias, sus manos arrugadas y cortadas, con respeto y dignidad. Pero eso no es vendible. Saca también en esa especie de monstruosa caja de las “rarezas de la naturaleza” (como se llamaba antes a los espectáculos de siameses y mujeres barbudas) a niños que con sus dientecitos aun recién salidos, vociferan imitando en un remedo chistoso y babeante, a lo que sus padres y abuelos hubieran querido parecerse. El cantante de flamenco que a berridos disonantes imita al ídolo de sus abuelos con solo tres años tras una gafas más grandes que su cara, la niña que mientras se enrosca el lazo en el dedo canturrea una copla de Marifé con la barbilla hundida en el pecho y la voz encogida, la aprendiza de actriz vestida de chacha (como no podía ser menos) que, con modales bruscos y acento exagerado, hace chistes y se pelea con el que se hizo famoso metiendole manotazos y empujones al de “la plaza estabaaaaaa... abarrotáaaaaa”. Creando una nueva generación de marmotas y monitos de feria para divertir al señorito.
Y la eterna copla, que desde que hace tres años descubrieran el filón no hay quien los haga soltarlo. Haciendo creer que una disciplina perdida y sectaria como es la copla, que tuvo su época y bien que se explotó, pero que se perdió porque hoy día representa a todo ese mundo sórdido y apolillado de una España atrasada y hambrienta, volverá a resurgir como Ave Fénix. Engañando a jóvenes que creen que serán los nuevos “Triunfitos” pero de volante y castañuela, y que los pasean de feria en feria y de verbena en verbena para regocijo de abuelos que, añorando una vida pasada que nunca fue mejor, aunque entonces pudieran peinarse oscuros y brillantes tupés y no tuvieran que dejar los dientes en un vaso, aunque los tuvieran sin estrenar. Y para rentabilizar la “Operación Peineta” sacan a sus sonrientes mujeronas y amanerados mozos en cada ocasión que lo requiera, desde el Día de Andalucía (28-F para los despistados o foráneos), a la ebria Noche de Fin de Año (una vez apagadas las hogueras de la “Nochebuena Andaluza” de zambombá y zapateo).
Juanes Ymedios y Pantojas, Risitas y Peitos, Señoritos con gomina y bodega y Duquesitos toreros o toreros con pedigrí, Julianes Muñoz y Gunillas, Nonainos y Lereles, Palmas y Círios, Rosioguapa y guapa y guapa, Omaitas y Puigcercós, Espes y Abertzales, os va a contar un chiste vuestra puta madre. Ah, se me olvidaba, ¡A la mierda!

lunes, 6 de diciembre de 2010

La huella

La pasada fiesta de “Todos los Santos”, Samhain para los amigos, me han contado un chiste que me ha hecho escribir esta parrafada.

Se trata de un fulano que se muere y un conocido le encarga la lápida y un epitafio. Para ello llama a un marmolista que a la vez es poeta y le pide que ponga algo referente al muerto, nada de los típicos “Descanse en paz” o así. El hombre le pregunta el nombre del difunto: Juan Romero. También quiere indagar la vida de este hombre para encontrar algo que pueda distinguirlo o calificarlo en su epitafio. El conocido le comenta que Juan no hizo gran cosa en la vida, para ser sinceros, no hizo nada. No tuvo hijos, no tenia un hobbie, no tenia inquietudes artísticas, no pertenecía a ningún grupo ni nada por el estilo, nada. Tres días después el conocido va a ver la lápida que ya está colocada en su sitio y lee: “Aquí yace Juan Romero, del coño de su madre al agujero”.

Se me ocurren tantos que conozco que podrían llevar ese epitafio el día que la espichen. Gente que pasaba por aquí. Que cuando desaparezcan serán quizás un recuerdo durante unos años pero nada más. No hablo de esos pobres que nada tienen y que se mueren en cualquier parte dejando tan solo un cadáver que alguien con un poco de suerte recogerá. Esos desahuciados del mundo de quien nadie habla, en quien nadie repara, “los nadie” que decía Galeano . Yo me refiero a todos estos que pudiendo ser, no son.

No es que tengamos la obligación de hacernos famosos, es tan solo la de dejar una huella en el mundo más allá de alguna foto perdida en un cajón o una lápida como la del pobre Juan Romero. Y habrá quien me diga que tener hijos es dejar una huella. Pues tampoco es la clave, porque hay quien los tiene y no deja en ellos nada más que un parecido a veces ni razonable. Hay gente que me dice que los hijos deben crecer con total libertad de opinión y creencia. Yo les digo que, pobres adultos me estáis dejando para el futuro. O quizás es que ni tú estas seguro de tus opiniones o tus creencias. “No debes influir en ellos” dicen algunos. ¿Influir? Ah, ahora educar es influir. Claro, cuando no hago lo que tú supones que es correcto es influir. Dejadme que os diga que yo SÍ influyo en mis hijos, ¿quién si no va a hacerlo, el vecino? Considero mis ideales, mis creencias, mis convicciones y mis actos los correctos y el modelo que deseo para mis hijos. ¿Pero cómo habría de ser si no? En caso contrario o seria un hipócrita o un farsante. Mi forma de ver el mundo es, como es lógico, la que vivo. Respeto las formas de los demás siempre que ellos sean respetuosos y eso también se lo inculco a mis hijos. Trato además de que me vean hacer lo que creo correcto, no solo decirlo. La mujer de Cesar no solo ha de serlo, sino parecerlo.

Cuando sean mayores y lleven las riendas de sus vidas escogerán de mí lo que les parezca correcto y se rebelarán contra lo que consideren que confundí. Quizás nada, quizás se guiarán por lo que otros les vayan diciendo. Todo está en manos del destino. Sin embargo yo espero que mis valores les lleguen y los hagan suyos y que los pasen a sus hijos. Esa es la huella del hombre. Que un día en que yo no esté alguno diga: “Mi padre decía esto o aquello y es lo correcto”.

Hay personas, esas que pasan por pasar, que se me asemejan a las vacas que pastan y ven pasar el tren. Las miras y ellas te miran, y están ahí pero el tren pasa y ellas siguen pastando ajenas a los que vamos dentro del tren. Su vida sigue impasible y en ti no quedará nada de ellas. Vidas que hoy son simples y vanas pero que mañana ni habrán sido. No dejan recuerdo. En mi pueblo los llamarían cortos de genio o “sinsustancias”.

A algunos nos da por escribir, a otros por pintar. Otros, no todo el mundo tiene por que tener inquietudes artísticas ni siquiera atractivas, se dedican a hacer algo para que se les recuerde. Incluso el mayor hijo de puta queda en el recuerdo. Al menos ellos dejarán huella, negra pero huella al fin y al cabo. En el antiguo Egipto, gentes que tenían firmes creencias en el Más Allá, sin embargo tenían clara una cosa: desaparecer es simplemente el olvido. Me explico, para ellos que tenían una religiosidad extraordinaria el perdurar en el tiempo era el hecho de que te recordaran. El gran Ramsés II hizo que su nombre fuera tallado en monumentos y estelas el triple de profundo de lo que se solía poner para que el viento y la arena no lo borrase. Por el contrario el faraón hereje Ahkenatón y su descendencia, entre ellos el hoy famosísimo Tutankamón, eran desconocidos hasta que se descubrieron sus tumbas por casualidad por el hecho de que como castigo a su herejía sus nombres fueron borrados de cualquier monumento. Caracalla, Emperador de Roma, asesinó a su hermano e hizo borrar el rostro de Geta de todos los frescos o camafeos donde estuviere. La “damnatio memoriae”, el olvido.

Trabajo en un sitio donde en las peores épocas podemos juntarnos más de medio millar de personas, unos miles en los buenos tiempos. Hay algunas personas que pasan días y ni siquiera sé que han estado allí aunque las haya tenido a unos metros cada día. Simplemente pasan desapercibidas por que no hacen nada, no dan nada, no hacen ruido. No molestan, cierto, pero de tan poco molestar el día que dejen de ir no se les echará de menos. Alguno quizás sí y por eso sabremos que se han ido.

Yo por mi parte necesito dar mi opinión de las cosas que me rodean, que mi sentir cuente. No aspiro a ganar fama o descrédito, que alguno hasta se alimenta de la crítica y el caer mal. Solo aspiro a que mi sillón vacío se note. Al que le siente bien, me alegraré mucho, al que no que le den por culo.

Uladh dixit.

lunes, 30 de agosto de 2010

Historia reciente, peligro inminente

Corria el año 2003 y estabamos inmersos en una negociación con la SEPI (antiguo Intituto Nacional de Industria) por el convenio colectivo ya muy retrasado y una total falta de trabajo. Nuestra antigua Bazán, con doscientos cincuenta años de historia en la construcción naval y líderes mundiales en el sector militar y tecnológico, hacia 3 años que habia desaparecido, concretamente en Julio de 2000, para convertirse en IZAR. La unión de dos históricos pesos pesados en la construcción naval, AESA (Astilleros Españoles) y Bazán era ya un hecho consolidado y aceptado a regañadientes por todos, tanto de una como de otra empresa.
Siempre fuimos unos vecinos como suelen ser los vecinos de muchos años, condenados a vivir en la puerta de enfrente. Recelos tontos de la convivencia. Y ahora nos obligaron a casarnos a la fuerza. Nos entregamos las arras mirandonos de reojo. Unos ponian sobre la mesa (AESA) potencial humano acostumbrado a las penalidades de un sistema de trabajo basado en la subcontratación, el trabajo a destajo, la competencia feroz y desleal de astilleros asiáticos de baja calidad y bajísimos precios, convenios desfavorecidos a cambio de subidas salariales, gran superficie de trabajo al contar con 7 factorias en toda la costa española y una polivalencia en su plantilla que los hacia adaptables a cualquier tipo de trabajo que necesitase realizarse. Por contra, venia ese novio vestido de harapos, ya que arrastraban una crisis sectorial con perdidas euromillonarias y unas ayudas ilegalizadas por Bruselas que se pretendian esconder bajo la manta que ofrecia la unión con Bazán.
Bazán en cambio venia de una larga vinculación al Ministerio de Defensa y ofrecia solvencia económica merced a las caracteristicas de su modo de contratación sin fecha de entrega fija, la escasez de competencia y los logros tecnológicos de los últimos años que la ponian en las más altas capas de su sector. Tenia además un convenio laboral muy cuidado con grandes beneficios para los trabajadores a costa de un nivel económico menor, una distribución del trabajo por gremios que hacía de la especialización su mayor baza, no existia la subcontrata y su cartera de pedidos estaba repleta. La novia rica sin embargo no tenia suficiente sitio ni tiempo para poder albergar tanto trabajo que se iba acumulando y esto se aprovechó para tratar de repartir riquezas con AESA.
Si la relación ya empezó mal debido a las diferencias entre los novios, peor se puso una vez consumado el matrimonio. Y es que el por entonces euroministro Solbes rebuscó en el cajón de su mesilla aquellas denuncias sobre las ayudas irregulares por parte del gobierno del PP a los Astilleros. Le tiró los papeles al Tribunal de Cuentas de la CE y como él esperaba, esta montó en colera. Estabamos a finales de 2003 y el PP se las prometia muy felices para las Elecciones Generales de Marzo del año siguiente. La siempre peligrosa paz social estaba conjurada al menos en lo referente al sector naval, siempre hemos sido peligrosos cuando nos juntamos en mitad de una carretera defendiendo el puesto, que junto a la industria minerometalúrgica ha sido siempre la que se ha echado a la calle cuando habia que calentarles las costillas a los caciques y grandes empresarios. ¿Quién se acordaba del Prestige y sus hilillos de plastilina, o del "No a la guerra" de Pilar Bardém y Almodovar? Estaba chupado por que ZP y su buen talante nada podria hacer contra la larga sombra de Josemari, el del bigote sí, el del acento tejano-vallisoletano, el catalán en la intimidad y que cuando queria decia que sacaba una gracia andaluza que... para cagarse en toda su nación (ESsssshpañia claro). Además, el 17 de Julio de 2002, el gran amigo de los EEUU "Housemarria Ansar", habia conjurado un gran peligro para ESSHHHPAÑIA. Habían logrado vencer a 12 gendarmes del Reino de Marruecos que habían cometido la osadia de tomar el islote de Perejil, frente a Ceuta. Un ámplio despliegue militar anfibio y aereo que se saldó con 12 soldados enemigos detenidos sin oponer resistencia y un soldado español herido en la rodilla al caerse cuando bajaba de un helicóptero, por un islote que no valia ni el combustible que gastó un F-18. Pero la integridad de ESSSHPAÑIA estaba salvada.
Volviendo al tema, Solbes sacó de debajo de la alfombra las cenizas de la abuela y se las tiró a la cara a sus homólogos en España, Rodrigo Rato como ministro de Economía y Zaplana en el de Trabajo. Como la castaña quemaba se la fueron echando unos a otros mientras nosostros mirabamos diciendonos: "verás que al final vamos a ser nosotros los culpables". Y como ya conocemos el percal pues no nos equivocamos. Izar tiene que pagar el dinero que recibió por lo que se declararia en quiebra técnica. Pero claro, como Bazán se casó en Régimen de Gananciales con AESA, todos al saco. Un día nos dicen: "Resulta que sin comerlo ni beberlo nos chapan el chiringuito y aquí montarán un Centro Comercial o Vivendas de Protección Oficial, quién sabe".
Bién sabia Solbes, porque ya lo vivió cuando solo era Técnico Comercial del Estado en el 84 y 86 durante la reconversión industrial, que menear el avispero de astilleros era iniciar una pequeña guerra con frentes y disturbios por toda España. Y así ocurrió. Un 3% de contratación civil no podia mantener a 11.000 trabajadores que solo tenian los últimos contratos militares de la antigua Bazán. Se preveian 1100 millones de euros en perdidas. No había salida. La dispersión territorial impedia la especialización como habia hecho el resto de astilleros europeos. Costaba un 50% más caro hacer un buque que su precio de venta. En lo militar no había problema pero, todos estabamos en el mísmo saco. Y comenzó la guerra. Todos los centros salieron a la calle y nos movilizamos como sabiamos. Asamblea, votación, manifestación. Parecia increible pero cuando nos pusimos más duros los antidisturbios no aparecian. El PP ya tenia un plan, vender Izar al mejor postor. Meses de conflicto que nos llevó a una macro manifestación pacífica en la Capital del Reino el 5 de Marzo de 2004. El PSOE nos miraba con condescendencia ya que le estabamos haciendo un gran favor a 9 días de las elecciones. No contábamos con el terrorismo talibán que seis días después paralizaba el pais y teñia de sangre las elecciones, reabria la brecha entre las dos españas, y relegaba a nuestros problemas laborales a un mal menor.
Ganó el PSOE y pensamos que nos pagaria el pequeño favor que le hicimos al incendiar los pilares del gobierno moribundo del PP. Una vez rotos los huevos no pueden volver a recomponerse y la caja de Pandora que abrió Solbes nos pasaba factura, concretamente 550 millones más de euros a devolver antes de fin de 2004. Zapatero y su ministro Hacienda, ¡Solbes!, buscó una solución salomonica, escindir Izar en dos. New Izar se encargaría de los pedidos militares, podría recibir ayudas estatales y su supervivencia estaba asegurada. Izar seria privatizada y sus dueños posteriores tendrian licencia para vender hasta el último tornillo y disponer del futuro de miles de familias que se verian en la calle.
Sestao, Naval-Gijón, Fene-Ferrol, Sevilla y San Fernando recibieron su sentencia de muerte. Manises, Pto Real, Cádiz, Ferrol, Astano y Cartagena serian salvados por los pelos. Lo más sangrante fue la decisión de poner arbitrariamente a una factoria u otra en según qué grupo. Por la parte que nos tocaba, en San Fernando tras más de 250 años dedicados a la construcción naval militar, con un histórico bagaje sobre nuestras espaldas y con la hilarante casualidad de que nuestro astillero está ubicado sobre suelo perteneciente a Defensa, se nos decia que siempre habíamos sido civiles por que construimos 4 Ferrys de alumínio. Para reirse hasta romperse la caja torácica de no ser por que eso nos llevaba a desaparecer en menos de un año.
Aquello fue el remate al cúmulo de despropósitos ideado por la derecha política, apostillado por la falsa izquierda socialista y permitido por nuestro comité de empresa. ¿Qué podiamos hacer? Sin duda, otra vez a la guerra. Esta vez solos. Ferrol estaba salvado y Pto Real y Cádiz, que indignantemente venian de la construcción civil, también. Solo quedábamos nosotros. Y no quedaba tiempo.
Si os soy sincero, todo aquel final me pareció una pantomima, parecida a la que ahora escenifican los sindicatos con la huelga general del 29 de Septiembre. ¿Quién se puede creer que pretendan que dimita el PSOE cuando la opción que quedaria seria la fachorrada pepeista? Pero hay hacer ver que se hace algo. Eso es lo que hicimos entonces, en el 2004, hacer ver que haciamos algo. Aquella pelea ya estaba ganada pero no se podia pretender salvar a unos astilleros civiles y a otros no. ¿Con qué criterio? Por eso se nos metió a nosotros en el saco roto, para que pareciera una cuestión arbitraria. No contaron con que para tapar la jugada ponian sobre el asfalto un millar de personas frente a los medios de represión estatales. Volaron piedras, discos, varillas y metralla de todo tipo contra botes de humo y balas de goma. Nosotros que vamos cada día a las 6'30 de la mañana a vernoslas con chapa, soplete o pistola de soldar y ellos que se enfrentan, tras arduos entrenamientos y ellos sabran qué más, con cualquier tipo de violencia callejera. Obreros contra soldados. David contra Goliath. Pero aquí Goliath lleva parapetos y protecciones y usan tanquetas con puestos de tiro fijo.
Desde uno de esos puestos de tiro y amparados por la ley dispararon a placer sobre nosotros. Desde una de esas tanquetas vieron como un compañero que se resguardaba tras una pared se relajaba un instante en su miedo y al asomarse le dispararon sin piedad con el saldo de un ojo que hoy es una cuenca rellena de cristal. La broma tomaba tintes de sangre y algunos dijeron sin recato que al día siguiente la lucha seria a muerte, ojo por ojo. Si la tanqueta volvia a acercarse a la puerta de la factoria alguno saldria de allí con los pies por delante y para ello acumularon cocteles molotov en la azotea de la casa de seguridad interior. Si querian sangre, seria la suya. Aquello se salia de madre y al día siguiente el comité decidió que no se iria a la calle. Ni hablar. En definitiva nos dijeron que la mesa de negociación se reabria y en unas semanas se supo que regresabamos al lugar de don de nunca debimos salir.
De aquella pelea, de aquella guerra, nació Navantia. La vieja Bazán ha cambiado, a peor, por que hemos heredado las peores costumbres de aquellos que en su día hicieron tambalear el sector naval. Subcontratas que engordan los presupuestos y las cuentas personales de algunos cargos, nepotismo, perdida de la especialización, dinero facil frente a rejuvenecer plantilla, etc...
Hemos vivido unos años de extasis gracias a los contratos con la armada venezolana. Un sueño al que le llega el momento de despertar. Unos años de vacas gordas que se vuelven flacas justo en el peor momento, inmersos en una crisis económica a nivel nacional y cercanos a unas elecciones que, si no se recuperan las formas nos llevará de nuevo a ser el plato principal de la hambrienta jauria derechista ansiosa por vender a sus aliados empresariales los despojos de la estructura industrial española para sanear sus peculios personales.
Winston Churchill dijo que quién olvida su historia se condena a repetirla. Esperemos que la nuestra no flaquee.