jueves, 25 de agosto de 2011

La visita del Santo Padre

Valga esta declaración de intenciones a título personal, como descripción y exposición de lo que soy.


Soy ateo, si señores, ateo desde que nací, porque no tengo en mi memoria un recuerdo de haber creído alguna vez en la existencia de Dios. Fui bautizado, porque evidentemente mis padres son católicos y además nací en plena Dictadura, con lo cual el ser católico era algo que iba con el ser persona y ni se lo planteaban. Estudié en un colegio de los Hermanos de la Salle, algo que no me influyó ni para ser cristiano (evidentemente), ni para ser ateo, lo que sí es cierto es que no supieron inculcarme la fe. Y lo intentaron, porque era su trabajo, además de enseñar álgebra o Lengua Española. Y ¿porqué se me quedó tan bien el saber hacer una multiplicación o acentuar una palabra, o que Felipe II mandó construir El Escorial y sin embargo no se me impregnó nada de su creencia? Porque no seamos ilusos, las creencias o mejor dicho la facilidad para ser permeable a una serie de creencias se imprime en la primera infancia por influencia de los que te rodean.

Quizás es que mis padres a pesar de ser católicos no son religiosos. Son como esa mayoría de ciudadanos que bautiza a sus hijos porque si no eran "moros" (así se dice en Cádiz a quien no estaba bautizado), que hace que sus hijos hagan la 1ª comunión porque toca y por lo monas que van ellas y lo guapos que van ellos, por que es un evento social. Que se casaron en una iglesia por que no había otra manera, y no casarse era vivir "arrejuntados" y eso era dar que hablar al vecino y avergonzar a la familia. Que aun no yendo a misa se persignan al pasar por la puerta porque es algo que se hace, como el decir Jesús al estornudar o el decir "Dios quiera que...". Se hace y punto, todo el mundo lo hace y nadie se lo pregunta. En mi casa se iba a la iglesia a los eventos familiares (bodas, bautizos, comuniones y entierros), se iba a ver las procesiones en Semana Santa y se ponía el portal en Navidad, hasta ahí la religiosidad. Era parte del folklore andaluz y español de un ciudadano de la segunda mitad del S. XX.

Quizás estos religiosos no supieron mostrarme la verdad de su religión porque quizás ni ellos mismos sabían explicarla. Se tiene Fe porque sí. La Fe no tiene una razón porque en sí misma la Fe es la negación de buscar una razón. Es creer sin necesidad de preguntarte por qué. De lo contrario no seria Fe, seria raciocinio o gnosis. "La Fe es la certeza de lo que se espera y la evidencia de lo que no se ve" (Heb 11:1). Quizás yo sea demasiado incrédulo o "negacionista", pero al igual que no creo en un Dios o Ser Supremo que crea y destruye, que juzga y arbitra, que permite o rechaza con actos humanos, tampoco creo en un dios irracional, universal, incorpóreo llámenle unos Naturaleza, Gea o Pachamama. No creo en la vida después de la muerte, ni en la reencarnación. Cuando morimos, morimos simplemente y nuestra carne y huesos se pudren y desaparecen para siempre. No existe el alma, ni un hálito diferente que nos diferencie de un perro, una mosca o una cebolla. Tenemos unas características diferenciadoras que nos hacen pensar y ser conscientes de nuestra existencia y un lenguaje elaborado, poco más. Lo cual no significa que hayamos sido creados por algo o alguien supremo. No creo en espíritus, entes, fantasmas, duendecillos o marcianos. Soy un incrédulo total y recalcitrante y no se me ha tenido que morir nadie ni me ha abofeteado un cura (curiosamente fueron seglares los que más me abofetearon en el colegio desde los 5 años) ni me ha violado un marciano para ser un incrédulo (casi mejor que Ateo, ya que muchos que se llaman ateos curiosamente odian a ese dios en el que paradójicamente no creen).


En mi entorno algunos me han llegado a decir que no creer en nada debe ser penoso y triste. Todo lo contrario, no puede ser triste no creer en algo en lo que no creo, valga la redundancia. Triste es para mi creer y perder la Fe, por eso yo nunca intentaría quitarle la Fe a nadie ni con argumentos ni con latigazos. Mucho menos con insultos. Cada uno es libre de creer en lo que quiera. En dioses o seres ultraterrenos, en marcianos de ojos rasgados o duendecillos verdes, en un paraíso entre nubes o la trasmigración de las almas.


El problema viene cuando se exhiben esas creencias, no para la autocomplacencia ni siquiera para la llamada grupal de los fieles, sino para la ostentación, el insulto al diferente (que normalmente para ellos, vive en la oscuridad de la ignorancia) y la exaltación de los signos y símbolos para superponerse a los contrarios o intentar convencerlos. Tanto cristianos como musulmanes, católicos o ateos. La ocupación del espacio común para la celebración de actos que deberían ser privados.


A mí me da igual cuanto ha costado la fiesta del Santo Padre o la JMJ, ni quien la paga. Por desgracia, de mis impuestos se pagan las vacaciones de Sus Majestades, el sueldo de Camps y del alcalde de mi pueblo, la comida de un violador o de los organizadores de la matanza de Atocha y me tengo que aguantar. Lo que sí me molesta, y bastante, es que con una mano quieran bendecirme y con la otra me señalen por inmoral o por ser un pobre ciego que no ve la verdad que tengo delante, porque no seamos hipócritas, los creyentes convencidos (no los que creen a su forma ) y los que viven de eso (clero y seglares comprometidos) tienden a “evangelizar” como los ateos o anticlericales tienden a profanar los símbolos religiosos y a humillar a los beatos. Son los mismos perros con distinto collar.


Pero la diferencia entre unos y otros está en que los laicistas, o ateos, o anticlericales, o simplemente los que como yo no creemos, no pretendemos regular la vida de los creyentes, mientras que la Iglesia, la Conferencia Episcopal y el resto de organizaciones seglares como el Foro de la Familia, la JMJ, Legionarios de Cristo, Acción Católica, Opus Dei, Neocatecumenales, etc... pretenden decirnos a todos como vivir y como morir. Tratan de influir en los que legislan para que adapten las leyes a su manera de pensar. Una manera de pensar que es muy respetable, pero que es igual de respetable que aquella de los que no quieren vivir así.


Pongamos los tres ejemplos que más están enfrentando a religiosos y laicos. El aborto, la eutanasia y el matrimonio entre personas del mismo sexo. A ningún laico se le ocurriría exigir a nadie que abortase, que muriese o que se casara con otro de su sexo, si no lo quiere hacer. En eso radica la libertad, en permitir al otro que decida por sí mismo. Yo comprendería el que los seguidores de la iglesia siguieran los consejos, o doctrinas u obligaciones que sus líderes les impusieran. Están en ese club, en esa organización, en esa comunidad y deben, mejor dicho, tienen que hacer lo que de ellos se espera, seguir las directrices. Pero hasta ahí llega, el pretender gobernar las mentes, o las ideas morales de aquellos que no pertenecen a su congregación es manipulación. El decirme que yo, que no creo en su doctrina, no puedo abortar (si pudiera hacerlo), no puedo decidir cuando mi vida es un lastre, o con quien quiero compartir mi vida y mi cama, por que para ellos es pecado. Pues señores si es pecado para vosotros, para mí no y se me debe respetar. Iré al infierno de cabeza seguro, si creyera que existe claro, pero déjenme la libertad de elegir. Sean coherentes con lo que predican, según cuentan las Escrituras, Dios nos dio el libre albedrío para poder equivocarnos. Si de verdad creen eso, déjenme elegir.


La mayoría de los cristianos, católicos y no católicos, no van de apóstoles por el mundo, viven su vida y hasta critican esta actitud, pero los que más hacen ruido ( y aquí en estas dos últimas legislaturas hemos tenido bastantes ejemplos) son aquellos reaccionarios que se creen salvadores del mundo, apóstoles del mensaje divino, servidores de la fe verdadera. Los que si pudieran encenderían un infierno para castigar a los equivocados.


No me voy a poner a discutir sobre la certeza o falsedad de los dogmas, o si la Biblia es la Palabra de Dios redactada por su mano o simple literatura épica. Ni convencería a nadie de lo que yo pienso sobre el tema, ni nadie me convencería ya de lo contrario. Lo que sí me indigna es que antepongan esos mensajes y luego no lo lleven a cabo. Que fustiguen al rebaño y los descarriados, incluso a los que como yo hemos sido siempre cabras de monte, y luego descaradamente se exhiban incumpliendo lo que exigen para el resto.

Que pidan continencia con las manos sucias, que pidan generosidad con crucifijos de oro macizo y pisos en alquiler, que exijan respeto mientras escarnecen a los que no cumplen sus doctrinas, sean o no creyentes.

No todos los curas son pederastas está claro. Hay muchos creyentes, muchísimos, clérigos y seglares, que donan dinero y que se preocupan de los pobres y necesitados. Hay muchos cristianos respetuosos con quien no sienten como ellos.

El problema está en la curia católica que oculta a cerdos que fuera de ese ámbito estarían con sus huesos en la cárcel temiendo ir a las duchas. Que viven como príncipes renacentistas sin pudor en reflejarlos. Que desde púlpitos o micrófonos mediáticos arengan a los fieles a luchar contra los que “van por su cuenta” , en palabras del Santo Padre, convenciéndoles y evangelizándoles.


¿Que porqué no me meto con los musulmanes, Testigos de Jehová o luteranos? Porque no convivo con ellos, no son un porcentaje alto de mis convecinos, no se manifiestan para modificar leyes, no me vienen a captar para sus comunidades, no discuten conmigo sobre religión. Los musulmanes radicales se cargarían el planeta aunque estuviera habitado solo por mahometanos, los Testigos de Jehová solo están interesados en venderte libros, los luteranos... los luteranos ¡qué sé yo de los luteranos! Son católicos los que me rodean y los que tratan de ordenar mi mente.


Sí porque uno de los más manidos comentarios de los creyentes es “Cristo me hace ser mejor persona, mejor padre, mejor esposa...” ¿mejor? Quizás es que necesitabas ser mejor porque sí con Cristo o sin él. ¿Acaso yo por ser “increyente” soy peor persona, inmoral, mal padre, mal hijo, insolidario, maltratador o mal esposo? ¿Acaso una cosa lleva a la otra? Si creer en Cristo te hizo ser mejor persona, enhorabuena. Por ti y por los que te rodean. Yo me siento sin Cristo tan bello por dentro como tú.


Cuando en 1º de Formación Profesional le comenté al padre que nos daría religión que yo no iba a darla, lo primero que me preguntó fue que si estaba Confirmado. Le dije que no y que precisamente no tenia el Graduado Escolar porque me negué a hacerla y encima me negué a examinarme de religión (eso estando en La Salle) porque no podía examinarme sobre algo que no creía y que no debía ser una asignatura de un colegio. Corría el año 1983, 13 años en mi haber, y el fraile que nos daba religión también nos daba Física y química, algo que me gustaba, y me suspendió ambas diciéndome que ni me preocupara de ir en Junio ni en Septiembre. Evidentemente no fui. El sacerdote me preguntó que porqué razón yo no quería dar religión, que si era protestante o “testigo”, que supongo que el pertenecer a otro rebaño, al menos da tranquilidad al pastor. Ante su sorpresa le dije que era ateo... su respuesta fue: “pues no se te ve mal chico, de lo poco que te conozco te veo buen corazón. ¿Te hizo alguien algo en el colegio para que digas eso?”. Padre, le dije, el no creer en Dios no te hace un demonio o un animal. No me han hecho nada porque yo no tengo odio ni recelo hacia vosotros los curas, solo que no creo y punto. Simplemente es así. Me hizo la señal de la cruz como si conjurara una posesión y me sonrió. Fin de la historia.

Las ideas no nos hace odiarnos, lo hacen las personas, y todo se basa en la falta de respeto al contrario.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Sal del armario.

Salir del armario está de moda. Eso parece al menos. Es guay, es chulo, es lo más. Hoy sin duda abre puertas, y no solo la del dichoso armario.
No son pocos los que a voz en grito lo declaran a los cuatro vientos. No hace ni una generación, ser homosexual era algo que se debía ocultar. Y ya mirando más atrás ni te cuento. Se les aplicaba la ley de “vagos y maleantes” que aunque era del año 33, el 15 de Julio de 1954 se aplicó también a los que los del régimen y los del bigotillo de lápiz llamaban “maricones”.
No fue hasta la promulgación de la Constitución de 1978 cuando fue derogada completamente.
Verdaderamente fue una vergüenza el que por tu condición sexual te apalearan, raparan, purgaran, fusilaran, encerraran o ingresaran en un manicomio para “rehabilitarte” y devolverte al seno de los “decentes”.
Hoy por suerte está plenamente aceptada por la ley y por la sociedad sana y normal. La excepción claro está, siguen siendo los de siempre. La Iglesia cristiana, católica y no católica, la rancia derecha y porqué no decirlo, la sociedad pueblerina y machista de los pequeños núcleos rurales y no tan pequeños.
Son una minoría no desdeñable desde luego. Los homosexuales ya pueden ir con su verdad por delante. Los hay que la llevan tan al extremo que se cambian de sexo. En Andalucía hasta lo paga la Sanidad Pública, aunque no pague una reconstrucción mamaria en mujeres operadas de cáncer de mama o una endodoncia simple. Otros se conforman con parecerlo y también llevan su verdad por delante.
Como es lógico, la homosexualidad no tiene por que ser un cartel luminoso o el prisma verde de los Sims que vaya indicando a todo dios tu condición.
Hay muchísimas personas homosexuales que llevan su vida íntima como la propia palabra indica, en su intimidad.
Ahora llega el boom de la modernidad. La Televisión, que es un monstruo que pare monstruitos, y devora conciencias y vergüenzas, ha engendrado una figura televisiva de presentadores atractivos y ambiguos, cotillas amanerados y famosos (actores y cantantes) siempre en el objetivo de las cámaras y las lenguas viperinas.
Cuando un presentador, un cantante o un actor sale del armario su caché y popularidad se incrementa. Las mujeres que antes babeaban por él por ser un cachas guapo y resultón, al contrario de sentirse defraudadas o traicionadas, lo ven como a un héroe abanderado de la verdad, la honestidad y la sinceridad más pura. Y encima sigue siendo guapo y ahora sé por que tenia tanto estilo.
Curiosamente son pocas las mujeres que salen del armario. Y no porque no las haya, sino porque no serian tan bien aceptadas. Eso es así de triste y tajante. La mujer lesbiana no es guay, ni chula, ni estilosa, ni heroína. La sociedad no la acepta. Y esa no-aceptación viene especialmente de las propias mujeres.
Un hombre que decide salir del armario tendrá las puertas abiertas a todo. El hombre heterosexual se irá quedando relegado a la oscuridad machista y retrograda, la charla taurino-futbolera de tasca y olor a vino, la agrosexualidad. Algo que no será guay, ni chulo, ni estiloso. Es así y así habrá que aceptarlo.
Ya el feminismo y la “políticamente corrección” hicieron del primitivo macho ibérico una especie casi extinta. Y no es que sea algo malo, porque ya olía a rancio y a folclore trasnochado de película española de Alfredo Landa y López Vázquez. Pero también está arrinconando a un sector de la sociedad que, llevemos barba y bigote o no, tenemos que empezar a pedir perdón por ser lo que somos.
No te quepa la menor duda que estoy convencido plenamente de la igualdad de sexos y de la tolerancia para con las diferentes opciones sexuales. Pero considero eso de salir del armario una verdadera gilipollez. A mi no me importa lo que hace mi vecino cuando se mete en la cama, si se tapa o no se tapa, si se pone pijama o no se lo pone, si le gusta hacerlo encima o debajo, si le gustan gorditas o flacuchas, rubias o morenas, rapadas a lo brasileña o salvaje a lo portuguesa, si echa tres seguidos sin sacarla o es un cohete. Si me la trae floja lo de mi vecino imagínate lo que me importa qué hace Jesús Vázquez o Ricky Martín en su dormitorio. Pero parece que a la gente sí. Que es necesario airear la habitación y que pasen por ella, como por los aposentos de Isabel la Católica, la audiencia televisiva para admirar los devaneos erótico-festivos de los que siempre hemos sabido que lo eran pero siempre lo negaron.

martes, 11 de enero de 2011

Andaluces levantaos, ¿Quién dice que estemos sentados?

“El problema de esta señora (refiriéndose a la entonces Ministra de Fomento Magdalena Álvarez, nacida en San Fernando, Cádiz) es que tiene acento de chiste. Yo por ejemplo llamo a un hotel en Córdoba y es que no me entero de nada y es un problema de comunicación”.
—Montserrat Nebrera, diputada para el parlamento catalán por el PP, 10 de Enero de 2009—
“Los niños andaluces son prácticamente analfabetos”.
Ana Mato, diputada del PP por Madrid, en una entrevista a Punto Radio, 1 de Marzo de 2008—
“Era un subnormal total y un cretino integral”.
—Alejo Vidal Qadras, Eurodiputado del PP, en Octubre de 2007 respecto a Blas Infante (padre de la patria andaluza, asesinado el 11 de Agosto de 1936 por falangistas entre Carmona y Sevilla. Licenciado en Derecho, notario, historiador, musicólogo, antropólogo, escritor y periodista).—
“Zapatero derrocha el dinero de los contribuyentes para ir a Sevilla y dar... pitas, pitas, pitas”
—Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, en una declaraciones a Telemadrid en referencia a la subida del subsidio de desempleo agrario en Andalucía. 23 de Marzo de 2010—
Tambien Duran i Lleida, diputado por CiU y Luis de Rivero, presidente del Grupo Sacyr de construcción han dicho que el PER (plan de empleo rural) fomenta la vagancia de los andaluces.
Y para terminar, la perla de don Joan Puigcercos de Esquerra Republicana de Catalunya dice que en Andalucia no paga impuestos ni Dios mientras en Cataluña tienen instalada a la Agencia Tributaria.
Todas estas perlas forman un rosario negro y pesado que tenemos que aguantar los andaluces desde hace ya demasiado tiempo. Estas son las “desafortunadas” declaraciones de personajes públicos que tienen la desgracia o la estulticia de decirlas en un ente público. Pero ¿cuántos insultos pasan desapercibidos en la “oscuridad” del anonimato o la privacidad del comentario doméstico?
Tenemos los andaluces una losa grande y pesada que la historia reciente no ha hecho nada por hacer desaparecer. Vagos, graciosos; más que graciosos, chistosos. Siempre alegres y dispuestos a la fiesta. Viviendo de la limosna de los demás, de los demás españoles y europeos se entiende.
Y es que aun renquea la época en que los señoritos se paseaban a caballo por las plazas de los pueblos andaluces seguidos por una tropa de chiquillos harapientos, mugrientos y llenos de mocos, piojos y hambre, mucha hambre, peleando por los reales que con su bigote tieso dejaba caer el dueño de sus vidas y de la de sus padres. Aquellos cortijos desde donde se decidida la suerte de los andaluces que dejaban su sudor y su sangre en las tierras que nunca serian suyas, aquellos jornaleros como a los que hoy quieren quitarles el PER gentes que no han visto un labrantío en su puta vida, que no saben lo que es tener que sentarse en la plaza y esperar a ver si el capataz le dará hoy trabajo o no, esos capataces que hace unas cuantas generaciones ni les miraban a la cara porque eran inferiores.
Los andaluces de entonces no tenían nada suyo, nada propio salvo su cultura y esta cultura era considerada como a ellos mismos, algo de calidad inferior. Nos subyugaron, nos sometieron, nos avasallaron, nos dominaron, nos oprimieron y esclavizaron llevándose todas nuestras riquezas más allá de Despeñaperros. Y ahora dicen que no nos gusta pagar. Pagamos lo que nos corresponde. La lástima es que si aquí no paga ni Dios es porque a lo mejor no tenemos con que hacerlo. Porque los patrones se llevaron las empresas fuera de aquí atraídos por dádivas fiscales aunque luego contrataban andaluces “porque eran sufridos”.
Con el franquismo se creó una Andalucía diferente. Por una parte los grandes de España nos tomaron como coto de caza. Caza mayor, menor y humana. Robándonos hasta los niños. Y por otra el circo donde venir a que les entretuvieran con palmas y jamón. Nos tenían por pobrecitos, sumisos y agradecidos que con la gorra en la mano y la mirada en los zapatos decíamos a todo que sí. Esa imagen es la que ha quedado al resto de españoles y la que nos ha dejado la impronta a los propios andaluces. Las palmas, el flamenco, las procesiones, el Rocio, los olés, los “miarmas”, los “arsas”, los toros, las peinetas y los volantes, el chiste. Toda la panoplia de la España cañí de castañuela y pandereta, que el Régimen supo explotar durante la posguerra para entretener a las clases medias emergentes, con películas de copla y flamenco, de “Lolillas” de ojos brillantes y vocecillas chillonas y “Joselillos” de rizo en la frente y eterna colilla colgando de la boca.
—“Vamo Jozelillo, recohe lo burto que er zeñito Rafaé quiere que le cantemo un par de coplilla, ele.”
—“Osú Lolilla, ¿ara questaba en lo mejón der sueño? Vargame la Virgen de la Macarena, ten cariá.
Y mientras Lolilla se reia con los brazos en jarras, el Joselillo resoplaba haciendo muecas con la cara, entre las risas de los bien vestidos galanes y las señoritas repeinadas que normalmente no eran andaluces, claro.
Llegó el turismo y las suecas, y las muñecas gitanillas de Marín y el torito para encima del televisor. Hasta en Madrid o Barcelona lo andaluz era typical spanish para los visitantes de allende los Pirineos. Pero no con el gusto respetuoso por una cultura o un folklore, como iba a ser si ni los mismos españoles lo tenían, sino para echar monedas como si fueran cacahuetes a los monos.
Eso quedó en la mente de los no andaluces hasta hoy y, para que negarlo, en la de la mayoria de andaluces.
Olvidados quedaron los emperadores hispalenses Trajano y Adriano de origen plebeyo, que además de grandes militares fueron grandes constructores de edificios públicos (y usados gratuitamente por todos los hijos de la Gran Roma, señal de que no eran los típicos señoritos andaluces). Séneca, el filosofo cordobés y su desconocido padre, el escritor y orador Marco Anneo Séneca. El geógrafo Pomponio Mela nacido en Algeciras en el siglo I. El filosofo y médico cordobés Averroes y su discípulo judeo-cordobés Maimónides. Los literatos, desde el sevillano Antonio de Nebrija, que fue el primero en hacer una Gramática de la Lengua Castellana (que curioso, si no sabemos hablar el castellano y tenemos un acento de chiste) en el mismo año en que andaluces descubrían América para el mundo moderno (sí, digo bien, porque los marinos que iban en las carabelas y en la nao eran andaluces). El también sevillano Mateo Alemán, padre de la novela picaresca allá por el 1528.
El poeta cordobés Luis de Góngora de quien diría Cervantes: “Aquel que tiene de escribir la llave, con gracia y agudeza en tanto extremo, que su igual en el orbe no se sabe es Don Luis de Góngora, a quien temo agraviar en mis cortas alabanzas, aunque las suba al grado más supremo”. Los románticos, como el cordobés Duque de Rivas o el gaditano José Cadalso. El romántico supremo, el sevillano Bécquer: “Serpiente del amor, risa traidora, verdugo del ensueño y de la luz, perfumado puñal, beso enconado... ¡eso eres tú!”. Mi paisano y académico de la lengua española Antonio García Gutiérrez cuya obra, “El trovador”, ha sido la más aplaudida en su estreno en toda la historia del teatro español y mereció que Giuseppe Verdi la adaptara para opera y repitió luego con “Simón Bocanegra”. El también académico de la lengua, el granadino Pedro Antonio de Alarcón, autor de “El sombrero de tres picos”. El añorado y llorado sevillano Antonio Machado para el que no hay palabras que definan su poesía intimista y que dijo que la poesía era una honda palpitación del espíritu. El Premio Nobel de Literatura, el onubense Juan Ramón Jiménez (y resulta que somos analfabetos). Y con Lorca, Cernuda, Alberti y Alexandre llegamos al culmen. Y Gala.
Que decir de Picasso, de Romero de Torres, de Velázquez, de Murillo o Zurbarán. Músicos como Falla, Turina o Andrés Segovia y actualmente Sabina o Miguel Rios. Cineastas y actores, médicos y arquitectos, ingenieros y científicos, escultores y emprendedores. Y tantos y tantos anónimos o desconocidos que, lejos de los tópicos, han llevado el andaluz y el nombre de Andalucía a los más altos escalones del arte y la vida social y cultural.
No tengo que presumir de ello, pero la indigna inquina hacia una tierra que nunca pidió ser España ni quiso representarla, me hace aborrecer el vergonzoso yugo que nos colgaron sin pedirlo. Nunca exigimos reconocimiento derramando sangre como han hecho otros, pero ya va siendo hora de devolver la pelota al tejado de quien corresponda. No con bombas ni insultando al vecino, que bastante tiene con la que está cayendo. Lo hacemos como siempre lo hicimos, con palabras. Palabras que, bien dichas pero en andaluz, duelen más que puñaladas.
Porque ayudamos a levantar otras tierras dando mucho y pidiendo poco y se nos pagó con el desprecio. Es hora de levantar ya la cabeza y que nos de el sol en la frente, que el cogote lo tenemos ya escaldado. Y lo demostramos siendo la región con más desarrollo tecnológico, científico y social de occidente en un tiempo record. Justo el tiempo que nos han dejado respirar aire, libres. Cuando el maldito cacique explotador, el fascista obsceno y racista, el conservador clasista y retrógrado, el cura inquisidor y su ralea que nos mantuvo la cerviz oprimida, han comprendido que ya no hay marcha atrás. Que ya no somos sumisos, graciosos e inocentes, casi infantiles.
Pero para ello tenemos que mirar también dentro de casa. Abrir ventanas y airear las mohosas creencias que aun nos hace creer a muchos en aquella Andalucía que ya no existe. Que nos hace creer que los demás tienen razón y que hablamos un castellano “malamente”. Porque para muchos de aquí, pero muchos, de Despeñaperros para arriba son gente fina y hablan divinamente mientras aquí somos algo mejor que borricos. Siento vergüenza de aquellos que salen de Andalucía una semana y tratan de imitar un falso acento para no quedar mal y solo quedan en ridículo y en evidencia. Más aun de aquellos que van de graciosos de chiste rápido y hacen el “chiquito” con chascarrillos y exageraciones para despertar la risa y la amabilidad de los de arriba. Asco del que tiene que hacerse el andaluz más andaluz (no con orgullo) para ser simpático y ocurrente.
Y no, no me gusta la Semana Santa ni se me eriza el vello con una “levantá”. No tengo ni idea de flamenco ni se cantar un solo fandango, ni la diferencia entre Camarón y Antonio Mairena. No iría al Rocío ni aunque repartieran todo el oro que lleva encima a los visitantes. Las sevillanas si son aceitunas, vale. Solo toco las palmas cuando aplaudo y los toros me gustan sueltos en el campo o en un plato con patatas. Sin embargo me siento andaluz, hablo andaluz y soy andaluz. Porque ser andaluz es más que todo eso y ni Séneca tocaba los palillos, ni Trajano bailaba sevillanas, ni los Tartesios fueron nunca a la Feria, y eran tan andaluces como la Giralda o la Alhambra.
Para finalizar criticar los productos andaluces que más daño hacen a los andaluces. No me refiero a una comida o un adorno típico. La “ventana de Andalucía” como les gusta que la llamen. La televisión pública andaluza con su omnipresente Juan Ymedio (como coño se escriba) sacando a los pobres inocentes que llevaron en su cuello la carga de la servidumbre y la ignorancia, para servir una vez más de payasos de circo, disfrazándolo de servicio público altruista y caritativo, sacando en pantalla a nuestros venerables y respetables mayores para servir de risa y broma en una grotesca burla de sus escasos estudios y sus muy trabajados cuerpos (porque la mayoría tuvo que trabajar cuando aun no había derechos de los niños ni se conocía lo de “explotación infantil” pero si había hambre, mucha, mucha hambre), en un programa donde como si fueran gallinas o caballos los emparejan llenándose así de paso los bolsillos. Buscando la broma fácil y dando carnaza a los de fuera. ¿Escondemos a nuestros viejos? ¿nos avergüenzan? Me avergüenza quien se aprovecha de ellos para sacar tajada. Seria muy diferente un programa serio donde tuviesen la oportunidad de contarnos su vida, su trabajo de toda una vida, sus experiencias, sus manos arrugadas y cortadas, con respeto y dignidad. Pero eso no es vendible. Saca también en esa especie de monstruosa caja de las “rarezas de la naturaleza” (como se llamaba antes a los espectáculos de siameses y mujeres barbudas) a niños que con sus dientecitos aun recién salidos, vociferan imitando en un remedo chistoso y babeante, a lo que sus padres y abuelos hubieran querido parecerse. El cantante de flamenco que a berridos disonantes imita al ídolo de sus abuelos con solo tres años tras una gafas más grandes que su cara, la niña que mientras se enrosca el lazo en el dedo canturrea una copla de Marifé con la barbilla hundida en el pecho y la voz encogida, la aprendiza de actriz vestida de chacha (como no podía ser menos) que, con modales bruscos y acento exagerado, hace chistes y se pelea con el que se hizo famoso metiendole manotazos y empujones al de “la plaza estabaaaaaa... abarrotáaaaaa”. Creando una nueva generación de marmotas y monitos de feria para divertir al señorito.
Y la eterna copla, que desde que hace tres años descubrieran el filón no hay quien los haga soltarlo. Haciendo creer que una disciplina perdida y sectaria como es la copla, que tuvo su época y bien que se explotó, pero que se perdió porque hoy día representa a todo ese mundo sórdido y apolillado de una España atrasada y hambrienta, volverá a resurgir como Ave Fénix. Engañando a jóvenes que creen que serán los nuevos “Triunfitos” pero de volante y castañuela, y que los pasean de feria en feria y de verbena en verbena para regocijo de abuelos que, añorando una vida pasada que nunca fue mejor, aunque entonces pudieran peinarse oscuros y brillantes tupés y no tuvieran que dejar los dientes en un vaso, aunque los tuvieran sin estrenar. Y para rentabilizar la “Operación Peineta” sacan a sus sonrientes mujeronas y amanerados mozos en cada ocasión que lo requiera, desde el Día de Andalucía (28-F para los despistados o foráneos), a la ebria Noche de Fin de Año (una vez apagadas las hogueras de la “Nochebuena Andaluza” de zambombá y zapateo).
Juanes Ymedios y Pantojas, Risitas y Peitos, Señoritos con gomina y bodega y Duquesitos toreros o toreros con pedigrí, Julianes Muñoz y Gunillas, Nonainos y Lereles, Palmas y Círios, Rosioguapa y guapa y guapa, Omaitas y Puigcercós, Espes y Abertzales, os va a contar un chiste vuestra puta madre. Ah, se me olvidaba, ¡A la mierda!

lunes, 6 de diciembre de 2010

La huella

La pasada fiesta de “Todos los Santos”, Samhain para los amigos, me han contado un chiste que me ha hecho escribir esta parrafada.

Se trata de un fulano que se muere y un conocido le encarga la lápida y un epitafio. Para ello llama a un marmolista que a la vez es poeta y le pide que ponga algo referente al muerto, nada de los típicos “Descanse en paz” o así. El hombre le pregunta el nombre del difunto: Juan Romero. También quiere indagar la vida de este hombre para encontrar algo que pueda distinguirlo o calificarlo en su epitafio. El conocido le comenta que Juan no hizo gran cosa en la vida, para ser sinceros, no hizo nada. No tuvo hijos, no tenia un hobbie, no tenia inquietudes artísticas, no pertenecía a ningún grupo ni nada por el estilo, nada. Tres días después el conocido va a ver la lápida que ya está colocada en su sitio y lee: “Aquí yace Juan Romero, del coño de su madre al agujero”.

Se me ocurren tantos que conozco que podrían llevar ese epitafio el día que la espichen. Gente que pasaba por aquí. Que cuando desaparezcan serán quizás un recuerdo durante unos años pero nada más. No hablo de esos pobres que nada tienen y que se mueren en cualquier parte dejando tan solo un cadáver que alguien con un poco de suerte recogerá. Esos desahuciados del mundo de quien nadie habla, en quien nadie repara, “los nadie” que decía Galeano . Yo me refiero a todos estos que pudiendo ser, no son.

No es que tengamos la obligación de hacernos famosos, es tan solo la de dejar una huella en el mundo más allá de alguna foto perdida en un cajón o una lápida como la del pobre Juan Romero. Y habrá quien me diga que tener hijos es dejar una huella. Pues tampoco es la clave, porque hay quien los tiene y no deja en ellos nada más que un parecido a veces ni razonable. Hay gente que me dice que los hijos deben crecer con total libertad de opinión y creencia. Yo les digo que, pobres adultos me estáis dejando para el futuro. O quizás es que ni tú estas seguro de tus opiniones o tus creencias. “No debes influir en ellos” dicen algunos. ¿Influir? Ah, ahora educar es influir. Claro, cuando no hago lo que tú supones que es correcto es influir. Dejadme que os diga que yo SÍ influyo en mis hijos, ¿quién si no va a hacerlo, el vecino? Considero mis ideales, mis creencias, mis convicciones y mis actos los correctos y el modelo que deseo para mis hijos. ¿Pero cómo habría de ser si no? En caso contrario o seria un hipócrita o un farsante. Mi forma de ver el mundo es, como es lógico, la que vivo. Respeto las formas de los demás siempre que ellos sean respetuosos y eso también se lo inculco a mis hijos. Trato además de que me vean hacer lo que creo correcto, no solo decirlo. La mujer de Cesar no solo ha de serlo, sino parecerlo.

Cuando sean mayores y lleven las riendas de sus vidas escogerán de mí lo que les parezca correcto y se rebelarán contra lo que consideren que confundí. Quizás nada, quizás se guiarán por lo que otros les vayan diciendo. Todo está en manos del destino. Sin embargo yo espero que mis valores les lleguen y los hagan suyos y que los pasen a sus hijos. Esa es la huella del hombre. Que un día en que yo no esté alguno diga: “Mi padre decía esto o aquello y es lo correcto”.

Hay personas, esas que pasan por pasar, que se me asemejan a las vacas que pastan y ven pasar el tren. Las miras y ellas te miran, y están ahí pero el tren pasa y ellas siguen pastando ajenas a los que vamos dentro del tren. Su vida sigue impasible y en ti no quedará nada de ellas. Vidas que hoy son simples y vanas pero que mañana ni habrán sido. No dejan recuerdo. En mi pueblo los llamarían cortos de genio o “sinsustancias”.

A algunos nos da por escribir, a otros por pintar. Otros, no todo el mundo tiene por que tener inquietudes artísticas ni siquiera atractivas, se dedican a hacer algo para que se les recuerde. Incluso el mayor hijo de puta queda en el recuerdo. Al menos ellos dejarán huella, negra pero huella al fin y al cabo. En el antiguo Egipto, gentes que tenían firmes creencias en el Más Allá, sin embargo tenían clara una cosa: desaparecer es simplemente el olvido. Me explico, para ellos que tenían una religiosidad extraordinaria el perdurar en el tiempo era el hecho de que te recordaran. El gran Ramsés II hizo que su nombre fuera tallado en monumentos y estelas el triple de profundo de lo que se solía poner para que el viento y la arena no lo borrase. Por el contrario el faraón hereje Ahkenatón y su descendencia, entre ellos el hoy famosísimo Tutankamón, eran desconocidos hasta que se descubrieron sus tumbas por casualidad por el hecho de que como castigo a su herejía sus nombres fueron borrados de cualquier monumento. Caracalla, Emperador de Roma, asesinó a su hermano e hizo borrar el rostro de Geta de todos los frescos o camafeos donde estuviere. La “damnatio memoriae”, el olvido.

Trabajo en un sitio donde en las peores épocas podemos juntarnos más de medio millar de personas, unos miles en los buenos tiempos. Hay algunas personas que pasan días y ni siquiera sé que han estado allí aunque las haya tenido a unos metros cada día. Simplemente pasan desapercibidas por que no hacen nada, no dan nada, no hacen ruido. No molestan, cierto, pero de tan poco molestar el día que dejen de ir no se les echará de menos. Alguno quizás sí y por eso sabremos que se han ido.

Yo por mi parte necesito dar mi opinión de las cosas que me rodean, que mi sentir cuente. No aspiro a ganar fama o descrédito, que alguno hasta se alimenta de la crítica y el caer mal. Solo aspiro a que mi sillón vacío se note. Al que le siente bien, me alegraré mucho, al que no que le den por culo.

Uladh dixit.

lunes, 30 de agosto de 2010

Historia reciente, peligro inminente

Corria el año 2003 y estabamos inmersos en una negociación con la SEPI (antiguo Intituto Nacional de Industria) por el convenio colectivo ya muy retrasado y una total falta de trabajo. Nuestra antigua Bazán, con doscientos cincuenta años de historia en la construcción naval y líderes mundiales en el sector militar y tecnológico, hacia 3 años que habia desaparecido, concretamente en Julio de 2000, para convertirse en IZAR. La unión de dos históricos pesos pesados en la construcción naval, AESA (Astilleros Españoles) y Bazán era ya un hecho consolidado y aceptado a regañadientes por todos, tanto de una como de otra empresa.
Siempre fuimos unos vecinos como suelen ser los vecinos de muchos años, condenados a vivir en la puerta de enfrente. Recelos tontos de la convivencia. Y ahora nos obligaron a casarnos a la fuerza. Nos entregamos las arras mirandonos de reojo. Unos ponian sobre la mesa (AESA) potencial humano acostumbrado a las penalidades de un sistema de trabajo basado en la subcontratación, el trabajo a destajo, la competencia feroz y desleal de astilleros asiáticos de baja calidad y bajísimos precios, convenios desfavorecidos a cambio de subidas salariales, gran superficie de trabajo al contar con 7 factorias en toda la costa española y una polivalencia en su plantilla que los hacia adaptables a cualquier tipo de trabajo que necesitase realizarse. Por contra, venia ese novio vestido de harapos, ya que arrastraban una crisis sectorial con perdidas euromillonarias y unas ayudas ilegalizadas por Bruselas que se pretendian esconder bajo la manta que ofrecia la unión con Bazán.
Bazán en cambio venia de una larga vinculación al Ministerio de Defensa y ofrecia solvencia económica merced a las caracteristicas de su modo de contratación sin fecha de entrega fija, la escasez de competencia y los logros tecnológicos de los últimos años que la ponian en las más altas capas de su sector. Tenia además un convenio laboral muy cuidado con grandes beneficios para los trabajadores a costa de un nivel económico menor, una distribución del trabajo por gremios que hacía de la especialización su mayor baza, no existia la subcontrata y su cartera de pedidos estaba repleta. La novia rica sin embargo no tenia suficiente sitio ni tiempo para poder albergar tanto trabajo que se iba acumulando y esto se aprovechó para tratar de repartir riquezas con AESA.
Si la relación ya empezó mal debido a las diferencias entre los novios, peor se puso una vez consumado el matrimonio. Y es que el por entonces euroministro Solbes rebuscó en el cajón de su mesilla aquellas denuncias sobre las ayudas irregulares por parte del gobierno del PP a los Astilleros. Le tiró los papeles al Tribunal de Cuentas de la CE y como él esperaba, esta montó en colera. Estabamos a finales de 2003 y el PP se las prometia muy felices para las Elecciones Generales de Marzo del año siguiente. La siempre peligrosa paz social estaba conjurada al menos en lo referente al sector naval, siempre hemos sido peligrosos cuando nos juntamos en mitad de una carretera defendiendo el puesto, que junto a la industria minerometalúrgica ha sido siempre la que se ha echado a la calle cuando habia que calentarles las costillas a los caciques y grandes empresarios. ¿Quién se acordaba del Prestige y sus hilillos de plastilina, o del "No a la guerra" de Pilar Bardém y Almodovar? Estaba chupado por que ZP y su buen talante nada podria hacer contra la larga sombra de Josemari, el del bigote sí, el del acento tejano-vallisoletano, el catalán en la intimidad y que cuando queria decia que sacaba una gracia andaluza que... para cagarse en toda su nación (ESsssshpañia claro). Además, el 17 de Julio de 2002, el gran amigo de los EEUU "Housemarria Ansar", habia conjurado un gran peligro para ESSHHHPAÑIA. Habían logrado vencer a 12 gendarmes del Reino de Marruecos que habían cometido la osadia de tomar el islote de Perejil, frente a Ceuta. Un ámplio despliegue militar anfibio y aereo que se saldó con 12 soldados enemigos detenidos sin oponer resistencia y un soldado español herido en la rodilla al caerse cuando bajaba de un helicóptero, por un islote que no valia ni el combustible que gastó un F-18. Pero la integridad de ESSSHPAÑIA estaba salvada.
Volviendo al tema, Solbes sacó de debajo de la alfombra las cenizas de la abuela y se las tiró a la cara a sus homólogos en España, Rodrigo Rato como ministro de Economía y Zaplana en el de Trabajo. Como la castaña quemaba se la fueron echando unos a otros mientras nosostros mirabamos diciendonos: "verás que al final vamos a ser nosotros los culpables". Y como ya conocemos el percal pues no nos equivocamos. Izar tiene que pagar el dinero que recibió por lo que se declararia en quiebra técnica. Pero claro, como Bazán se casó en Régimen de Gananciales con AESA, todos al saco. Un día nos dicen: "Resulta que sin comerlo ni beberlo nos chapan el chiringuito y aquí montarán un Centro Comercial o Vivendas de Protección Oficial, quién sabe".
Bién sabia Solbes, porque ya lo vivió cuando solo era Técnico Comercial del Estado en el 84 y 86 durante la reconversión industrial, que menear el avispero de astilleros era iniciar una pequeña guerra con frentes y disturbios por toda España. Y así ocurrió. Un 3% de contratación civil no podia mantener a 11.000 trabajadores que solo tenian los últimos contratos militares de la antigua Bazán. Se preveian 1100 millones de euros en perdidas. No había salida. La dispersión territorial impedia la especialización como habia hecho el resto de astilleros europeos. Costaba un 50% más caro hacer un buque que su precio de venta. En lo militar no había problema pero, todos estabamos en el mísmo saco. Y comenzó la guerra. Todos los centros salieron a la calle y nos movilizamos como sabiamos. Asamblea, votación, manifestación. Parecia increible pero cuando nos pusimos más duros los antidisturbios no aparecian. El PP ya tenia un plan, vender Izar al mejor postor. Meses de conflicto que nos llevó a una macro manifestación pacífica en la Capital del Reino el 5 de Marzo de 2004. El PSOE nos miraba con condescendencia ya que le estabamos haciendo un gran favor a 9 días de las elecciones. No contábamos con el terrorismo talibán que seis días después paralizaba el pais y teñia de sangre las elecciones, reabria la brecha entre las dos españas, y relegaba a nuestros problemas laborales a un mal menor.
Ganó el PSOE y pensamos que nos pagaria el pequeño favor que le hicimos al incendiar los pilares del gobierno moribundo del PP. Una vez rotos los huevos no pueden volver a recomponerse y la caja de Pandora que abrió Solbes nos pasaba factura, concretamente 550 millones más de euros a devolver antes de fin de 2004. Zapatero y su ministro Hacienda, ¡Solbes!, buscó una solución salomonica, escindir Izar en dos. New Izar se encargaría de los pedidos militares, podría recibir ayudas estatales y su supervivencia estaba asegurada. Izar seria privatizada y sus dueños posteriores tendrian licencia para vender hasta el último tornillo y disponer del futuro de miles de familias que se verian en la calle.
Sestao, Naval-Gijón, Fene-Ferrol, Sevilla y San Fernando recibieron su sentencia de muerte. Manises, Pto Real, Cádiz, Ferrol, Astano y Cartagena serian salvados por los pelos. Lo más sangrante fue la decisión de poner arbitrariamente a una factoria u otra en según qué grupo. Por la parte que nos tocaba, en San Fernando tras más de 250 años dedicados a la construcción naval militar, con un histórico bagaje sobre nuestras espaldas y con la hilarante casualidad de que nuestro astillero está ubicado sobre suelo perteneciente a Defensa, se nos decia que siempre habíamos sido civiles por que construimos 4 Ferrys de alumínio. Para reirse hasta romperse la caja torácica de no ser por que eso nos llevaba a desaparecer en menos de un año.
Aquello fue el remate al cúmulo de despropósitos ideado por la derecha política, apostillado por la falsa izquierda socialista y permitido por nuestro comité de empresa. ¿Qué podiamos hacer? Sin duda, otra vez a la guerra. Esta vez solos. Ferrol estaba salvado y Pto Real y Cádiz, que indignantemente venian de la construcción civil, también. Solo quedábamos nosotros. Y no quedaba tiempo.
Si os soy sincero, todo aquel final me pareció una pantomima, parecida a la que ahora escenifican los sindicatos con la huelga general del 29 de Septiembre. ¿Quién se puede creer que pretendan que dimita el PSOE cuando la opción que quedaria seria la fachorrada pepeista? Pero hay hacer ver que se hace algo. Eso es lo que hicimos entonces, en el 2004, hacer ver que haciamos algo. Aquella pelea ya estaba ganada pero no se podia pretender salvar a unos astilleros civiles y a otros no. ¿Con qué criterio? Por eso se nos metió a nosotros en el saco roto, para que pareciera una cuestión arbitraria. No contaron con que para tapar la jugada ponian sobre el asfalto un millar de personas frente a los medios de represión estatales. Volaron piedras, discos, varillas y metralla de todo tipo contra botes de humo y balas de goma. Nosotros que vamos cada día a las 6'30 de la mañana a vernoslas con chapa, soplete o pistola de soldar y ellos que se enfrentan, tras arduos entrenamientos y ellos sabran qué más, con cualquier tipo de violencia callejera. Obreros contra soldados. David contra Goliath. Pero aquí Goliath lleva parapetos y protecciones y usan tanquetas con puestos de tiro fijo.
Desde uno de esos puestos de tiro y amparados por la ley dispararon a placer sobre nosotros. Desde una de esas tanquetas vieron como un compañero que se resguardaba tras una pared se relajaba un instante en su miedo y al asomarse le dispararon sin piedad con el saldo de un ojo que hoy es una cuenca rellena de cristal. La broma tomaba tintes de sangre y algunos dijeron sin recato que al día siguiente la lucha seria a muerte, ojo por ojo. Si la tanqueta volvia a acercarse a la puerta de la factoria alguno saldria de allí con los pies por delante y para ello acumularon cocteles molotov en la azotea de la casa de seguridad interior. Si querian sangre, seria la suya. Aquello se salia de madre y al día siguiente el comité decidió que no se iria a la calle. Ni hablar. En definitiva nos dijeron que la mesa de negociación se reabria y en unas semanas se supo que regresabamos al lugar de don de nunca debimos salir.
De aquella pelea, de aquella guerra, nació Navantia. La vieja Bazán ha cambiado, a peor, por que hemos heredado las peores costumbres de aquellos que en su día hicieron tambalear el sector naval. Subcontratas que engordan los presupuestos y las cuentas personales de algunos cargos, nepotismo, perdida de la especialización, dinero facil frente a rejuvenecer plantilla, etc...
Hemos vivido unos años de extasis gracias a los contratos con la armada venezolana. Un sueño al que le llega el momento de despertar. Unos años de vacas gordas que se vuelven flacas justo en el peor momento, inmersos en una crisis económica a nivel nacional y cercanos a unas elecciones que, si no se recuperan las formas nos llevará de nuevo a ser el plato principal de la hambrienta jauria derechista ansiosa por vender a sus aliados empresariales los despojos de la estructura industrial española para sanear sus peculios personales.
Winston Churchill dijo que quién olvida su historia se condena a repetirla. Esperemos que la nuestra no flaquee.

viernes, 13 de agosto de 2010

Dos tontos muy tontos

Os voy a hablar hoy de dos figuras que todos estamos hartos de ver a nuestro alrededor y que muchos, o al menos yo, sufrimos con resignación y asquito.
El tonto primero, porque lleva más tiempo entre nosotros, es el pijo. El pijo no tiene por que tener dinero, aunque normalmente lo tiene. Voy a hacer primeramente una descripción física del pijo en sus distintas facetas.
Desde pequeñitos visten y se peinan de forma diferente al resto del genero humano para distinguirse. Llevan los pijitos, sea crudo invierno o tórrido verano, pantaloncito corto con tirantes, calcetincitos caladitos y zapatos de charol con hebilla. Lleva camisita de color pastel y mangas de farol con cuellos redondos. En invierno suelen llevar un abrigo o trenca con capucha de color azul marino o verde botella. Se peinan con raya al lado y hablan con vocecilla nasal. Las chicas usan trajecito de vuelo con grandes cuellos de encajes y lacitos, lacitos por todas partes. Lacitos en la espalda, en las mangas, en el pelo. Lazos pequeños y lazos enormes. Todos los matrimonios pijos deben tener un Pinocho o una Mariquita Perez como vástago, y si son del opus que menos que catorce. Toda su ropa, tanto la de los pequeños como la de los mayores tiene indefectiblemente que ser de marca y normalmente tiene nombre y apellido. Ralph Laurent, Yves Saint Laurent y además gustan de marcas con nombre puramente castizo como Pepa Domínguez, Lola Martínez o Rafael Durán. Eso da caché.
Todos estudian en colegios bilingües, con picadero propio y con nombre de santo.
Los pijos van creciendo y lógicamente mudan su indumentaria. Ellos se colocan pantalones chinos o vaqueros azules con mocasines y politos (con el motivo de la marca en el pecho y ahora que se ha generalizado su uso, el logo tiene que ser gigante) con el cuello levantado. Sea invierno o verano llevarán un jersey, colocado sobre los hombros y anudado al pecho cuando hace calor. Las chicas llevan el pelo largo y peinado y ladean la cabeza para que el pelo caiga hacia un lado. El pelo es muy común que lo lleven teñido de rubio a mechas con las raíces negras. Pantaloncitos de cuadros por la rodilla y tacón alto o vaqueros de pitillo y tacón alto. Muchas llevan camiseta o polito de marca aunque algunas muy pijas llevan blusa y pañuelo con motivos de equitación (fustas, estribos, sillas de montar). En verano ellos se colocan un pantalón corto con camisa de manga larga, con los puños vueltos. Que digo yo que se llevan todo el año dándose rayos UVA y gastando una pasta y luego en verano se tapan. Y es que son tontos claro.
Las gafas de sol tienen que ser en ellas grandes y redondas como las del ‘Un, dos, tres’. Sirven además para sujetar el pelo como si fuera un pasador. Ellos suelen llevar el pelo también largo. Lo normal es que lo lleven engominado y súper alisado delante y un montón de rizos alborotados por detrás. También lo llevan suelto y caído el flequillo como una cortinilla. Patillas largas y sin sombra de barba o bigote, que eso es de macarras.
Si van a la playa el polito tiene que tener la bandera española en el borde del cuello. Si van al campo el atuendo cambia por una camisa de pana finita y un chaleco quitafrio de color verde o marrón, con gorra de cortijero de cuadritos o sombrero de fieltro. He llegado a ver a un tonto pijo de esos con pantalón de montar, sin las botas y en zapatillas de deporte por el Cortingles, el pantalón para quién no lo sepa llega hasta la rodilla. Una pinta de gilipollas que tiraba para atrás, pero eso sí, todo el mundo sabia que tenia caballo. Porque esa es otra cosa de los pijos, y de su tontería, el aparentar (para quien no tiene) y el demostrar (para quien sí tiene). El perfecto pijo debe ir mostrando siempre su posición y patrimonio, real o ficticio. Alardear en suma.
El tonto, vamos el pijo, se distingue hasta en el color de la ropa. Llevan pantalones vaqueros rojos, sí amiguitos, rojos. Y camisas de color rosa. Son unos colores y unas pintas que entran por tus ojos y van directo a tu cerebro. En él hay una lucha entre partirte la caja del descojone o liarte a ostias hasta que pierdas las uñas.
Cuando el pijo crece y envejece sufre una transformación. El hombre suele experimentar una mutación. Aunque su pelo se pone blanco totalmente como el de Richard Gere , su piel toma un color oscuro casi como el de una castaña. De pronto viste como un chaval, con ropa ibicenca o hippie pero de marca y de lino o algodón criado en granjas de diseño (pijipy le llaman los muy capullos), en esa época se divorcian de su vieja y se buscan una chavala de veintitantos que llevan como el que lleva un pañuelo de flores para lucirse. Estas chavalas suelen ser pijas sin un puto duro que se creen que heredarán todo lo del viejo que normalmente ya está todo amarrado y adjudicado a sus buitrillos... dijo sus hijos. Alguna zorrita de estas se lo montan bien y se queda preñada, sea del chofer o en un día que el vejete no se pone hasta el culo de coca o de mojitos. Entonces el niño en cuestión, después de algunos juicios que seguro saldrán en ¡Qué me dices!, heredan un cacho del pastel.
¿Y qué pasa con las pijas cuando envejecen? Al principio se lo montan bien y con lo que les deja el divorcio bien del carajo. Se pasan el día tostándose al sol en la playa o el yate. Se rodean de maromos que buscan también la sombra del dinero. Los tíos tienen peor suerte ya que no se pueden quedar preñados pero al menos algunos graban un disco de mierda que no escucha ni su madre, o hacen un par de pases en una pasarela enseñando cachas y poniendo cachondo al modisto con cara de mojama que le toque vestirle. Luego pasa el tiempo y la pija no tiene la suerte que su ex-pijomarido. Éste, por la genética, se convertirá en un arrugado viejo podrido de dinero y empitonado a viagras. Ella no tendrá esa suerte y gracias a un cirujano plástico sin escrúpulos y forrado estirando pellejos, se convertirá en un payaso con los labios como el borde de un lebrillo, las tetas como dos bolsas de silicona pero a la altura de las caderas y el pescuezo como el mástil de un violín. Un collar de perlas gordas como huevos de codorniz para estirar las arrugas del cuello y unas gafas negras como el culo de una botella de Tío Pepe para ocultar que tiene el ombligo en la frente.
El pijo, por su estatus económico, podría parecer que se deleitaría escuchando a Brahms o a Haydn, hasta a los coros gregorianos de Santo Domingo de Silos. No, el pijo flipa con los ‘Siempre así’ y algunos cantantes de corte flamenco como Falete, Lolita, Poveda o Manuel de Angustias (toma ya el nombrecito) ya que gustan de saraos y romerías donde demostrar que se divierten mejor que nadie a base de fino y jamón. El Rocío es la mayor romería pija y las ferias de Jerez y Sevilla. También van a conciertos de Bosé o A. Sanz, Paulina Rubio, etc. no porque les guste en sí sino por que ellos son igual de pijos y si va alguna tele al concierto quizás puedan luego alardear ante los amigos tontopijos de lo guay del concierto. Y las fiestas pijas, que me decís de las fiestas pijas. Sobre todo en verano, los pijos se reúnen en sus chalets a hacer la fiesta ibicenca (todos vestidos de blanco a juego con la cocaína que se meterá la mayoría), la fiesta romana, donde todos se visten con sabanas para luego acabar en la piscina borrachos perdidos, etc.
Los pijos no se relacionan nada más que con pijos. Viven en chalets de lujo o no, pero chalets. Con piscina y barbacoa y casa de la piscina y casa de la barbacoa. Suelen vivir en una urbanización solo de pijos, tontos todos como ellos, con más o menos dinero o sin un duro pero entrampados hasta el culo para aparentar. Recordemos que su máxima es ‘aparentorum et semper tontorum’.
El tontaco pijo no habla como el resto de seres humanos. Cortan las palabras para que nadie sepa que dice. Es como un lenguaje diferente y críptico que ellos, tontos del culo, creen que no sabremos descifrar. Así hablan del ‘insti’ o el ‘tuto’ que es lo mismo, la ‘uni’, la ‘parti’ en vez de decir instituto, universidad o fiesta. Algo que además significa lo mismo porque para ellos el estudiar es una fiesta continua. La fiesta del otoño, la del invierno, la de la cerveza, la de derecho, la de farmacia, la de medicina. La universidad es donde los pijos hacen como que estudian pero en realidad se colocan de cocaína y alcohol y se aparean como conejitos, o conepijitos. Luego papi les paga el postgrado o un master en Columbia, ‘Ojsfor’ o ‘Kembrich’, los más ricos y en U.C.L.A. o ‘Niuior’ los menos. Sacan el título como casi todos sabemos, pagando en internet a algún pringao que haya hecho ya el examen o sabe Dios de que manera. Y papa los coloca en la ‘ofi’ de la empresa a dirigir a los que de verdad tratarán que siga adelante. Se comerán lo que el abuelo levantó privándose de ir a Montecarlo o a La Concha (se lo comerá o se lo meterá por la nariz) y mientras ‘fiesta fiesta, parti parti’.
Otra particularidad son sus deportes. Si no cuestan dinero y no tienen que gastarse una pasta en Decathlon solo para vestirse, no merece la pena. Antes era el tenis, luego fue el golf, pero como eso ya lo juega cualquier jubilao que veranee en Benidorm, han tenido que buscar un juego nuevo que sea solo para pijos. El Squash o como coño se escriba. Es una mezcla de tenis y frontón que se juega en ‘clus de exkuás’. Allí se reúnen los pijos tres veces por semana a jugar diez minutos y a exhibir el último modelo de ‘aipold’ o las nuevas zapatillas refrigeradas y que saltan solas gracias a la burbuja de aire de los Alpes suizos de su suela durante las tres horas restantes y luego a refrescarse en la terraza frente al campo de equitación donde los pijitos saltan en caballitos guiados por instructores sonrientes que están hasta los mismos huevos de los putos caines que tienen de alumnos. También últimamente está de moda el paddel que es como jugar al tenis con las palas de playa en vez de raquetas, que digo yo que si ya estaba inventado el tenis para qué cambiarlo. La vela y los deportes náuticos son imperecederos en Pijoland, así como el pasear sus culos sobre caballos que ni apestan a caballo.
Y los nombres. Cesar, Marcos, Máximo, Rodrigo o Iñigo y el incombustible Borja. Y si el nombre es largo hay que acortarlo de forma que de repulsión. Rodri, Chechu, Chema, Yago, Jóse, Quique, Edu, Rober o Tito. En ellas es más difícil encontrar uno así que se note la pijéz. Pero siempre los salvarán las Águedas, las Sofias, las Almudenas y sus diminutivos ridículos, Queca, Fefa, Sofi, Luli, Tita. Y además con apellidos que contengan un ‘de’ o un ‘De la’, para que no sea un Torre común sino un De la Torre, aunque sea lo mismo.
¿Cómo se mueve el pijo? En coche. No un coche cualquiera. Tiene que ser un Mercedes clase C o un BMW de la serie 5 para arriba. Eso ellos, porque ellas no hay quien las baje de un 4x4 y si es un Rav4 o un Hammer mejor. Así nadie les puede decir ‘¡enciende el intermitente gilipollas! sencillamente porque no llegan a esa altura desde su utilitario. Lo que sí es común es que se cuelen en el parking, no respeten el limite de velocidad, ni la prioridad en un cruce o una rotonda y que en un semáforo en rojo den un acelerón para salir antes que tú que llevas un SEAT o un Citröen. Porque claro, ir detrás de alguien en una carretera o que pases tú primero aunque tengas preferencia, que tenga que buscar una plaza de parking unas tres columnas mas pallá, eso es de pobres. o como dirían ellos con su lenguaje que parece que llevan la lengua quemada después de comer una pizza recién sacada del horno: ‘Io soy ijo saes... tsontso pero ijo, mentiendes. Osea questoy proncima del populatso saes, osea deerdá’.
Vomitados.
Los segundos tontos del culo que me dan casi tanto o más asco que los pijos, son los canis. Llamados también bajunos, kinkis, wilys o muchos más apelativos dependiendo de la zona de España donde hormiguean.
Hagamos un ejercicio de aguante estomacal y describámoslos físicamente.
Desde pequeñitos visten y se peinan de forma diferente al resto del genero humano para distinguirse. Lo pequeños bajunitos suelen vestir de ropa de mercadillo que a simple vista puede parecer normal pero que por los colores chillones y mal conjuntados (de eso no entiendo pero la mujer dice que es así), y los niños suelen tener un corte de pelo estilo Willy DeVille, por si no me entendéis, pelado normal y corriente en toda la cabeza excepto en la parte baja trasera que cae en una melenita hasta media espalda. A veces no es mas que un guindajo enroscado y medio quemado por un intento de tinte o agua oxigenada. Este peinado bajuno también puede verse en los padres y canis adolescentes. Las niñas no suelen en esa edad llevar un peinado o indumentaria muy diferente al resto de los mortales de no ser por lo de los colorines extravagantes, que debe ser por que el ojo de su madre no pueda distinguir colores normales y solo vea fosforescentes rosas y verdes (algo digno de estudiarse junto al ojo del calamar).
Llevan los canis macho, sea crudo invierno o tórrido verano, chándal cuanto más ancho y llamativo mejor. Cuando llevan camisetas tienen que tener colores que se vean en altamar desde millas de distancia y si estas cerca y les miras más de cinco segundos te provocan daños irreparables en la retina y en el cerebro. A veces llevan estampados dragones y motivos japoneses, no saben ni porqué pero queda ‘towapo’ según su escaso lenguaje que ya abordaré más adelante. Al contrario que los chandals, las camisetas tienen que ir ajustadas para marcar ‘ardominales’. Toda su ropa, tanto la de los pequeños como la de los mayores tiene indefectiblemente que ser de marca. Nike, El Niño, o TN. En verano un autentico cani no lleva camiseta ni na, pa enseñar músculo. Y entonces se ponen los vaqueros que han comprado en ‘Breska’ y que tienen que ser dos tallas más grande pa enseñar el calzoncillo hasta medio culo, que se vea bien la marca, la del tiznón. Y si llevan bañador tiene que ser ‘shurfero’ y llegarle a los tobillos. La gorra es otra prenda indispensable para cualquier cani que se precie de serlo. Tipo béisbol y que le esté bien a su hermano chico porque en realidad no sirve para cubrirse del sol ni na de eso. La llevan en la coronilla y con la visera mirando al cielo como una antena parabólica para recoger ondas hertzianas. Llegamos, bajando por esos pantalones sin forma y si los bajos del pantalón lo permiten ver, al calzado. Zapatillas deportivas enormes y elevadas sobre muelles de aire de colores llamativos. Imagino que esas suelas tan altas son para ir desgastándolas ya que arrastran los pies al andar para balancearse como cuando un chimpancé levanta las manos y camina. El pelo, cuando no lo llevan rapado, lo suelen llevar de varias maneras. La primera es el estilo crestita como la suelen llevar algunos futbolistas (ídolos principales adorados por esta especie), también usan de la cresta mohicana. La otra es la típica de kinki que por delante parece que va peinado normal y detrás le cuelga una horrible cola de 4 pelos que forman tirabuzones y le salen directamente del final del cuello. Hace unos años estaba de moda entre el bajunerio el llevar el pelo como un franciscano o estilo cenicero. Todo rapado excepto una corona alrededor de la cabeza que les daba aspecto de torreón.
Repasemos ahora a las canis hembra. Lo de cani macho o hembra es porque en ellos aun sobreviven los instintos ancestrales del ser humano primigenio. La cani suele vestir una malla ajustada hasta las últimas consecuencias. De esas para sordomudos sí, que se pueden leer los labios. Cinturón enorme y top de color fosforito. Suelen tener unas tetas enormes desde que echan los dientes, no sabemos si es una adaptación genética para amamantar bien a sus cachorros ya que en cuanto tienen la primera regla están dale que te pego hasta quedar preñadas. Si lo normal es que en 100 años haya 4 generaciones en una familia, a razón de una cada 25 años, en la especie cani puede llegar a siete. Y es que la cani suele quedarse embarazada a los 15 años la primera vez y así se sucede que en cien años veremos tatarabuelas canis con 60 años. Sigamos con la hembra cani y su indumentaria. Lleva la cani el pelo siempre muy largo y suele ir teñida de un negro intenso o mechas rubias. Si lo lleva suelto le cae en rizos, pero lo más común es que lo tenga en una cola muy alta, casi en la coronilla y tan estirado que a ves les es imposible pestañear. Una banda elástica en la frente de color también chillón es como la gorra de su macho, así evita que el cerebro pueda expandirse y le quepan ideas, como por ejemplo leer. Complementan su atuendo con abalorios tribales como unas argollas enormes en las orejas donde cabrían colgada una familia de guacamayos gigantes del Amazonas. Aunque mida 1’56 la cani arquetípica parecerá que tiene 1’70, pero es por las plataformas de corcho que se pone en los pies. El rabillo del ojo tiene que ser negro carbón y llegarle hasta la sien. Las uñas de mil colores diferentes pero todos a la vez. Los canis o bajunos suelen llevar piercings y tatuajes en cualquier parte del cuerpo. El macho lo lleva grande y con dragones, letras góticas con el nombre de la churri, o el suyo propio, perros de presa (que es un elemento casi indispensable, y cuanto más feo y más cabezón sea el perro mejor) y signos tribales sin significado alguno que con la nula cultura del cani es algo que le importa poco. También llevan unas letras chinas en el hombro o en el cuello o muy común detrás de la oreja. No tienen ni zorra idea de qué pueden significar pero se creen lo que les dice el jevy que lo tatua y que se parte el culo cuando se va el cani to contento y se lo cuenta a los colegas que se parten el culo también. Las canis suelen llevar tatus más pequeños en la paletilla, en los lumbares o en la pierna y eligen motivos como duendes, hadas, campanilla o el conejito de playboy. La cani suele ponerse un tatu en sitios donde no se ven como en el culo, la teta o en el pubis. Es para que solo lo vea su pibe pero como en dos meses se han pasao por la piedra a medio instituto y cambian de novio más que de tanga (que sí tiene que verse por encima del pantalón y las tirillas le tienen que llegar al sobaco) pues en un curso lo conoce to dios. Y si no, ya se encarga ella de enseñarlo a la menor oportunidad o en una foto del ‘tuenti’. Los piercings en ellas en la boca que parece una verruga negra. En ellos suelen ser un brillante en la oreja estilo Guti o Beckham, un aro que le agujerea la tetilla de la oreja o clavos en la ceja.
Y el oro, oro por todas partes. Anillos, sellos, cadenas gordas y medallones con cristos, camarón o símbolos chinos o de dólar.
Todos estudian en colegios bilingües, con picadero propio y con nombre de santo. Bilingüe porque solo aprenden dos palabras, picadero porque es allí donde comienzan los escarceos instintivo-sexuales y con nombre de santo porque en España si no tiene nombre de santo es de obrero.
En la playa, los canis hacen toda suerte de acrobacias en la arena para agradar a sus hembras y para que los demás veamos qué cerca de nuestros ancestros están. Ellas mientras tanto se dedican a tomar el sol porque nunca llevarán sombrilla a la playa. Jamás van al campo como no sea de fútbol y para armar gresca gane o pierda su equipo.
El cani gusta de alardear ante sus colegas de cuantos mamporrazos le dio al fulano tal o cual y de que es capaz de aguantar más calimochos o ron con limón.
No sabemos que ocurre con el cani cuando envejece porque aun no conozco a ningún cani viejo pero imagino que será digno de ver.
El cani escucha música a volumen brutal. Sus preferidos son los flamenquitos como Decai, Los Caños, Rebujitos, Estopa, El Barrio, y los herederos de Camarón, ídolo semi-dios de los canis. también gustan de la música chunda-chunda que paso de designar por que no tengo ni idea de cómo se llama ni me importa lo más mínimo, pero la ponen en las discos poligoneras a cargo de ‘Diyeis’ , porque todos tienen ese nombre delante ‘Dj_Narco’, ‘Dj_Teddy’, ‘Dj_Rubita’ y miles más que se te puedan ocurrir. La música, porque carece de letra, seria algo así: Titiritiiii tututu tetete te te, chun, Titiritiiii tutuu tetete te te chun chun, tiutiutiutiu. Chun chun chun chun.
Una creación llegada del otro lado del charco fue en Regeton o como se escriba. Es como una historia de un narco que tiene una pistola y te mete dos pum pum y te da pum pum, y como me mires mal te doy pum pum. Y luego sale una voz de tía cachonda diciendo, papito dame pum, soy tu chava pum, me das pum pum. Todo esto con un ritmo eterno: Tun chitun Tun tun, chi tun Tun tun, chi tun Tun tun, chi tun Tun tun.
Las fiestas de los canis son todas iguales, coche con el maletero abierto a toda hostia el Regeton y botellón en un polígono industrial que acaba en bronca, botellas volando y patadas o fiesta en discoteca de chimpun atiborrados de pastis y acabando en bronca con botellas volando y patadas.
Los canis solo se relacionan entre canis, nadie soporta sus colores chillones más de 4 segundos seguidos. Su agresividad también es un muro infranqueable. Viven en pisos cerca de polígonos y en los extrarradios de todas las ciudades pero el mejor lugar para verlos es en los parques públicos sentados en bancos que previamente han arrancado y colocado unos frente a otros. También es fácil verlos de noche en lugares de botellón allá donde este el coche con la música más hortera y bajuna que oigáis.
El cani no habla como el resto de seres humanos. Normalmente utiliza un pequeño numero de palabras para todo, pero bueno, los perros solo ladran y se entienden. ‘Abe’ que en su lenguaje significa Sabes y lo repiten a cada momento. Entre ellos se llama ‘pimo’ o sea primo o ‘mano’ que quiere decir hermano y que demuestra que ellos piensan que todos son de la misma camada. ‘illo’ también lo suelen utilizar bastante. La canis se comunican entre si llamándose ‘shula’, ‘loka’ o ‘puta’ de forma cariñosa. El cani no habla, el cani grita. Grita hasta cuando esta contento. Lo normal es que se comuniquen a grito pelao con la vena del cuello hinchada. El cani solo se ríe cuando algún colega sufre algún percance cayéndose de la moto o por el estilo y entonces salta dando palmadas entre las piernas y diciendo ‘Iooooo illo, que cara.azo colega Uaaaaaaaaaaaa’. Los canis cuando no están hablando de peleas están haciéndolo de lo ultimo que han robado o de que su ‘pimo’ ha comprao algo más barato a un colega que lo que tu le estés mostrando. Una conversación cani seria así: ‘Pimo ira, taba ahí to la peña y eso abe, y llegó mirmano no, y va y to er tema ahí, abe, y le dio un puñetazo no, y se cayó er nota to partio olega uaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa’. Las canis usan palabras de otro estilo vocal. ‘Tía’ y ‘Que fuerte tía’ es muy común y ya si están en una bronca, que es como el 75% de su vida, ahí ya enloquecen. Se insultan como verduleras y la palabra ‘pamicoño’ y ‘pazoputa’ son de uso corriente en su jerga.
Los canis no estudian, jamás. Un cani no sabría distinguir entre una tilde y una cagada de mosca en la hoja de papel. Es más, ellos creen que el papel solo sirve para liar canutos. Jamás han leído un libro, creo que ni han abierto uno. El Instituto de E.S.O. es ese lugar donde a veces van a liarla con otros chicos o a pintar la tapia de fuera con pseudograffitis poniendo los nombres de todos los ‘sosio’ de la peña que forman, que es como llaman a su manada u horda.
El cani macho tiene dos deportes principales. El primero es en un gimnasio poniéndose fuerte pa enseñar ‘ardominale’ y el segundo cualquier arte marcial que tenga que dar muchas patadas y puñetazos y que acabe en ‘itsu’. El cani hembra no practica deporte alguno. Bueno si mascar chicle con la boca abierta o pintarse las uñas es un deporte, entonces sí, esos dos.
Una actividad muy educativa en el mundo cani es la fotografía y el cine. Si amiguitos, aunque resulte increíble. Sus maquinas preferidas no son Nikkon ni Canon, no. Tampoco Fujitsu, aunque acabe en ‘itsu’, porque eso no sirve pa pelearse. Lo graban todo con sus teléfonos móviles. El estilo fotográfico es sutil, ellos posan enseñando ‘ardominal’ o haciendo que lo tienen y suelen hacerse fotos enfocando al espejo del baño de su piso con los hombros hacia delante para parecer que están cuadraos, enseñando todos los granos de su cara. Porque un cani sin barrillos es como un jardín sin flores. Ellas todas las fotos que se hacen son poniendo poses de fulana o sosteniendo el teléfono en alto para que le salga bien el escote. También se fotografían en sus actos tribales, como fumando canutos o mamando alcohol. Las fotos las suben al ‘feisbuk’ o al ‘tuite’ y le ponen debajo los nombres de los sosios, “er_maki”, er_tete”, “er-Shino”, “er-Negro” (nombres de guerra dentro del grupo para olvidar la mierda de nombres que su padres les ponen).
Los videos que graban son de broncas, peleas de tías, haciendo alguna gamberrada como tirar piedras al tren o a los coches en una autovía, caneando a un profesor, haciendo carreritas con sus vehículos, o derrapes, etc. Los cuelgan en Youtube, porque si no has colgado un video de esos en Youtube, no podrás pertenecer a la horda.
Suelen tener nombres característicos. A ellos les ponen nombres bíblicos o típicamente americanos. Jonathan, Isaac, Israel, Nathananiel o Kevin, Beckam (es que los canis creen que eso es un nombre y no un apellido). Lo que sucede es que luego no responden a ese nombre y cuando no es con su mote de guerra (como los antes descritos) es con Robe, Yoni, Irra. Las tías tienen nombres como Jessica, Jennifer, Yolanda, etc. pero se llaman Yeni, Yoli, Yesi, Nazaré (¿es que este como lo acortas, Nazi?), Noe, Vane, Lore.
¿Cómo se mueve el cani? Aquí hay que reconocer que hay dos estilos. El cani joven y el de escasos recursos económicos suele ir en moto. Una mini-scooter a ser posible Jog-R que le habrá comprado su padre con los ahorros de un año de trabajo y que el niñato cogerá en primer día y la modificará totalmente. Le cambiara el tubo de escape por un tubarro que haga mucho ruido y le quitará el tope del acelerador. Eso si no le cambia el motor de 49 c.c. por uno de 75 pa que ‘rule’ más. Le pondrá luces de color violeta o ultravioleta para no ver una mierda pero que quede ‘towapa’. Y pegatinas de Nike o El Niño.
El que lleva coche porque tiene su padre un poco más de dinero, suele comprarse un Hyunday coupé o con más suerte un SEAT León. Lo arreglan enseguida con un ‘loro’ y dos altavoces que ocupan todo el maletero para que la música que llevan la oigan hasta en Oslo (un cani no sabe donde está Oslo, es más, ni siquiera sabría decirte que países son europeos o ni siquiera diferenciar el nombre de un país del de un plato exótico y si le preguntas te contestan con gilipolleces ¿dónde está Camboya? ¿Camboya, juaaa, po tríncame la.....?).
El coche suele llevar debajo luces giratorias para alumbrar el suelo y los faros son de xenón pero de color azul o violeta. En el maletero y parabrisas suelen llevar todo tipo de neones y diodos. Un puticlub de carretera da menos el cante.
Aunque hay otros que suelen llevar cochazos como Audi Quatro o Mercedes y Beemeuves. Te preguntas que cómo un niñato que está todo el día en el banco de un parque sentado puede tener un coche así sin que su padre sea médico o banquero. Es que ese además de cani es traficante. Sí amigos, el cani también se dedica a vender drogas, pastillas y coca normalmente. Y así pueden comprarse esos coches y estar todo el día en el bareto donde se reúnen tomando cubatas e invitando a los sosio. Las canis no conducen. Un macho cani se vería insultado en su ego si una hembra de su camada supiese conducir mejor que él y por ello no la deja, él la recoge donde sea.
Un cani, con moto o coche, no tiene ni idea de las normas de tráfico. Para eso tenia que estudiarlas y el cani solo se aprende como un padrenuestro los exámenes de los colegas. Algunos ni usan de carné, ¡pa que se lo retiren!
El cani no sabe lo que es el límite de velocidad y por ello aprieta el acelerador hasta que las uñas se quedan sin sangre debajo. El cani no entiende de colores y de ahí que los semáforos sean para los demás. Si fueran fosforito y el rojo de color fucsia, entonces a lo mejor lo verían. El bajuno no permitirá jamás que tu salgas de una calle antes que él aunque sea un cruce y tu tengas preferencia. El cani no necesita pelear por una plaza de parking porque para donde le sale de los cojones. Y si es posible y ve a alguno de sus ‘pimos’ se para en mitad de una calle como media hora aunque detrás haya una cola de kilómetros pitando, si eso se baja y se enfrenta a todos con aspavientos y toques de huevos. El cani en moto suele ir acompañado de dos paquetes, uno detrás casi colgando de la matricula y otro metido entre las piernas del conductor y la carcasa frontal de la scooter. Van haciendo eses o el caballito y gustan de ir por la acera y esquivando niños pequeños y ancianos en los parques. No llevan nunca casco por sus cabezas no están preparadas para soportar esa presión. Su blando cerebro reventaría dentro de su cráneo. Cuando ven a un policía o un guardia civil se les suelta la barriga y ponen cara de lo que son , tontos del culo, cuando les paran y les piden los papeles. Es entonces cuando vuelven a recordar que tienen padre.
Para acabar decir que para un cani, lo peor que hay es un pijo y para el pijo, un cani. Cosa extraña porque no suelen frecuentar los mismos nichos geológicos. Pero si lees y relees te das cuenta de cuanto en común tienen. Son las dos caras de la misma moneda. Los extremos que se tocan. Incultos gilipollas que no dan un palo al agua, escorias de la sociedad unos y miembros de una sociedad podrida los otros. Seres egoístas incapaces de pensar más que en ellos los unos y los otros. Tontos muy tontos que disfrutan siéndolo.

miércoles, 11 de agosto de 2010

que lo sepais

A los que me habeis puesto algún comentario, deciros que os leo y os agradezco no solo que me leais, sino que encima comenteis. A ti Pilar, a Morgana, a Pepe y a Manoleitor, y a los que me habeis contestado por correo.
Deciros que no he contestado en el mísmo comentario porque no se si luego lo leeriais. Así que aprovecho y os mando un saludo y un gracias.
Aprovecho para deciros que mis otros blogs, Histeria Universal y Blanco y Negro, siguen llenandose de contenido.